domingo, 26 de octubre de 2014

Cinco "solas" de la reforma protestante

Las cinco “solas” de la reforma
Óscar Margenet 
El 31 de octubre se cumplirán 497 años de la Reforma Protestante. Se recuerda ese día al clérigo católico romano Martín Lutero que, a costa de la excomunión papal y la condena de muerte, hizo públicas sus 95 tesis contra la corrupción eclesiástica reinante. Las 'Cinco Solas' son las frases que resumen su legado.
Las cinco frases en latín comienzan con el vocablo que en nuestro idioma significa ‘solamente’. Este autor desea destacarlas relacionándolas con su base bíblica haciendo notar que las negritas son suyas. Es importante recordar que, así como las 95 tesis deben analizarse en su conjunto, ‘las cinco solas’ no deben aislarse al ser analizadas una por una; sino, pensarlas y expresarlas juntas e inseparables: Solamente Escritura, Gracia, Fe, Cristo, a Dios la gloria.

Solamente Escritura: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." 2ª Timoteo 3:16,17."Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas". Salmo 138:2.

Solamente Gracia: "para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, Efesios 1:6-8.

"Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo." Romanos 5:15.

Solamente Fe: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Romanos 1:17. "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios." Romanos 5:1,2.

Solamente Cristo: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo."

1ª Timoteo 2:5,6. "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad." Colosenses 2:9,10.

Solamente a Dios la gloria: "Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén". Romanos 11:36. “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios". 1ª Corintios 10:31. "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén." Apocalipsis 1:5,6. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Carta a Los Romanos-3/No estamos exentos

No soy tan malo, pero…

Wao! Una semana súper difícil, incluyendo jueves y viernes en que me vi precisado acostarme un momentito a las 6.00 am para levantarme una hora más tarde. Hoy, sin embargo, es sábado y también madrugo. Me enfoco en seguir mi lectura de Los Romanos que empecé hace una semana. Estoy un poco detenido entre el capítulo 1 y 2, obligado a volver atrás.

Cuando leo Romanos 1:18-32 estoy tentado de concluir apresurada y complacientemente: soy salvo y agradable a Dios porque NO SOY ninguna de estas cosas abominables que aquí se señalan:
  • De los que reprimen con injusticias la verdad, NO SOY.
  • Un razonador que se dedica a vaciedades, NO SOY.
  • Idólatra (de estatuas y hechuras humanas), NO SOY.
  • Inmoral, NO SOY.
  • Con pasiones degradantes, NO SOY.
  • Homosexual, NO SOY.
  • Rompedor de toda regla de conducta, NO SOY.
  • Lleno de toda clase de injusticias, NO SOY.
  • Perverso, codicioso, colmado de envidias, NO SOY.
  • Homicida, fraudulento, malpensado, difamador, calumniador, hostil a Dios, insolente, soberbio, fanfarrón, con inventiva para lo malo, rebelde a mis padres, sin conciencia, sin palabra, sin entrañas (que es como decir sin corazón), sin compasión… ¡Señor, claro que NO SOY nada de esto!
Entonces… me basta para serte agradable? NO SOY nada de esto, significa que SOY uno de los tuyos? ¡NO SOY pagano, Señor, soy judío! Diría algún hebreo en el tiempo de Pablo… pero el NO SER nada de esto no me basta!

Como indica Macartur en su comentario al capítulo 2 de Los Romanos: a través de la historia muchos individuos y sociedades paganas han mantenido altos estándares de conducta. Incluso en ocasiones, cuando alguien tiene un “alto estándar” de conducta nos atrevemos a decir: “parece cristiano”.

Hay un grupo de hombres (y yo he estado en ese grupo) que considera que le es suficiente no ser igual a los paganos descritos en Romanos 1:18ss. Un grupo (y he estado entre ellos) que considera que el haber sido bautizados o pertenecer a una Iglesia o haber nacido en una familia cristiana, o acogerse a doctrinas claras o pertenecer a uno o varios ministerios y ser líder en la Iglesia les garantiza su seguridad espiritual y hasta la seguridad eterna…

Nadie puede ser salvo y seguro si no se reconoce culpable, pecador, delante de Dios y acepta a Jesús como su Salvador y Señor.

