sábado, 18 de enero de 2014

Del Pastor / Hasta dónde vamos a llegar?

 Nadie está exento de que la maldad le toque!

Por Pastor Rafael Montalvo

¡NADIE está exento de que la maldad le toque! Ahora le tocó a un pastor evangélico recibir un disparo en la cabeza de manera “accidental”, pues él no era el blanco principal. Estaba saliendo del culto mientras un par de asaltantes huían después de robar 15 mil pesos en un colmado y comenzaron a disparar.
Un hijo mío ha sido asaltado dos veces a punta de pistola, a plena luz del día, en una esquina concurrida en la Avenida Luperón y frente un grupo de personas.
¿HASTA DÓNDE VAMOS A LLEGAR? ¿Qué están haciendo nuestras autoridades para protegernos? ¿Cuál es su plan? ¿Está funcionando? ¿Qué estamos haciendo como Iglesia? ¿Qué estamos haciendo como sociedad?
Estamos viviendo un estado de inseguridad hasta el punto que ha variado nuestras agendas, forma de conducirnos, medidas al salir. Es como si existiera una paranoia generalizada. Todos estamos “chivos” frente a cualquier persona que se nos acerca o cualquier ruido de motor que nos pase cerca. No queremos andar con bultos en la mano ni dejar nada de valor en los carros. Y a todo esto se le suma el gran sentido de impotencia que sentimos, al ver que las “medidas oficiales” parecen que no están surtiendo efecto.
¿HASTA DÓNDE VAMOS A LLEGAR?
Pedimos y exigimos a las autoridades, que con diligencia le metan mano al problema y cumplan con su deber de protección a la ciudadanía.
Exhortamos a la Iglesia a orar, clamar a Dios con intensidad, buscando Su ayuda.
Y animamos a la sociedad en general a ser cautos, prudentes y sabios.
¡Qué Dios bendiga nuestra nación! ¡Qué Dios bendiga la República Dominicana!


Nota:
El pastor Santiago Velázquez recibió un disparo en la cabeza cuando los asaltantes cayeron al pavimento tras perder el control de una motocicleta y comenzaron a disparar para evitar ser capturado por  varios hombres.
El hecho ocurrió a las 9:00 p.m. en el la Calle La Torre número 11, del Municipio Los Alcarrizos, República Dominicana, donde funciona la Iglesia "El Gran Poder de Dios". Velázquez salía de su iglesia y se dirigía a su casa cuando fue impactado por los disparos.

 

sábado, 4 de enero de 2014

Pastoral / Matrimonio, un concepto claro


Matrimonio, una marca de categoría
Wenceslao Calvo, en su Blog Claves, nos comparte este interesante artículo que lo extendemos a todos ustedes (con alguna edición).

Al vivir en tiempos tan confusos como los nuestros precisamos tener conceptos claros acerca de las grandes realidades de la vida, de modo que puedan servirnos de referencia , al igual que las estrellas en el cielo lo son para el caminante o navegante en una noche sin luna.
Una de las confusiones actuales tiene que ver con el matrimonio, por lo que necesitamos luz que nos defina qué es lo que debemos pensar sobre tal estado. Encuentro que hay un pasaje en la Biblia esclarecedor al respecto y es el siguiente:

 'Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios .' ( Hebreos 13:4 )

 Hay tres grandes divisiones que podemos hacer de este texto:
1.  Definición del matrimonio.
2.  Retribución del matrimonio.
3.  Falsificación del matrimonio.

 1. Definición del matrimonio.  
Una de las reglas que hemos de seguir para la interpretación de cualquier texto no es lo que nosotros queremos leer en el mismo, sino lo que el autor tenía en mente cuando lo escribió. Es evidente que el autor de Hebreos entiende por matrimonio la unión de un hombre y una mujer; se trata de una de esas verdades auto-evidentes, pero que quedan confirmadas además por dos poderosas razones: el autor es miembro de una comunidad, la cristiana, en la que no se concibe otra forma de matrimonio; esa comunidad hunde sus raíces, a su vez, en otra, la judía, en la que el matrimonio es siempre algo relacionado con ambos sexos. Aparte de estas razones se puede añadir otra más: vive en un tiempo, en pleno Imperio romano, en el que, a pesar de las desviaciones y desórdenes morales de todo tipo que se daban, las leyes civiles solo sancionaban como matrimonio tal unión y ninguna más.
 
