viernes, 7 de junio de 2013

Del Pastor / Honrar a tiempo

Nos regocijamos por Yaqui
 
Nos regocijamos por el merecido reconocimiento que se le hizo ayer al conocido comunicador Yaqui Núñez del Risco.
No puedo negar que me dio mucha compasión ver a un Yaqui, postrado, aparentemente sin grandes capacidades de disfrute, recibir esta investidura. Y me pregunto ¿por qué no lo hicimos antes? ¿Por qué a veces tenemos que esperar hasta el último momento para reconocer y honrar a aquellos que se lo merecen?
Creo que todos nosotros tenemos personas muy valiosas alrededor nuestro. ¡Qué Dios nos ayude a honrarlos a tiempo! Cuando nuestros seres queridos y apreciados puedan disfrutar nuestras manifestaciones de amor y gratitud.
Preguntémonos: “¿Hay alguien a mi alrededor a quien debo honrar?”.
La Biblia nos exhorta a no tener deudas de honra con nadie (Rom.13:7). Demos a los demás la honra que se merecen… ¡y a tiempo!
 
(Del Facebook del Pastor Rafael Montalvo).

martes, 4 de junio de 2013

Otra óptica / Humor, cura a la depresión



Una cura para la depresión común
Por Alan Fadling

"Es probable que la más común de las enfermedades humanas sea la depresión, y la depresión casi siempre tiene sus raíces en un campo de visión completamente circunscrito por uno mismo. No existe una cura mejor o más rápida que aplicar dosis de humor. Esto reduce lo que se ve a sus proporciones adecuadas, y extiende la visión propia a una visión más amplia y sana "(Morgan, Edmund R. Reginald Ward, Somerset:. Su Vida y Letras Londres: AR Mowbray. & Co., Ltd, 1963, p 105).
No creo que está hablando de lo que veríamos como causas químicas de la depresión. Habla de la variedad que es el fruto de una cierta manera de pensar o perspectiva. He sufrido a menudo de depresión. En este lugar, el abogado de Ward ha demostrado ser útil para mí.

Me deprimo cuando mi campo de visión se limita a mis propios pensamientos, sentimientos o experiencias. En ese pequeño espacio, consciente de mi mismo, mis pensamientos a menudo se vuelven más negativos y oscuros. El humor a menudo ha sido una forma de abrir mi punto de vista un poco, para darme cuenta de que mis pensamientos negativos no son, de hecho, el universo. Son simplemente pensamientos.

sábado, 1 de junio de 2013

Pastores / No es un salón de clases


La Congregación no es un salón de clases

Tomado de Eugene Peterson

 
Después de unos años de [tratar la congregación como si fuese un salón de clases], noté cuán diferente era
mi enseñanza de aquellas de las generaciones de pastores que me precedían. Mi escolaridad secular había formado mi perspectiva educacional en algo que difícilmente sería reconocido dentro de la historicida de la iglesia. Me había acercado a la congregación observando su gran potencial como centro de enseñanza, una especie de mini-universidad en la que era un profesor residente.
Y entonces, un día, tuve que reconocer la chocante realidad: la congregación es en realidad un centro de adoración. No estaba preparado para esto. Había sido entrenado como pastor en un salón de clases, donde las capillas y santuarios eran secundarios a este. Pero las personas entre las que ahora estaba viviendo, validados por los siglos que le precedían, no venían a escuchar los últimos datos sobre los Filisteos o los Fariseos, sino a orar. Tenían hambre de crecer en Cristo, no una pasión por examenes de dogmática. Empecé a reconocer lo obvio: que el lenguaje formativo y central de la vida de la iglesia siempre ha sido la oración. 

Al reconocer esto creció en mi una convicción: que la principal tarea educacional que tenía como pastor era enseñarles a orar. No había abandonado, y no abandonaré, la tarea de enseñar sobre la fe, el contenido del evangelio, el trasfondo histórico de los escritores bíblicos, la historia de la gente de Dios. En mi no hay paciencia para las tendencias anti-intelectuales y oscurantistas en la iglesia. Pero hay una tarea educacional que se le ha confiado a los pastores y que es muy diferente a la de los profesores. La forma en que los centros educativos a los que asistí me entrenaron ignoraba la sabiduría de los lideres espirituales que enseñaron a la gente las disciplinas de ponerle atención a Dios, formando la vida interna para adecuarla a la recepción de la verdad, no solo a obtener información interesante. 