Viendo la continuidad (que no es contraste) entre el capítulo 1 y 2 de Los Romanos se evidencia lo que es una tendencia universal: exagerar la falta de los demás (ellos, los paganos, los de otra iglesia, los distintos a nosotros, los evidentes) y minimizar la propia; fijarse en la pequeña viga del ojo ajeno como si fuera una montana, y obviar la tremenda viga en el ojo propio o reducirla a un grano de arena (Mt 7:1-3). Donde Mateo puso OJO, bien puedo yo poner CORAZÓN.

En Romanos 2:1ss se IMPUGNA EL ESPÍRITU DE JUSTICIA EGOCÉNTRICA, el creernos justos en nuestra propia opinión, el estar convencidos de que hacemos algo “satisfactorios” y suficiente (Mt 15:1-3 y Lucas 18:21).

LA UNICA JUSTICIA QUE SALVA VIENE DE DIOS.

Pienso en un proceder muy común en dominicana a todo nivel y tipo de liderazgo. He escuchado predicadores con el énfasis en “nosotros no somos como…. He escuchado líderes políticos con tremendas acusaciones en contra de sus contrarios (p.e., “corrupto”), pero con un criterio muy limitado sobre lo que critican, como si no los tocase.

¡No! No digo que entonces debo quedarme paralizado, con un sentido de culpa o de yo no tengo autoridad para juzgar.
  • Lo que digo es que ese juicio NO ES EN MI PROPIA OPINIÓN y, en muchos casos, PUEDE QUE ME INCLUYA A MI MISMO.
  • Lo que digo es que el orgullo y la soberbia de creernos buenos por nosotros mismos es uno de los pecados favoritos del diablo porque nos impide reconocer, con humildad, que le necesitamos a EL.
  • Lo que digo es que la única justicia verdadera, la única justificación verdadera, proviene de Dios.
Señor, que tu luz ilumine todos los rincones de mi corazón!

Gracias!

domingo, 12 de octubre de 2014

Carta a Los Romanos-2/ “Te condenas a ti mismo”

Parámetros para juzgar
Leer la carta a Los Romanos es como nadar en el mar. Brazadas vienen, brazadas van, avanzo, pero no agotaré toda su riqueza porque es ancho, es hondo, soy limitado.

Hoy leo el capítulo 2.

Me detengo en Romanos 2:3. No, no me niega la posibilidad de juzgar (Ver Romanos 2:3). Sin embargo, el parámetro supone una confrontación al interior de mi mismo, de mi familia y de mi iglesia. A la luz del Espíritu Santo, una evaluación continua ha de permitirme discernir qué tan conforme a tu voluntad, Padre, están mis actos, mi proceder, mi corazón (o los de mi familia, mi iglesia…).

El sentido de “te condenas a ti mismo” es, a mi modo de ver, el sentido de “responsabilidad”.  Si juzgas a alguien de ladrón, por ejemplo, te condenas a ser honrado. Y entonces cabe preguntarse ¿lo eres?

¡Claro! Si vas a juzgar a alguien por ladrón y te confrontas a ti mismo –siguiendo este consejo que me doy- no te limites, p.e., al erario público. No tienes acceso a él y entonces te será fácil ser honrado “en esta materia”. ¿Eres honrado realmente con lo que Dios ha puesto en tus manos, a tu alcance? ¿Eres honrado con el tiempo en tus estudios o en tu trabajo? ¿Eres honrado con los dones que Dios depositó en ti para servicio de tus hermanos? No dar a tus hermanos lo que les pertenece –y de lo cual eres simplemente administrador- es robar. ¿Cómo juzgar a estos “políticos corruptos y ladrones” si practicamos las mismas cosas?

Pablo, al igual que Jesús, golpea en estos versos el espíritu de hipocresía con el que solemos juzgar a otros. O, como expresa Will Graham: “Si vives una vida secreta de pecado e iniquidad, ¿quién eres para atreverte a hablar en contra del pecado de otra persona en público? ¡Eso es el colmo de la hipocresía!”.