Esa unión entre hombre y mujer no es una unión cualquiera, sino que se trata de un proyecto de largo alcance . Tan de largo alcance que es vitalicio, encontrándonos con que es el proyecto de más largo alcance que se pueda tener en esta vida, en cuanto a duración se refiere, ya que ni siquiera el de la profesión es vitalicio, pues concluye en el momento de la jubilación.  Además es un proyecto pluridimensional , pues el matrimonio comporta muchas facetas: emocional, física, económica, espiritual, social, etc. De ahí su complejidad inherente. Por eso precisa de esfuerzo, compromiso y cesión.

 2. Retribución del matrimonio.
El matrimonio tiene retribución.  Se trata de una retribución a priori, es decir, que comienza ya desde el primer instante en que dos personas se casan. Con el matrimonio ocurre como con todas las cosas verdaderas y auténticas, que en sí mismo tiene valor, independientemente de que desde fuera s e le quiera otorgar o no.
 
Esa retribución es doble y consiste, en primer lugar, en una posición de honor que ese estado conlleva. Honor es un término que denota dignidad, reputación y nobleza, de modo que los cónyuges son partícipes de tal posición. Se trata de una posición recíproca, del uno frente al otro, por la que el marido debe estimar a su esposa como portadora de tal honor y la esposa debe estimar a su marido como portador del mismo. Esa estimación recíproca se debe traducir en el trato mutuo. Pero además de ser una posición de honor hacia adentro, esa honorabilidad también se expresa hacia fuera, razón por la cual toda sociedad sana debe reconocer la honorabilidad que el matrimonio tiene.
 En segundo lugar, la retribución consiste en la aprobación moral que el acto sexual tiene en el matrimonio, como se expresa en la frase 'lecho sin mancilla.' Estamos, pues, ante algo que goza de limpieza y pureza congénita. A algo que tan fácilmente se pervierte y desordena, como es la sexualidad, aquí se le pone un sello de aprobación absoluta. No hay vestigio, ni sospecha, de algo indigno o fuera de lugar.
 
Esa honorabilidad y aprobación moral que el matrimonio posee es de alcance universal, no pudiendo negarse en determinadas ocasiones, funciones o vocaciones. Es por eso que una persona que sirve a Dios puede hacerlo estando casada, ya que si el servicio a Dios es un honor y el matrimonio es un honor, el resultado total es un doble honor, no un menoscabo del mismo.

 3. Falsificación del matrimonio.
 Todo lo que tiene categoría y valor es susceptible de falsificación. Nada que no sea valioso merece ser falsificado, por lo tanto la falsificación del matrimonio es, en si, un recoocimiento de su valor.
Todas las grandes marcas tienen sus falsificaciones. No podía ser de otra manera con esa gran marca que se llama Matrimonio.  Una falsificación de la marca Matrimonio se llama fornicación, que consiste no en un proyecto de largo alcance ni pluridimensional, sino en un entretenimiento o capricho momentáneo unidimensional, porque todo queda reducido a la gratificación física.
 El adulterio es, además de una falsificación, una agresión contra el matrimonio, ya que supone la irrupción de una tercera parte en algo que es exclusivo de dos. Es un terreno vedado que es ocupado, por medio del engaño y la traición, generando destrucción y ruina.
 Así como el matrimonio tiene retribución, también sus falsificaciones la tienen. Pero ¡qué diferencia entre la una y la otra! Aun en el caso de que la sociedad apruebe o sea indiferente a las falsificaciones de la marca Matrimonio, con todo, las tales tienen una terrible retribución. Retribución que viene de parte del diseñador del matrimonio, a manera de juicio de condenación sobre aquellos que las practican.
 No hay, pues, equívocos posibles, en cuanto al matrimonio, salvo que nosotros queramos equivocarnos. Pero ése es otro problema. 

jueves, 2 de enero de 2014

Pastoral / Definir metas

¡METAS PARA ESTE NUEVO AÑO! 

Pastor Rafael Montalvo.


