jueves, 26 de marzo de 2015

Perspectiva / La reelección presidencial

La reelección presidencial ¿Es buena o mala?
Por Rafael Montalvo Achécar
Pastor Iglesia Cristiana

Es sorprendente y frustrante cómo las leyes y la institucionalidad en nuestro país son manejadas de manera antojadiza y unipersonal.
La Reelección Presidencial es diabólica cuando se trata de una persona y divina cuando se trata de otra. Depende de las circunstancias y quién es el proponente o el candidato. No nos manejamos por un sistema, por valores, por lo que consideramos y decidimos como correcto, sino dependiendo de los intereses del momento.
Es como si yo me mudara a un sector y me conviene que una calle cambie de dirección y legislamos para que de ahora en adelante se haga de esta manera, pero si me voy del sector y llega otra persona y le conviene que se cambie nuevamente la dirección de esa vía, entonces la cambiamos. De modo que no depende de un sistema, de un análisis, de una conclusión, de la conveniencia de todos los habitantes de ese sector sino del interés de UNA persona.
Decimos de manera ligera: “las leyes son modificables, la Constitución se puede ajustar o cambiar…depende de las circunstancias...”. ¡De esta manera NUNCA creceremos institucionalmente! ¡NUNCA avanzaremos!
Debemos comenzar a RESPETAR nuestras leyes, RESPETAR lo establecido, ponernos TODOS debajo de la Ley. ¡En algún momento debemos comenzar!
¡Qué lamentable que nuestra nación dependa de un grupo de personas sin valores, donde “nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira”! ¡Qué pena que somos dirigidos por personas cuyo “fin justifica los medios”!
¡Pedimos a Dios que nos de hombres y mujeres que le amen, que le teman y que amen nuestra patria con todo su corazón!

miércoles, 18 de marzo de 2015

Desde la fe / Vida eterna

Aunque no haya vida hay esperanza

Si Cristo es primicias, significa que hay una garantía de que lo que ha ocurrido con él ocurrirá con los suyos.
Wenceslao Calvo

Amanecer en el cementio de Chelmek.
Entre los dichos más usados en las conversaciones cotidianas está el de: 'Mientras hay vida hay esperanza.' Está totalmente extendido y si las estadísticas fueran la prueba de la veracidad de algo, entonces esa frase sería auténtica. Pero no siempre la estadística es reflejo de la verdad. Y en este caso es así especialmente.

Hay tres nociones sobre la vida y a cada una de ellas va asociada una clase de esperanza. Existe la noción de vida miope, que consiste en creer que la existencia se limita a nuestra estancia en este mundo. Está basada en el materialismo, el cual enseña que la realidad última y única que lo sustenta todo es la materia. Todo es materia y desapareciendo ésta no queda nada. Hay muchos que siguen esta creencia, aunque no están del todo seguros de ella, por lo menos si nos atenemos al lema que hace unos años lanzaron un grupo de ateos con aquella frase que comenzaba: "Probablemente Dios no existe…" Ese "probablemente" dejaba entrever una duda sobre su negación. La esperanza asociada a este tipo de noción de vida es semejante a la que tiene el avestruz para volar, es decir ninguna. El pesimismo envuelve a los que siguen esa manera de entender la vida, pues nada hay que esperar cuando se acabe.

Existe la noción de vida incompleta, que consiste en creer que hay vida después de esta vida, pero que la misma es sólo para el alma. El alma perdura, aunque el cuerpo es aniquilado. La esperanza consiste en esa vida incorpórea, en la que coinciden diferentes creencias y religiones, e inmortalidad sería la palabra clave que definiría esta noción.

Pero está la noción de vida verdadera, que consiste en que hay vida después de esta vida, para el alma y también para el cuerpo. La esperanza aquí es plena, porque abarca toda nuestra personalidad, la parte inmaterial y también la parte material, siendo resurrección la palabra que define esta noción.

En el Nuevo Testamento hay tres clases de resurrecciones: Provisional, primordial y universal.

La resurrección provisional está ejemplificada en varios casos, como el de Lázaro o el del hijo de la viuda de Naínii, en el que personas que han muerto vuelven a la vida. Es provisional porque esas personas volvieron posteriormente a morir. Pero son casos premonitorios de lo que un día sucederá de forma definitiva y muestran el poder de Jesús sobre la muerte. Como en la muerte no hay grados, a diferencia de la enfermedad, da lo mismo resucitar a alguien que lleva cuatro días muerto que a otro que lleva cuatro mil años. Si alguien tiene poder para hacer lo primero también lo tiene para efectuar lo segundo. El que resucitó a Lázaro también puede resucitar a Abraham.