Mientras más trabajaba con las personas o me acercaba a sus vidas donde Dios y lo humano, la fe y lo absurdo, el amor y la indiferencia se enredaban en los entaponamientos diarios, menos me parecía que la forma en que enseñaba hacía mucha diferencia, y más se veía como, enseñarles a orar, sí los hacía diferentes.

viernes, 31 de mayo de 2013

Desde la fe / Un Dios de libertad

No puedo dirigir solo, yo te necesito

Estamos en el tercer día de retiro.  Este es el sexto y último retiro de este peregrinaje. Alan Fadling explica las raíces del estrés. En medio de las dificultades, no debo olvidar que EL puede echar fuera el temor.
Samuel Luna traduce para nosotros.
Una de las oportunidades de un líder espiritual, es identificar qué pasa en el momento. Y a veces lo que pasa en el momento requiere un actuar diferente a lo que teníamos planificado. Cuando construimos tiempo para seguir el patrón de Jesús, nuestro discernimiento es mayor.
Anoche algunos tuvieron problemas, dificultades, sueños... un momento distinto a lo que pensábamos tener.

No podemos dirigir solos
Como líderes no podemos dirigir solos, necesitamos el cuerpo. Jesús es la cabeza del cuerpo, yo no soy la cabeza. Este es un tema crítico. Yo sirvo bajo el gran pastor, que es Jesús.
El es suficientemente sabio, fuerte, para pastorearnos. Es el buen Pastor, es mi Pastor. Estoy permitiendo que El me pastoree?
Tengo la oportunidad de que me guíe, me alimente, me de descanso... cuando estoy acongojado con todas las responsabilidades del ministerio puedo olvidar que El es mi pastor y entonces el ministerio se convierte en un lugar de preocupación, de tensión... En el primer retiro hablamos de la importancia de la comunidad. Que la Iglesia es el cuerpo. Como líderes, somos parte del cuerpo.
Soy su servidor, les necesito. Es un giro de ser un pastor solitario, viviendo a distancia de las personas, a un pastor junto a las personas. Busqué formas para dejarles saber que les necesitaba: su amistad, su alianza, sus oraciones, de la misma manera que ellos necesitan mi oración por ellos... necesito que ellos me bendigan y yo bendecirles.
La distancia parece más fácil, más segura, pero no es mejor. Lo mejor: yo te necesito, tú me necesitas. Somos parte de un cuerpo.
Este estar cerca es la mejor forma de hacer discípulos. Una clase, un evento, es bueno... pero hacer discípulo significa compartir la vida juntos.
Cuando eres un pastor bien ocupado, planificando muchas cosas, tienes poco tiempo para las personas. Una relación estrecha se hace difícil. Pero Jesús la tuvo con algunos -no es posible con todos-. Pedro, Jacobo, Juan... quién es tu Pedro, tu Juan, tu Jacob?
Con cuáles dos o tres personas comparte tu peregrinaje?
Con quiénes compartes tu hambre y tu necesidad? Con quiénes compartes lo que vas aprendiendo de Jesús?
Estar a solas, en silencio, no es natural para mi. Es un peregrinaje al que estamos llamados. La vida cambia cuando me doy cuenta de que te necesito, de que me necesitas, y juntos necesitamos a Jesús.
Conocer sus luchas, sus necesidades... no sólo trabajar juntos o estar ocupados para Jesús. Esto es insuficiente. Hay que compartir a Jesús.  Gozar el tiempo juntos, escuchar las escrituras juntos. Preguntarnos uno al otro: cómo te ha hablado Dios, qué te ha dicho...  YO TE NECESITO.

martes, 28 de mayo de 2013

Desde mi estudio / Una Iglesia atrapada (2)

Debajo de la sotana, un hombre
Milton Tejada C.

Desde Jarabacoa, este es el segundo de un conjunto de artículos en que me propongo reflexionar a partir del sometimiento de un recurso de amparo hecho por la Iglesia contra la campaña de Profamilia sobre los derechos sexuales y reproductivos. Este recurso fue rechazado por una corte dominicana.