Puedo escribir muchas páginas repasando diversos “parámetros morales” con los cuales solemos juzgar a otros, pero basta con indicarme hoy, domingo 12 de octubre del 2014, varias conclusiones:
  1. No, no tengo prohibido juzgar.
  2. La confrontación del juez es, primero, consigo mismo, a la luz del Espíritu Santo.
  3. Juzgar-me no es condenar-me, es simplemente arrojar luz sobre lo que soy o lo que hago con el propósito de limpiar, sanar, corregir, crecer, caminar… en SU fuerza (que las nuestra no dan ni para una brazada en este ancho mar).
  4. Un llamado profundo a la misericordia (para con otros, pero también para conmigo). Ninguno es justo en los parámetros de Dios, el plenamente santo y justo.

 Otro día seguiré nadando en estas aguas de Los Romanos.

¡Padre, cuida de mi!

jueves, 25 de septiembre de 2014

Reflexión / Coherencia

De par en par:
Palabras bonitas, pero falsas
En muchos casos lo que dicen los cristianos es cierto, pero les falta la práctica de vida, el compromiso real con este discurso.
Juan Simarro Fernández

Vamos a hacer algunas reflexiones sobre la palabra. La palabra, o si se quiere, La Palabra, tiene muchísima importancia en la Biblia. Por tanto, sin quitar valor a La Palabra verdadera, sí que se puede hacer una reflexión al hecho de ver cómo se puede apoyar o deteriorar nuestra palabra, nuestro testimonio verbal, el sembrar La Palabra. Vamos a ver la coherencia que tiene que haber entre las palabras y los hechos para que no sean palabras bonitas, pero falsas. Parece ser que nuestra palabra, aunque sea verdadera, necesita el apoyo de la conducta, del vivir haciendo y realizando en nuestra historia la voluntad de Dios para evitar su falsedad.

Todos conocemos textos bíblicos referentes al ritual: “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Son palabras de Jesús que tiran abajo toda palabrería, toda expresión bonita, pero falsa, y toda práctica del ritual no apoyada en el testimonio activo y solidario, en el ejemplo de vida entregada al servicio al otro, en la coherencia entre la palabra y los hechos, entre lo que decimos o predicamos y nuestra coherencia de vida.

Recordad también aquella parábola bíblica en la que había un padre que pide a sus hijos que vayan a trabajar a la viña. Uno de ellos usó una palabra preciosa, agradable a los ojos del padre: “Sí, Señor, voy”, pero nos dice la parábola que luego no fue. Sus palabras eran bonitas, pero falsas, incoherentes. El otro hijo pareció irrespetuoso en el uso de la palabra, brusco, duro con el padre, palabra fea impropia de un hijo obediente: “No, Señor, no voy”, pero nos dice la parábola que arrepentido fue. Éste último, a pesar de su respuesta negativa, a pesar del uso impropio de la palabra, nos dice la Biblia que fue el que hizo la voluntad del padre porque, en arrepentimiento, la validó con la acción. Por eso nuestras palabras son importantes, pero si no va avalada por los hechos, es una mentira, una falsedad hipócrita por muy bellas que sean y por muy bien que suenen.

Más grave todavía es que la incoherencia entre la palabra y la acción, la no correspondencia entre lo que predicamos o decimos con el ejemplo de vida. Sigue siendo parte de esa falsedad hipócrita de las palabras bonitas, pero falsas. Esto puede perjudicar a la palabra de Dios misma expuesta por nosotros, aunque también hemos de decir que la Palabra de Dios puede ser autosuficiente y actuar incluso cuando el que la vocea sea un hipócrita impío en su vida privada. No obstante, lo ideal es que la Palabra vaya sembrada con el ejemplo de vida, con el estar haciendo la voluntad del Padre. Que sean palabras a la vez que bonitas, verdaderas y apoyadas con la vida y con el ejemplo.

Sin quitar ningún valor a La Palabra, a la proclamación verbal del Evangelio, muchas veces tenemos que decir que falta el apoyo del testimonio solidario de acción en la línea de hacer la voluntad del Padre, en la línea del servicio. Esa proclamación se queda en palabras bonitas, pero alejadas de la verdad. 

En muchos casos, lo que la iglesia o los cristianos anuncian y verbalizan es cierto, está basado en la Palabra de Dios, pero falta la práctica de vida, se echa de menos la coherencia de los creyentes miembros de las congregaciones cristianas, el compromiso de los creyentes. Cuando esto falta, se raya en la falsedad por muy bonito que sea nuestro discurso. Es entonces cuando nuestra verbalización se queda paralizada y las personas nos dan la espalda. Funciona en las mentes de los escuchantes el clásico refrán español: No es lo mismo predicar que dar trigo.