La resurrección primordial es la resurrección de Cristo, quien por ella se convierte en primicias y primogénito de los que han de resucitar. Primicias tiene que ver con lo que sucede primero, siendo una palabra empleada por los agricultores para referirse al primer fruto que anuncia la cosecha. Si Cristo es primicias, significa que hay una garantía de que lo que ha ocurrido con él ocurrirá con los suyos. Su resurrección es la prueba irrefutable de la de ellos. Primogénito significa que él es el arquetipo según el cual los demás van a ser modelados. La humanidad de Cristo se convierte en la primera en experimentar no una resurrección provisional sino definitiva y no una resurrección natural sino gloriosa. Él se convierte en la piedra angular de la nueva creación, que trasciende a la actual.

La resurrección universal compete a todos los seres humanos, a los que creen y a los que no creen, a los que viven piadosamente y a los que viven sin temor de Dios. Pero aquí se abre una encrucijada en la que dos caminos se separan, porque uno lleva a una resurrección de vida y el otro a una de condenación. Ambas resurrecciones tienen una característica en común: Un cuerpo indestructible. Pero mientras en la primera es indestructible para bendición y gloria, en la segunda lo es para tormento y vergüenza. Es el gusano que nunca muere.

¿Cuál es el factor determinante que separa estas dos resurrecciones? Lo bueno o lo malo que se haya hecho en esta vida. Pero antes de llegar a conclusiones equivocadas sobre lo que significa lo bueno y lo malo, es mejor que sea Jesús quien nos explique en qué consiste lo bueno. Cuando la gente le preguntó qué debía hacer para poner en práctica la voluntad de Dios, él les dijo que la obra de Dios era que creyeran en quien él había enviado. Este creer no es una fe intelectual ni ociosa, sino una confianza plena en la persona de Cristo y su obra. Esa fe viva desemboca en buenas obras. Del mismo, Jesús describe en qué consiste lo malo, que es el rechazo a la luz porque expone el pecado. Lo malo es la negativa a venir a la luz, porque no se está dispuesto a reconocer y abandonar el pecado.

Si alguien ha muerto, pero ha muerto en Jesús, es falso el popular dicho de que mientras haya vida hay esperanza, porque la palabra es: 'El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.' Es decir, para cualquier otro el dicho popular rige, pero para el cristiano no, porque aunque no haya vida hay esperanza.

(Leer Juan 11:41-44; Lucas 7:14; Marcos 9:44; Juan 5:28-29; Juan 6:29; Juan 3:18-20; Juan 11:25).



lunes, 23 de febrero de 2015

El cambio religioso en AL (III) - El carismatismo

Cifras del cambio religioso en América Latina (III)


Se aprecia un distanciamiento valorativo de los latinoamericano/as católicos con las enseñanzas oficiales de la Iglesia católica.
Carlos Martínez García

La corriente mayoritaria en el protestantismo/cristianismo evangélico latinoamericano es el pentecostalismo. Esto lo valida estadísticamente la investigación del Pew Research Center, la cual he compendiado y comentado en dos artículos anteriores. Pero la vertiente pentecostal también ocupa un lugar destacado dentro del catolicismo romano, en cuyo seno se le conoce como renovación carismática.

El carismatismo católico tiene ritmos de crecimiento contrastantes en América Latina, en algunos países ya es mayoritario, y así lo demuestra el porcentaje de quienes siendo católicos romanos también se identificaron como carismáticos: 71 por ciento en Panamá, 58 por ciento en Brasil, 55 por ciento en Honduras, 52 por ciento en República Dominicana y 50 por ciento en El Salvador. Estas son las naciones que tienen 50 por ciento o más de católicos que se reconocen carismatico/as.

En el otro extremo, el de los países donde la población católica manifestó menor identificación con el carismatismo, están Uruguay (14 por ciento), Argentina (20 por ciento), Chile (23 por ciento), Colombia (24 Por ciento) y México (27 por ciento).