Tradicionalmente en esta época del año escribimos nuestras metas, planes y anhelos. Resoluciones para el nuevo año. Algunas veces desde la perspectiva de nuestras carencias o necesidades. Decimos que las metas deben ser medibles, claras, específicas, realistas y alcanzables.
Quisiera proponer, que antes de envolvernos en esta tarea, pensemos en lo que Dios quiere con nosotros en este nuevo año. ¿Hacia dónde me quiere El llevar? ¿Cuáles son los planes que El tiene conmigo en este nuevo año? ¿Qué quiere El hacer conmigo? ¿Cuál es Su voluntad para mí en este nuevo año? ¿Qué quiere El que yo haga?
Mis metas no salen de mi, de mis necesidades, deseos o ambiciones, sino de Dios. Debo tener un sentido de destino, de llamado, tener una visión…que viene de Dios y que simplemente no va a iniciar en este nuevo año…viene de mucho tiempo atrás. Dios tiene un plan conmigo desde hace mucho tiempo.

Por tanto te animo a tomar un tiempo a solas con Dios. Meditar, escuchar, sintonizarte con Dios, y recibir de El las instrucciones para este nuevo año.
El éxito no es simplemente el logro de metas, sino el hacer lo que Dios quiere que yo haga, alcanzar, lograr lo que El tiene para mi…hacer la voluntad de Dios. ¡Vivamos un año de éxito!

Creciendo / Venciendo el temor


Victoria sobre la prisión del temor
Editado de: Mujeres emocionalmente prisioneras / Socorro Morales

Somos una sociedad asediada por el temor. Basta escuchar, leer o ver la prensa para informarnos de eventos aterradores. Pese a esto, el pueblo de Dios está llamado a vivir sin temor. La Biblia dice que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Tim 1:7).

¿Por qué tenemos temores? Por actitudes aprendidas en nuestra niñez; por nuestra imaginación; por ignorancia; por dudas. (Pueden hablar de temores en cada uno de estos casos).

El Señor quiere  abrir puertas de libertad, pero tienen que caminar hacia la salida, dar los primeros pasos, hablar con su abogado para que El defienda su causa ante el juez supremo. Deben sacar todos los resentimientos y la amargura de sus corazones, porque mientras más tiempo tardan en hacerlo, más se extenderá el veneno dentro de su ser.

El Salmo 32:3 dice: “Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como el calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí”. Es como si el cuerpo se desintegrara por dentro a causa de la culpa y del dolor.

Todas tenemos una historia, todas hemos sido heridas, todas hemos vivido encorvadas, todas alguna vez hemos sido lastimadas, todas tenemos en nuestro archivo cosas que no debieron suceder, pero nos sucedieron y no pudimos evitarlas. Sin embargo, ya es tiempo de que aprendamos a sobrellevarla.

Pide un cambio de actitud, pide ayuda para poder deshacerte del temor, dejar el lastre que te asedia y no sentir lastima de nosotras mismas.

Decía Zig Ziglar: “Lo que usted vea en su mente, su mente va a trabajar para lograrlo. Cuando usted cambia lo que ve, automáticamente cambia su actuación”. En Joel 3:10: “Diga el débil fuerte soy”.

Saliendo de la prisión del temor
1.       Identifica el origen de tu temor. Debemos preguntarnos a qué se debe nuestro miedo. Esto es algo que no resulta muy fácil de hacer, pero identificar dónde se origina el temor nos ayuda a reconocer y expresar lo que exactamente nos sucede y comenzar a dar los primeros pasos en busca de solución. No entierres tus talentos por temor al fracaso, al juicio o a la crítica. Enfrenta tus miedos si deseas ser libre de su poder.
2.       Temer solamente a Dios y reconocer su presencia. Aunque todas hemos sentido miedo en alguna ocasión, la actitud correcta es: no temeré. El miedo está presente alrededor y no podemos evitar que se asome, pero lo que no debemos permitir es que nos paralice, que gobierne nuestras decisiones y acciones.
El miedo puede ser utilizado por Satanás como herramienta para impedir el crecimiento y evitar que disfrutemos de una vida plena que Dios quiere para nosotras. Nos estanca.
3.       Cambiar el enfoque. Si fijamos nuestra atención en nuestros temores, estos crecerán, demandarán más y más esfuerzo de nuestra parte y terminarán casi siempre determinando nuestras acciones. En lugar de enfocarte en el miedo, enfócate en el arma más poderosa que tiene a tu disposición: la Palabra de Dios. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”  (Filipenses 4:13).
4.       Toma como ancla la promesa de Dios en Isaías 41:10. Convencida de que estas frente a una verdadera tempestad, toma este versículo coo firme ancla de tu fe y de tu forma de proceder. Este verso dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Es decir, Él no te deja sola, Él es el soberano, el gran Yo Soy… Dios te invita a que te esfuerces y seas valiente (Josué 1:9).
5.       Reconoce que es una batalla de fe. Basadas en la certeza absoluta de que Dios es fiel, misericordioso y amoroso, no tenemos razón  alguna para aferrarnos a nuestras ansiedades ni albergar temores. A través de la fe podemos librar muchas batallas contra la ansiedad y el miedo. La fe en Dios nos empuja hacia adelante, pero el miedo nos hace retroceder.
6.       Usar nuestras propias llaves. Muchas veces queremos entrar en puertas que se abren solamente con las llaves que otros tienen y nos frustramos porque es imposible lograrlo. La clave está en averiguar qué llave tenemos para abrir nuestras puertas. Vivir conforme a quienes somos y a lo que hacemos, esto te permitirá abrir las puertas que están a tu alcance, aquellas para las que Dios te ha dado llaves. Es necesario que descubras las llaves que Dios te ha dado.
Tu oración es una llave, pero la tuya, no la de otra. Enfócate en tus potencialidades.