La proclamación del mensaje de salvación la hizo Jesús de una forma que no era sólo y puramente verbalización, sino todo un estilo de vida comprometido que se acompañó de signos, de milagros, de prácticas de la misericordia, de apoyo a los débiles, a los proscritos y desclasados.

La comunicación del Evangelio, la proclamación de la que hablan algunos pastores, no debe ser solamente algo bonito, sino que lo hagamos cierto con nuestros estilos de vida. Debe ser todo un conjunto compacto e integral en compromiso activo y amoroso con el hombre, fundamentalmente con el prójimo en necesidad, pues el mensaje, lanzado de una manera no avalada por el compromiso de vida, por la acción y por la práctica de la misericordia, aunque sea expresado con mucha belleza puede caer como nieve fría en los corazones de las personas a las que queremos evangelizar o transmitir el mensaje evangélico. 

Puede haber falta de autoridad, de autenticidad, cuando somos pasivos y pasamos indiferentes ante el grito de los apaleados y tirados al lado del camino de la vida. Esto falsea nuestra proclamación y nuestro testimonio. ¿No habéis notado en ocasiones la falta de autoridad que se nota en el mundo ante el mensaje de la iglesia? Quizás esos mensajes no están regados con la acción y el compromiso cristiano, con el servicio, con la práctica de la misericordia, con estilos de vida sobrios y comprometidos con los débiles de la tierra. La comunicación de mensajes evangelizadores, siguiendo el ejemplo de Jesús, se debe hacer desde el escándalo de la injusticia y de la pobreza de tantos hombres sacrificados en el mundo hoy. 

Así, pues, hablemos de forma bella y con expresiones bonitas y atractivas, prediquemos, lancemos mensajes verbales al mundo, pero que sean mensajes avalados por conductas cambiadas, por testimonios de vidas comprometidas con el prójimo, por palabras que van avaladas por manos tendidas de ayuda y de liberación. 

Es verdad que se comunica y se proclama a través de la palabra hablada y escrita, pero no solamente. También se proclama y se comunica el Evangelio con nuestros hechos y nuestros compromisos con el hombre. Esto también es bello y hace bonitas y atractivas nuestras palabras. Palabras preciosas y verdaderas. Si no, estamos muy cerca de la mentira. 



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Vida abundante / Lucha contra el estrés

¿Cómo combatir el estrés?
"La ansiedad es un 'modus vivendi', una forma de ser. No empieza con las cosas que nos pasan, sino con actitudes nuestras"
María Jesús Núñez Dios

Ya vimos que estrés proviene del término inglés stress (esfuerzo, presión, tensión…) y está asociado al estado que se produce a partir de hechos que generan temor, agobio o angustia.

La respuesta de estrés puede ser una respuesta normal, orientada a solucionar situaciones potencialmente peligrosas o amenazantes. Se puede hablar entonces de un estrés positivo, que nos ayuda a relacionarnos con las situaciones del mundo y nos capacita para enfrentarnos a ellas.

Pero también hay un estrés desagradable (distrés), que va acompañado de un desorden fisiológico… Esta vertiente negativa del estrés, si no aprendemos a controlarla para responder de forma equilibrada, puede desembocar tanto en trastornos psicológicos, como en trastornos físicos. Por eso es muy importante aprender a combatir el estrés.

Técnicas y factores que ayudan

Rasgos de personalidad protectores: Optimismo y Autoestima Alta; Autocontrol (estilos de vida saludables).

Actividades protectoras: Ejercicio físico, masajes, baños calientes y aromaterapia, escuchar música, salir con amigos y/o familiares…

Técnicas: Respiración, Relajación, técnicas de “Solución de problemas”, programas de “Gestión del tiempo”, entrenamiento en Asertividad y Habilidades Sociales.

La importancia de nuestra actitud
La actitud es la respuesta emocional y mental (interna) a las circunstancias que nos rodean, a las cosas que nos pasan. Seguramente, en la mayoría de las situaciones de la vida NO PODEMOS CAMBIAR las circunstancias, pero podemos cambiar nuestras actitudes, y eso va a sanear nuestra mente y nuestras emociones, va a cambiar nuestra vida.