Mientras el pentecostalismo/neopentecostalismo es el que más crece dentro del protestantismo latinoamericano, en el catolicismo le corresponde ese lugar a la renovación carismática. El carismatismo ha sido visto por algunos altos clérigos romanos y analistas sociorreligiosos como una especie de dique a la expansión pentecostal, y de alguna manera lo es. Por otra parte, no sé si sea el caso en otros países, pero en México varios grupos que iniciaron en la renovación carismática después se independizaron y/o rompieron con la Iglesia católica y se transformaron en iglesias pentecostales/neopentecostales .

De acuerdo a la investigación aquí examinada, el carismatismo católico sí ha incorporado en sus reuniones emotividad en la liturgia, estudios bíblicos caseros, asistencia a congresos masivos, pero con menor intensidad otros rasgos considerados parte de la cotidianidad pentecostal: sanidad divina, recepción de revelaciones, presenciar exorcismos, dar/interpretar profecías y hablar en lenguas. Estos cinco rasgos están más presentes en los protestantes pentecostales que en los católicos carismáticos.

De los diecinueve países objeto del amplio sondeo, en trece de ellos más del cincuenta por ciento de la muestra estadística se expresó a favor de mantener lo religioso separado de las políticas gubernamentales, principio que se conoce como separación Estado-Iglesia(s). Los tres países en los que la laicidad está más arraigada son Uruguay (75 por ciento), México (74 por ciento) y Chile (70 por ciento). En los que menos dijeron favorecer la mencionada separación fueron República Dominicana (42 por ciento), El Salvador (42 por ciento), Paraguay (44 por ciento) y Guatemala (46 por ciento).

El estudio también incluye concepciones de los encuestados sobre distintos asuntos de políticas públicas y principios éticos sobre ellas por afiliación religiosa. En términos generales se aprecia un distanciamiento valorativo de los latinoamericano/as católicos con las enseñanzas oficiales de la Iglesia católica. También es observable, igualmente en términos generales, el predominio conservador dentro del abanico protestante en cuanto a temas agrupados por el Pew Research Center como “visiones morales” de temas sociales.

Expongo algunas observaciones sobre las cifras del cambio religioso evidenciadas en el documento. Es fehaciente que sigue creciendo el protestantismo/cristianismo evangélico en toda Latinoamerica, y el rostro predominante en la familia es pentecostal. En algunas regiones la transformación del campo religioso, antes con gran hegemonía del catolicismo, ha sido vertiginosa, lo que ha llevado a cuentas y proyecciones muy optimistas dentro de cierto evangelicalismo triunfalista. Ello me hace preguntar si lo que ha acontecido es más un cambio de adscripción religiosa que deja más o menos intocado el núcleo de ciertas prenociones y prácticas que no se transforman al ingresar al nuevo círculo confesional.

Al gran crecimiento cuantitativo protestante no le ha seguido lo que desde adentro de las comunidades de fe se llama discipulado, y que hacia afuera pudiera ser visto como creación de ciudadanía, construcción de personalidades democráticas que son agentes de cambios mentales y culturales. 

En este sentido cabe la distinción sociológica que afirma puede estudiarse el fenómeno religioso como creencia y/o como conducta. ¿En qué son contrastantes las conductas de los protestantes latinoamericanos con las de quienes no lo son? ¿Son sus comunidades más democráticas, horizontales, preocupadas por el otro, con menos casos de abusos de todo tipo y corrupción? ¿O todo, o la mayor parte, consiste solamente en cambios de algunas creencias y nuevos ritualismos que no alteran/transforman rasgos susbsistentes de la cultura patrimonialista latinoamericana?

Las respuestas a las interrogantes anteriores no pueden ser tajantes hacia un lado u otro. El sí o el no depende de comprensiones doctrinales, aplicaciones pedagógicas de las mismas y proyectos para implementar las creencias en la vida personal, comunitaria y social. Para clarificar las prácticas sociales de las comunidades evangélicas realmenten existentes ya existe un considerable cúmulo de investigaciones históricas, sociológicas y antropológicas que muestran luces y sombras de ellas.