Continuar aferrada a la prisión del temor o salir de ella es una decisión que nadie tomará por ti. Prueba cada llave con paciencia, pero con determinación (a veces la última llave es la que abre la puerta). Detrás de la puerta, habrá una promesa de Dios esperándote para darte un corazón nuevo y nuevos deseos. La Biblia revela esa promesa en Ezequiel 36:26: “Os daré corazón y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vosotros su corazón de piedra y os daré un corazón de carne”. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Subrayando / Intimidad con el Padre



Intimidad

De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace.
Juan 5.19–20

Este texto, del Evangelio según Juan, nos explica claramente la razón por la cual el ministerio de Jesucristo fue tan exitoso. Por esto, cuando le llegó la hora de marchar hacia la cruz, Cristo pudo declarar que había completado la obra que se le había entregado -lo cual no es lo mismo que decir que había hecho todo lo que podía. El secreto de haber concluido exitosamente su ministerio se encuentra en esa absoluta unidad que sostenía con el Padre, y describe el texto de hoy.

Podemos notar, primeramente, que el Hijo no emprendía proyectos por cuenta propia, sino que se unía a las empresas del Padre. Este punto es absolutamente clave para cualquier persona que está en el ministerio. Por supuesto, lo más fácil es elaborar un proyecto para glorificar al Padre y simplemente pedirle a él que lo bendiga. No obstante, los proyectos que avanzan son aquellos que coinciden plenamente con lo que el Padre está haciendo en el lugar donde nos encontramos. La verdad es que no tenemos capacidad, en nosotros mismos, de discernir las intenciones ni los pensamientos de nuestro Padre celestial. Si él no los revela, estamos condenados a trabajar a oscuras. El conocimiento de su voluntad, por lo tanto, se constituye en una pieza fundamental para construir un ministerio que goza del pleno apoyo de Dios.

La segunda parte del texto nos permite ver cómo Jesús lograba este conocimiento. El Padre, por el amor que lo unía al Hijo, le revelaba sus proyectos. Es decir, la calidad de relación que disfrutaban entre sí, llevaba a que, de manera natural, el Padre hiciera al Hijo partícipe de las intimidades de su corazón. El amor que el Padre tiene por el Hijo se basa, a la vez, en que Jesús vive una vida de sumisión absoluta a Dios.

¿Cómo afecta esta relación nuestros propios ministerios? No podremos avanzar con éxito si no estamos plenamente plantados en los proyectos de Dios. Para esto, necesitamos que el Padre nos revele su corazón. Solamente lo hará con aquellos que demuestran su amor y compromiso incondicional a él. Es decir, esta revelación no es tanto el fruto de una búsqueda en oración aunque esto también es parte de nuestra relación con él- sino el resultado de la intimidad común entre dos seres que se aman.

Lo que debe alegrar inmensamente nuestros corazones, como líderes, es que esta intimidad está disponible para todos los que quieren alcanzarla. Jesús le dijo a sus discípulos: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me mmanifestaré a él» (Jn 14.21).

Para pensar:
«Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer». Jesús de Nazaret.

(Tomado de: Christopher Shaw:  Alza tus ojos).