Hay una larga lista de actitudes (optimismo, gratitud, perdón, ser positivo, gozo, confianza, empatía, respeto, ser emprendedor, etc.)

Me quedaré con la CONFIANZA. La confianza en el Señor es el mejor antídoto para la ansiedad (en cuya base están la inseguridad, la preocupación y la hipersensibilidad). La ansiedad es un “modus vivendi”, una forma de ser. La ansiedad no empieza con las cosas que nos pasan, sino con actitudes nuestras (preocupaciones, inseguridad, falta de confianza…) Pero el Señor nos dice “por nada os preocupéis” (Fil. 4:6). La confianza en el Señor es el mejor antídoto para las cosas negativas de nuestra mente y nuestras emociones.

Cómo optar por la confianza (como nuestra principal arma contra el estrés)
  • Abandonar el pecado de construir nuestra vida sobre cosas perecederas (Mateo 6:19)
  • Eliminar los temores innecesarios, aprender a ocuparnos, dejar de preocuparnos. ·
  • Recordar la fidelidad de Dios en el pasado, Su soberanía...
  • Permanecer en contacto con el Señor (Fil. 4:6-7). Pero a la vez, nosotros tenemos que hacer nuestra parte.
  • Huir de los síntomas depresivos que podamos (sentimientos de abatimiento, tristeza, desánimo, desilusión, infelicidad…). Si evitamos esto, podemos evitar ir cuesta abajo y en caída libre, son emociones que se alimentan a sí mismas.
  • Evitar el estrés y la ansiedad, lo que implica:
    • Evitar la multitarea (no hacerlo todo a la vez, sino de forma secuencial);
    • Controlar el ritmo de trabajo (si el día tuviera 30 horas, las llenaríamos igual);
    • No tratar de hacerlo todo con perfeccionismo excesivo (con excelencia sí, pero no caer en el neuroticismo);
    • No tener una visión inapropiada de la vida (altas expectativas);
    • Evitar la preocupación excesiva… ·

  • Cambio de actitudes al estar más cerca del Señor:
    • Las circunstancias cambian continuamente. No debemos depender de ellas; saber que estamos bajo la Gracia y la Soberanía de Dios.
    • Lo que importa es nuestra relación con Dios. Apartar un tiempo y un lugar para estar con Él.
    • Saber que Dios se preocupa por nosotros (Sal 34:7), y nada sucede a espaldas de Dios.
    • Conocer que la voluntad de Dios y sus caminos son siempre un gran misterio, pero que cualquier crisis puede tener un valor pedagógico (2 Cor. 12:7-9).
    • No importa lo que estemos viviendo, es transitorio y no nos puede arrebatar el gozo y la alegría (Fil. 4:4).


Un día para lanzar vítores

12 de Octubre: Llorar y reír, todo es posible

Buenos días (o madrugada).
Leo el libro de Esdras.
Pienso en la construcción de nuestro templo que hacemos como Iglesia Cristiana. Este profeta nos describe un momento similar al que estamos llamados a vivir el próximo 12 de Octubre y que hemos vivido en dos ocasiones anteriores (cuando iniciamos la construcción y el pasado 2 de septiembre, cuando entre vítores y cantos dimos gracias a Jehová por habernos llevado al punto en donde nos encontramos). Dice Esdras en 3:10-13:

“10 Cuando los albañiles del templo de Jehová echaron los cimientos, se pusieron en pie los sacerdotes, vestidos de sus ropas y con trompetas, y los levitas hijos de Asaf con címbalos, para alabar a Jehová, según la ordenanza de David, rey de Israel. 11 Cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y decían: «Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel.» Todo el pueblo aclamaba con gran júbilo y alababa a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. 12 Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, ancianos que habían visto la primera casa, al ver como echaban los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras otros muchos daban grandes gritos de alegría. 13 No se podía distinguir el clamor de los gritos de alegría de las voces del llanto, porque clamaba el pueblo con gran júbilo y el ruido se oía hasta de lejos. (RV 1995).

Es la imagen de lo que espero que pase el día 12:
  • Se pusieron de pie para alabar a Jehová;
  • Tocaron instrumentos;
  • Alabaron y dieron gracias al Señor;
  • Reconocieron que El es bueno y que es eterna su misericordia;
  • Los más ancianos lloraron en alta voz;
  • Lanzaron grandes gritos de alegría;
  • Un clamor tan grande que se oía desde lejos…

 Hermanos, esa es una descripción de lo que haremos ese día. De pie o sentado, tú estás llamado a estar ahí. Llorar o reír, todo es posible. El Reino de Dios está entre nosotros, y el Reino de Dios se acerca.