El protestantismo en América Latina, no obstante que desde distintas posiciones e intereses se le sigue etiquetando de advenedizo, ya tiene una historia de más de siglo y medio. Es en las últimas cuatro décadas donde su presencia se ha masificado y es una realidad bien asentada por todo el Continente. Si las primeras generaciones enfocaron su lid principalmente a sobrevivir en un medio que les era hostil y por ello crearon espacios que les dieran tanto legitimidad social como posibilidad de reproducir y diseminar una identidad religiosa/cultural alternativa a la histórica y tradicional en Latinoamérica, las generaciones actuales tienen la responsabilidad que les da su peso demográfico de construir no nada más un perfil confesional identitario hacia adentro de sus comunidades de fe, sino también de fermentar con lo mejor de la cultura protestante las sociedades nacionales que siguen inmersas en un desasosiego de profundas raíces históricas. Debe hacerse más carne el principio protestante para transformar la que Gabriel García Márquez, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, llamó la “realidad descomunal” de América Latina.

 
 


domingo, 15 de febrero de 2015

El cambio religioso en AL (2)

Cifras del cambio religioso en América Latina (II)
Brasil ha sido la cuna de movimientos y predicadores del evangelio de la prosperidad, y al mismo tiempo es el país donde los evangélicos menos hacen suyo el slogan de la prosperidad asegurada.

Carlos Martínez García
Marcha para Jesús, en Brasil. / Emol 
El cristianismo evangélico que más crece en América Latina es el de corte pentecostal. Esto no es algo que haya descubierto la investigación del Pew Research Center que citamos en el artículo de la semana pasada, pero el documento le da forma numérica a una impresión que tiene variantes en los países del Continente, la impresión del predominio pentecostal (un protestantismo popular) en el abanico protestante latinoamericano.

El Pew Research Center define como pentecostales a quienes en sus “servicios religioso [tienen] experiencias que los creyentes consideran ‘dones del Espíritu Santo’, como la sanación divina, hablar en lenguas y recibir revelaciones directas de Dios”. Poco menos de la mitad de los protestantes latinoamericanos (47 por ciento) dijo pertenecer a una denominación pentecostal; poco más de la mitad (52 por ciento) se identificó como pentecostal. La diferencia entre el primer y segundo porcentaje (5 por ciento) se deber a que ese 5 por ciento adicional describe a protestantes pentecostalizados que no son integrantes de una congregación pentecostal, sino, por ejemplo, de alguna conocida como histórica.

Cuando de la media continental pasamos a los números por países en la pentecostalización del protestantismo, tenemos que en la República Dominicana, Brasil y Panamá cerca de 8 de cada diez protestantes o bien pertenecen a un iglesia que es parte de una denominación pentecostal, o bien personalmente se identifican como pentecostales sin necesariamente ser integrantes de una iglesia de esa confesión. En Puerto Rico, Nicaragua, Guatemala, Argentina, Honduras, Ecuador y Chile, aproximadamente dos tercios o más de los protestantes son pentecostales por denominación, por identificación personal o ambas.

Una de las creencias de los pentecostales es la sanidad divina. La investigación incluyó una pregunta sobre este tópico al inquirir a los encuestado(a)s si habían atestiguado una sanidad de tal tipo. De los protestantes que respondieron afirmativamente fue en Brasil, Colombia y Nicaragua, los tres países con 72 por ciento, donde el sí alcanzó cifras más altas. Cerca de éstos números quedaron Guatemala y El Salvador, ambos con 70 por ciento. Los dos países con los porcentajes más bajos de protestantes que han sido testigos de sanidad divina fueron México (48 por ciento) y Chile (46 por ciento). Llama la atención el caso de Chile, porque es la nación latinoamericana con más larga historia de presencia pentecostal.

Cuando la pregunta incluyó, además de haber presenciado algún caso de sanidad divina, si las personas hablaban en lenguas, oraban por sanidad y profetizaban, los porcentajes de “pentecostalización” entre los protestantes se incrementaron. La respuesta positiva de los protestantes/cristianos evangélicos fue muy alta en general, pero llegó a 90 por ciento o más en varios países: Brasil (91 por ciento), Colombia (93 por ciento), Honduras (92 por ciento), Paraguay (93 por ciento), República Dominicana (90 por ciento). En contraparte, donde los porcentaje resultaron menores fue en Ecuador (78 por ciento), Perú (75 por ciento) y Uruguay (78 por ciento) y entre los llamados hispanos de los Estados Unidos (69 por ciento).