Desde la fe / Reclamando un privilegio



El privilegio de ofrendar

Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia, porque, en las grandes tribulaciones con que han sido probadas, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con participar en este servicio para los santos. 2 Corintios 8.1–4

Quizás ningún elemento delata tan fielmente el grado de nuestro compromiso con Cristo como nuestra relación con el dinero. Muchos cristianos serios revelan un verdadero desconocimiento de cómo se administran los bienes cuando uno es ciudadano del reino de los cielos. Aunque acostumbramos exhortar a la gente de nuestra congregación con el texto «Dios ama al dador alegre» (2 Co 9.7), desconocemos las dinámicas que están en juego en la ofrenda que nace de una acción del Espíritu en nosotros.

El texto de hoy nos da una buena orientación con respecto al tema. En primer lugar, es bueno que notemos que Pablo declara que lo que ocurrió en la iglesia de Macedonia es por la gracia de Dios. Es importante resaltar esta verdad porque ofrendar no es algo natural ni normal en los seres humanos. Al contrario, el hombre natural solamente piensa en sus propias necesidades. Aun después de que Cristo ha quebrado esa tendencia en nosotros, necesitamos abundante gracia para poder abrir el corazón y la billetera, para empezar a actuar con generosidad hacia los demás.

En segundo lugar, usted observará que la iglesia de Macedonia, que es presentada como un modelo de generosidad en el Nuevo Testamento, estaba atravesando un tiempo de profundas tribulaciones. Es probable que esto fuera resultado de las persecuciones que la iglesia naciente sufría, cada vez con mayor violencia, a lo largo y a lo ancho del imperio. De todos modos lo que vale la pena notar aquí es que las aflicciones no lograron desviar a la congregación de su cometido. Quienes hemos pasado por profundas angustias sabemos cuán fácil es tornarse, en estas circunstancias, completamente ciego a las necesidades de los demás.

En tercer lugar, vemos que ofrendaron en medio de una situación de «profunda pobreza». Es en este punto que más notamos la diferencia con nuestras propias tendencias, pues cuando estamos pasando penurias económicas una de las primeras cosas que sacrificamos es nuestra ofrenda. Los macedonios entendían que la mejor manera de combatir la amargura y el desazón que acompañan a la pobreza era con un espíritu de absoluta liberalidad. De este modo se aseguraron que el dinero no era lo que controlaba su felicidad ni lo que les proporcionaba seguridad en la vida.

Por último, note que le rogaron a Pablo que les concediera el privilegio de ofrendar. ¡Qué tremenda actitud! Nadie tuvo que suplicarles a ellos que ofrendaran. Más bien, ellos sentían que se iban a perder una gran bendición si no lo hacían. Esto sí que es una convicción nacida del Espíritu, pues siempre luchamos con la idea de que dar es perder. Ellos sabían que la ofrenda era un medio de gran ganancia.

Para pensar:

«Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen más de lo justo y acaban en la miseria» (Pr 11.24).



















Navidad / Mujer común, fin extraordinario



MARÍA, UNA MUJER COMÚN
Navidad es la fiesta de la gente común y corriente, gente como tú y como yo.
Te digo esto porque a veces pensamos que seguir a Jesús es para gente extraordinaria. Personas fuera de serie. Hoy quiero presentarte a una mujer común, que aceptó ser utilizada por Dios para hacer posible que El pudiera hacerse uno de nosotros, verdadero Dios, también verdadero hombre. Es decir, para hacer posible la navidad. Esta mujer es MARÍA…. Quién era?

María, mujer de silencio y obediencia
En la comunidad cristiana está claro algo: que María es la madre de Jesús de Nazaret, y que Jesús es el Hijo de Dios que se hizo hombre a través de María. El evangelio de Lucas 1:26-38 (NVI): nos relata el nacimiento de Jesús. Y en el verso 38 hay una declaración fundamental de María:

38 Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho.
María es una testigo privilegiada no sólo de la vida de Jesús, sino del sentido de esa vida para el pueblo de Israel. Una mujer de la que nos habla el evangelista Lucas diciendo: "María por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" (2, 19), y vuelve a repetir: "Su Madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón" (2, 51).

Una mujer pobre, mujer de pueblo
Dios fue enteramente libre para escoger a la madre de su Hijo. ¿A qué mujer escoge Dios, de entre tantas mujeres, para Madre de su Hijo hecho hombre?  Elige a una mujer judía.  Elige a una mujer de una región, Galilea, despreciada por los de la capital (Jn. 7,52), de un pueblito pequeño, más bien un caserío, del que se dice "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" (Jn. 3,46). Es una mujer campesina, no  una princesa ni una persona importante.