Bendiciones!

sábado, 13 de septiembre de 2014

Un plan para vencer la ansiedad

Venciendo la ansiedad

El jueves 11 el Dr. Alex Uribe explicó a la Congregación lo que significa la ansiedad, algunas pautas que como cristianos debemos tener en cuenta para luchar contra ella y salir victoriosos. En esta ocasión, les comparto unas pautas que encontré en la Red, más detalladas y que pueden sernos muy útiles

La ansiedad... ¿Y cómo se sale? Se debe lograr de la persona afectada, que indudablemente también pasa por una crisis de fe, una participación activa para organizar y ser protagonista de un definido plan de acción. El que damos como modelo, tiene algunos puntos que, tanto desde lo espiritual como de lo natural, han demostrado efectividad.

1. Escuchar música cristiana. Hay un pequeño relato en 1 Samuel 16:23 que nos da una pista al respecto: Y cuando el espíritu malo de parte de Dios (En ese tiempo se creía que Dios era responsable de todo; de lo bueno y de lo malo por igual) venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. Con un pequeño agregado: no crea, por favor, que todo lo que se encuentra en las casas de venta de música cristiana, es cristiano. Al seleccionar música cristiana, use el discernimiento.

2. Hacer suficiente ejercicio físico. Se ha comprobado fehacientemente, que un programa de ejercicios físicos controlados tres veces por semana, disminuye notablemente la ansiedad así como la potencia de la misma.

3. Dormir lo suficiente. El consejo médico de un espacio para el sueño de por lo menos ocho horas diarias es muy vigente, necesario y recomendable. El Salmo 127:1-2 hace clara referencia a esto cuando dice: Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás que os levantéis de madrugada y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. (Cabe aclarar que la palabra que en este texto se traduce como DOLORES, en los originales es la misma que en otros pasajes se traduce como ANSIEDAD.)

4. Hacer todo lo posible para resolver el temor o problema causante de la ansiedad. Es necesario examinar atentamente las distintas alternativas que puedan haber o las posibles soluciones y no detenerse demasiado en el análisis, sino que decididamente, probar con una de ellas. Si bien en la jerga corriente esta patología se encuadra dentro de lo que se conoce como “problema psicológico”, no debemos olvidar si somos creyentes, que en lo profundo es apenas una expresión más de una guerra espiritual que, como bien se sabe, se desarrolla eminentemente en la mente de la gente.

5. Otro elemento que puede aportar soluciones positivas, es el de hablar del tema con un amigo o amiga (Depende de si es hombre o mujer) de confianza. Se sugiere y se aconseja hacerlo por lo menos una vez por semana y centralizar el tema de conversación, específicamente, en la frustración.

6. Tener suficiente actividad recreativa dos o tres veces por semana. Esto, que es muy similar al punto referido al ejercicio físico, ha demostrado arrojar excelentes resultados. No es conveniente que esto se canalice a través de competencias deportivas demasiado serias, porque lo que puede ocurrir es que se eliminen las causas de la ansiedad corriente que la persona traía y se cambie por la ansiedad que produce toda víspera de una competición en la que el premio o el prestigio interesan de sobremanera.

7. Vivir un día a la vez. Es probable que el noventa y ocho por ciento de las cosas por las cuales sentimos ansiedad o preocupación nunca sucederán. Aprender a vivir un día a la vez es un arte que puede ser cultivado. Mateo 6:31-34, dice: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

8. No aplazar lo que uno tiene que hacer. Hay mucha gente que por diversos motivos, va postergando la resolución de hechos importantes en lugar de resolverlos inmediatamente. Demorar lo que tenemos que hacer, causa más ansiedad.

9. Ponerse un límite de tiempo para sus preocupacionesSalmo 139:7-12, no dice: ¿Adónde me iré con tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? (8) Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. (9) Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, (10) aún allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. (11) Y si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aún la noche resplandecerá alrededor de mí. (12) Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Tomado y editado de:
http://www.tiempodevictoria.com.ar/estudios/ayuda/6