En cuanto al estilo expresivo de la alabanza en las iglesias protestantes lo pentecostal ha irradiado hacia denominaciones/congregaciones que “oficialmente” no son pentecostales, pero que en la práctica han adoptado expresiones que en el pasado reciente esas mismas denominaciones/congregaciones etiquetaban como propias del pentecostalismo. De los asistentes (churchgoers les llama el Pew Research Center) a las iglesias protestantes que en los cultos/servicios/reuniones brincan, levantan la voz, aplauden y levantan las manos lo hacen en Colombia 90 por ciento, en Panama y República Dominicana el 86 por ciento, en Costa Rica y Paraguay el 84 por ciento. Donde menos tienen lugar en los servicios protestantes las expresiones mencionadas es en México, Perú y Uruguay, los tres con 70 por ciento; y en Chile (63 por ciento).

Respecto al conocido como “evangelio de la prosperidad”, al que define el documento del Pew Research Center consistente en la convicción de que Dios concederá bienestar económico y buena salud física a quienes tienen suficiente fe, es de llamar la atención que sea en Brasil donde el porcentaje de protestantes que se identifican con la premisa mencionada sea el menor de toda América Latina, con el 56 por ciento. La cifra de todas maneras, me parece, es alta, y me lleva a una observación. Brasil ha sido precisamente la cuna de bien conocidos movimientos y predicadores del evangelio de la prosperidad, y al mismo tiempo es, según la investigación que nos ocupa, el país donde los protestantes/evangélicos menos hacen suyo el slogan de la prosperidad asegurada, entonces esto tal vez sea resultado de comprobar por parte de los protestantes brasileños que la oferta es endeble y/o por los escándalos éticos de no pocos telepredicadores, así como de autroproclamados profetas y apóstoles.

En el rubro del “evangelio de la prosperidad”, donde éste tiene más altos porcentajes entre los protestantes/evangélicos es en Venezuela (91 por ciento), Guatemala (90 por ciento) y Bolivia (89). Donde menos es en Brasil, como ya mencioné, Chile (59 por ciento) y Puerto Rico (60 por ciento). Hay pentecostales dentro de la Iglesia católica romana y se les conoce como carismáticos, son los de más crecimiento en aquella institución, de lo cual me ocuparé en la próxima entrega junto con otras temáticas.



martes, 10 de febrero de 2015

Jeremías y sus lamentaciones

Las Lamentaciones invitan al creyente a reflexionar sobre la gravedad del pecado y la certeza del juicio divino. Al mismo tiempo, al igual que la Carta a los Romanos, recuerda que debido a la compasión y misericordia del Señor, la salvación está disponible para los que se arrepientan de sus pecados y vuelvan a él.

lunes, 9 de febrero de 2015

Dios, nuestro sanador

Sanidad verdadera

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago.” (Santiago5:13-16).

El primer sábado de marzo, día 7, la Red de Mujeres de nuestra Iglesia Cristiana tiene su primera conferencia para mujeres con el tema: SANIDAD VERDADERA…conscientes de que nuestro Dios libera, salva, sana...
La conferencia contará con la presencia de la pastora Jatnna Vanderlinder, quien expondrá sobre el tema, y de la adoradora Claudia –Esther- Sierra.
Las hermanas de nuestra Red de Mujeres tienen expectativas de que nuestro Dios se manifestará con poder. Es una bendición que –mujeres- no debemos perdernos.
Día      :              Sábado 7 de Marzo, 2015.
Hora     :           6:30 PM.
Lugar    :           Templo de la Iglesia Cristiana / Paseo de Los Periodistas No. 102 / Miraflores.
                    Santo Domingo, DN., República Dominicana.

Aquí una breve reflexión que puede ayudarles a ir sintonizando con este tema, vital para nuestra fe.

“Jehová Rapha”… Dios Sana… Lo hemos escuchado en múltiples ocasiones. ¿Cuándo aparece por primera vez en la Biblia?

“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas”, Éxodo 15:26-27.

Esto nos enseña que donde hay muerte, Cristo trae vida; que en medio del desierto, Dios puede hacer florecer un jardín; que en medio de tus dificultades, Dios puede mostrar su gloria; que en medio de la maldición, Dios puede establecer su bendición, porque él es Dios todopoderoso. Todo es posible para Dios.