Una Señal de su pobreza: da a luz a su hijo en un establo (Lc. 2,7-19). Al presentar la ofrenda en el templo, presenta la ofrenda de los pobres. Jesús, incluso, es despreciado por ser hijo de una mujer de pueblo. Dicen de él de una manera despectiva: es “el hijo de María" (Mc. 6,1-6).

Una mujer oprimida.
No olvidemos que María era judía. Los judíos eran sometidos económica y militarmente por los romanos. Esta era una sociedad extremadamente machista, que veía a la mujer como inferior en todo al varón. Las hijas no tenían los mismos derechos que sus hermanos varones, pero sí los mismos deberes. En lo religioso, la mujer estaba equiparada a los esclavos (paganos) y niños (menores). En la sinagoga, era impensable que una mujer leyese las Escrituras.

Una mujer creyente, una mujer de fe,
Lo que Dios le propone depende de su libre consentimiento. Dios no la obliga. Y es para inmediato, sin excusas, sin dilaciones. O lo tomas, o lo dejas.
Dios le está diciendo que va a tener un hijo. Ella no sabe cómo, pues es solo la prometida de José y no ha tenido relación sexual. Sin embargo, María ha escuchado a Dios en su corazón. Se ha fiado de El. Libremente ha dicho "SI" a Dios con toda su vida: "Cúmplase en mí lo que has dicho" (Lc. 1,38).
 Fe que es al mismo tiempo confianza: creer, fiarse del otro; que es amor: entrega total de la vida, desinteresada, generosa; que es también cumplimiento fiel de la voluntad de Dios.

María, mujer obediente y solidaria
Cuando María se entera de la noticia del embarazo de su pariente, se pone en camino inmediatamente para ir a ayudarla. No permanece pasiva, encerrada en su mundo de jovencita embarazada que necesita atención, cuidados, mimos.
María sale de su mundo, de sí misma y viaja " a toda prisa a la montaña, a la provincia de Judea" (Lc. 1,39), lejos, a más de 120 km de Nazaret para ayudar a Isabel. Su pariente es ya entrada en años, estéril hasta ahora, primeriza y en el sexto mes de embarazo (Lc. 1,36-40.56)

SIN EMBARGO, COMO CRISTIANOS HEMOS DE ACLARAR QUE MARÍA NO ES LA MEDIADORA ENTRE DIOS Y NOSOTROS. Es una de nosotros, mujer común, que puede servirnos de modelo en estas cosas que hemos tratado. EL UNICO MEDIADOR ES JESUCRISTO.

Y nosotras, qué
A veces decirle que SI a Dios no es nada fácil.
Puede que tu situación sea desesperada.
Puede también que, como cristiana  reciente o de muchos años, te hayas acomodado y te cueste trabajo “salir del cascarón”, extender tus fronteras, predicar el evangelio, ser un instrumento como José y María para que el Señor pueda nacer en muchos corazones, muchas puedan aceptar a Jesús como su Salvador y Señor.
Puede que, como mujer, tú te encuentres con tantas disyuntivas todos los días, con tantas dificultades: una madre soltera, una novia cuyo novio quiere ir más allá de lo permitido, un padre que no es responsable de sus hijos, situaciones de violencia, de abandono, de dificultad… Tú, como María, no la tienen fácil.
SIN EMBARGO, Dios quiere que nos comprometamos. No nos obliga. Quiere una respuesta libre de nuestra parte.

¿Estás dispuesta tú a obedecer en el año 2014, que se aproxima, y ahora, la voz de Dios y a hacerlo sin tardanza?
¿Estás dispuesto a arriesgarte a lo que dirán “las malas lenguas” porque vives predicando el evangelio y  abandonas viejas costumbres y comodidades?

Si eres como José o como María, un hombre o una mujer común y corriente, te doy una buena noticia: es a esos a los que Dios elige para que su nombre sea glorificado. Una única condición: la obediencia.

Estas dispuesta a obedecer a Dios en este 2014?  Si es asi entrega puedes decir como Josué:  Mi casa y yo serviremos a Jehová.

Orar al finalizar para que Dios nos permita un hermoso tiempo de navidad.