Cinco pasos para una sanidad verdadera

Acepta que el tiempo de los milagros no ha pasado. El primer paso para recibir la sanidad de Cristo es saber que el tiempo de los milagros no ha pasado, y que la sanidad física y espiritual es parte del ministerio de Jesús hoy en día. La Biblia dice que:
  1. DIOS es un sanador “Porque yo soy Jehová tu sanador”. (Ex. 15:26c) Y El jamás ha cambiado: “Porque yo Jehová, no cambio” (Mal. 3:6a).
  2. JESUCRISTO sanó a los enfermos. “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. (Mat. 9:35), y El Jamás  ha cambiado: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb.13:8).
  3. Jesús mando a sus  DISCIPULOS a sanar a los enfermos. “Y yendo,  predicad,  diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.  Sanad enfermos,  limpiad leprosos,  resucitad muertos,  echad fuera demonios;  de gracia recibisteis,  dad de gracia”. (Mat.10:7-8)   Y un discípulo verdadero de Cristo  hoy como en aquellos días: Jesús le dice: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Jn.8:31).
  4. Los milagros de sanidad fueron hechos por la Iglesia. “Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados” (Hech. 8:7) y la verdadera iglesia jamás ha cambiado y es ejemplo para la iglesia de hoy, porque Jesús prometió estar con nosotros: “hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20c).
  5. Jesús comisionó A TODOS LOS CREYENTES, DE TODAS LAS NACIONES, HASTA EL FIN DEL MUNDO, para poner sus manos sobre los enfermos, prometiendo “ellos sanarán” (Marc.16:15-18).

Mujer, tú también puedes recibir sanidad verdadera y tú también puedes ser comisionada para esta tarea del Reino de Dios.

No te pierdas esta conferencia!


sábado, 7 de febrero de 2015

El cambio religioso en AL (1)

Cifras del cambio religioso en América Latina
En Latinoamérica la Iglesia Católica ha sufrido pérdidas netas debido al cambio religioso de muchos que se unieron a iglesias evangélicas protestantes, dice el informe de Pew.

Carlos Martínez García

El movimiento evangélico ha crecido en todo el continente americano. 
En la imagen, Marcha por Jesús de Sao Paulo. 
Latinoamérica es la reserva poblacional del catolicismo, pero también un Continente en el que crece constantemente el amplio abanico del protestantismo/cristianismo evangélico. Un amplio estudio cuantitativo del Pew Research Center da cuenta de las creencias y prácticas en 19 países de América Latina. El documento posibilita no solamente conocer los números de la diversidad religiosa, sino también hacer interpretaciones socio culturales de tal diversificación.

El estudio del Pew Research Center es amplio, con todo y apéndices contiene 310 páginas, lleva por título Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Region. Hay una versión condensada en castellano, que incluye los principales indicadores de la investigación.
En América Latina viven más de 425 millones de católicos, el 40 por ciento de la población católica mundial. Con variaciones por país, durante la mayor parte del siglo XX (de 1900 a 1960) la población católica fue de 90 por ciento. Es a partir de la década de los 60´s cuando tal porcentaje comienza a descender constantemente. A fines del 2014, cuando el Pew Research Center concluyó con el levantamiento de datos, los católicos romanos adultos en Latinoamérica representaron 69 por ciento. Por todo el Continente es verificable el descenso de creyentes católicos, ya que, sostiene el reporte “en casi todos los países encuestados, la Iglesia Católica ha sufrido pérdidas netas debido al cambio religioso de muchos latinoamericanos que se unieron a iglesias evangélicas protestantes o que rechazaron en general la religión organizada. Por ejemplo, aproximadamente uno de cada cuatro nicaragüenses, uno de cada cinco brasileños y uno de cada siete venezolanos ya no son católicos”.

El 84 por ciento de los entrevistados dijeron haber sido criados en sus familias como católicos, después optaron por otra confesión religiosa o ninguna, tras lo cual el porcentaje original de católicos criados como tales descendió a 69 por ciento. En contraste, “tanto las iglesias protestantes como la población sin afiliación religiosa de la región han ganado miembros. Solo uno de cada diez latinoamericanos (9%) fueron criados en iglesias protestantes, pero casi uno de cada cinco (19%) ahora se describe como protestante. Y, mientras solo el 4% de los latinoamericanos fueron criados sin una afiliación religiosa, el doble de esa cantidad (8%) no tiene afiliación religiosa en la actualidad”.

La investigación consigna datos interesantes que muestran los distintos ritmos de la “descatolización” en América Latina. Al analizar por país los números de quienes respondieron haber sido criados en el catolicismo, es en Colombia donde se presenta el mayor éxodo hacia distintas variantes del protestantismo. 74 por ciento de los colombiano(a)s que son protestantes/evangélicos antes fueron criados en familias católicas. El país en el que es menor el porcentaje de protestantes que respondieron antes haber sido católicos es Panamá, con 15 por ciento.

De las ocho posibilidades que tuvieron los encuestado(a)s para responder sobra la causa de su paso del catolicismo al protestantismo, la número uno es que buscaban una conexión personal con Dios. La segunda razón fue que disfrutan más el estilo de culto en su nueva iglesia; y la tercera porque querían un mayor énfasis en la moralidad. La cuarta causa del cambio fue que encontraron una iglesia que ayuda más a sus integrantes.

La conversión al protestantismo/cristianismo evangélico en el Continente acontece más por el acercamiento de las iglesias a las personas que viceversa. La media de América Latina de quienes dijeron haber cambiado de confesión religiosa porque una iglesia se acercó a ellos/ellas es del 58 por ciento. Un elemento a tener en cuenta sobre cómo se acercan las iglesias evangélicas a las personas, es que lo hacen mediante sus integrantes en la vida cotidiana y lugares donde se desenvuelven. En Perú 7 por ciento de quienes se reconocieron como católicos manifestaron que comparten su fe al menos una vez a las semana; en tanto que el 38 por ciento de los protestantes transmiten su creencia en el mismo lapso. Es decir, el activismo evangélico es más de cinco veces mayor al activismo católico. Guatemala es donde los católicos son más activos para difundir su fe, lo hace el 34 por ciento. Pero también es el país en el que el 53 por ciento de los protestantes difunden lo que creen por lo menos una vez por semana.

Aunque el cambio hacia el protestantismo tiene lugar en todos los grupos de edades, es en el de menores de 25 años en el que las conversiones alcanzan mayor porcentaje. La movilidad geográfica contribuye a que personas transiten de un credo a otro. No en todos los países, pero el estudio reporta que en algunos de ellos (Argentina, Bolivia y Costa Rica), “las personas convertidas al protestantismo tienen menor tendencia a contar con educación secundaria en comparación con los católicos”.

Con razón el estudio aclara que el significado de protestante es en América Latina menos estricto que en Estados Unidos, y Europa agrego yo. Porque “a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde términos como ‘nacido de nuevo’ y ‘evangélico’ distinguen a ciertos protestantes, en América Latina los términos ‘protestante’ y ‘evangélico’ se usan indistintamente”. Anoto que cada vez es más frecuente el uso de evangélico en América Latina, en detrimento del concepto identitario de protestante. La anterior es una observación fáctica y no una toma de postura en favor de uno u otro término.

El Pew Research Center usa el concepto protestante “en un sentido amplio para hacer referencia [a integrantes] de las iglesias protestantes históricas (por ejemplo, bautistas, adventistas del séptimo día, metodistas, luteranos o presbiterianos), miembros de iglesias pentecostales (por ejemplo, Asambleas de Dios, Iglesia Pentecostal de Dios o Iglesia Evangélica Cuadrangular) y miembros de otras iglesias protestantes”. Tal vez un criterio para tener en cuenta acerca de los protestantes/cristianos evangélicos latinoamericanos (ya sean de iglesias históricas, pentecostales, neopentecostales, mega iglesias de distinta tendencia) es que tienen como Biblia común la del llamado canón corto, es decir, sin libros deuterocanónicos, los cuales sí forman parte de la Biblia usada por la Iglesia católica.

El reporte cuantifica en menos de 25 por ciento a los protestantes pertenecientes a iglesias históricas, y agrega que “la mitad dijo pertenecer a una iglesia pentecostal. Además, en la mayoría de los países, al menos un cuarto dijo pertenecer a otra iglesia protestante o que no sabía su denominación”. Es muy probable que quienes no identificaron su afiliación denominacional haya sido porque pertenecen a nuevos movimientos protestantes/evangélicos que se dicen lejanos a la institucionalización, pero que con el paso del tiempo construyen una nueva ortodoxia, y en ella tienen cabida ciertos postulados protestantes.

En el próximo artículo continuaré con otras cifras que aporta el documento del Pew Research Center sobre la reconfiguración del campo religioso latinoamericano.