Cuando utilizo una expresión como la que encabeza esta entrega (debajo de la sotana, un hombre) no me refiero a las tentaciones “de la carne”, al deseo por una mujer que puede tener un hombre normal y corriente y a lo cual en la Iglesia Católica se le puso un “alto” a partir de la edad media (un alto al deseo es imposible, más bien se dictó una norma que no creo tenga sustento en la Biblia. En torno a este aspecto pueden leer un artículo que escribí a propósito del “escándalo” del Padre Alberto y la evolución del tema del celibato y el gozo sexual en la iglesia – Ver:http://red-formando.blogspot.com/2009/07/desde-mi-fe-celibato-y-gozo-sexual-1.html).
Me refiero a que hay otros aspectos que son tan humanos que es natural que muchos vayan por esos senderos, como es el caso de querer constituir una sociedad según concibe la Iglesia que ha de ser, con sus parámetros (que no siempre son los parámetros del Reino de Dios)… una “voluntad política” que puede refugiarse en una voz moral. Esta reflexión sobre el agustinismo político se hace hoy más difícil por las declaraciones del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez al referirse a la sentencia en el caso Pro-Familia (o se hace más fácil?).
López Rodríguez expresó (transcribo): que vivimos en “un mundo de farsantes, de comediantes y perversos.  El que quiera vivir con otro macho que se vaya por su cuenta, pero que un estado se ridiculice, se pervierta, dando categoría de matrimonio a dos hombres o dos mujeres, jamás lo aceptaré, eso es una vagabundería”. En el fondo, existe la creencia de que es posible modelar el Estado a imagen y semejanza de las creencias cristianas… obviando que desde el punto de vista teológico el reino de Dios entra en el terreno de la esperanza, la cual se caracteriza por “el ya sí, pero todavía no” (Nietzche sólo diría: “voluntad de poder”).
Virtudes Alvarez lo señaló a su manera la semana pasada al afirmar que “si venimos al mundo con el mandato divino de ser felices, el ciudadano  Nicolás de Jesús López Rodríguez está a tiempo de serlo. Tiene derecho! Debería plantearse lo que su rol en la iglesia no le ha permitido: ser activista político”, y añadía: “también desde el compromiso partidario se puede hacer profesión de fe. A Dios se le sirve desde cualquier tribuna. Piénselo, Monseñor”.
En lo particular, soy partidario de la separación de Iglesia y Estado. Un Estado laico, proclaman algunos teóricos de las ciencias políticas. Por eso, cuando se discutía el tema de si los pastores evangélicos deberían tener la potestad de ejercer en un matrimonio civil, me opuse (entiendo el razonamiento de que se debe ser equitativo ante la Ley, pero entiendo que la Ley debe modificarse para proceder a la separación de Iglesia y Estado y derogar el Concordato). En este sentido, vean mi artículo “Por un Estado laico”, en: http://red-formando.blogspot.com/2009/06/desde-mi-fe-por-un-estado-laico.html).
En este artículo también señalaba que “los evangélicos parecen ignorar que es parte de su “atractivo mercadológico” la independencia del poder estatal, la capacidad de poder ejercer un papel profético centrado en lo que constituye la máxima autoridad de los cristianos: la Palabra de Dios, la Biblia…”.

El agustinismo
Hemos planteado que tempranamente el constantinismo cooptó a la Iglesia para sus fines de cohesión social, utilizando su sistema de creencia para consolidar el dominio político. Hay que decir, además, que bajo esta concepción los césares o reyes llegaban a incursionar en la vida interna de la Iglesia, nombraban obispos y papas, convocaban concilios, establecían normas…
Sin embargo, el cesaropapismo es un fenómeno propio de Oriente, en donde primaba una concepción monista del mundo y de una autoridad única que radicaba en emperadores.  La historia sigue su curso, y en Occidente, con mayor tendencia a una concepción dualista de la vida, sin negar la influencia y hasta dominio del Estado en los asuntos de la Iglesia,  se abrieron paso intentos de agustinismo político: predominio de la Iglesia sobre el Estado.No es el imperio el que tiene potestad sobre la iglesia, sino la iglesia sobre el imperio (las palabras utilizadas: sacerdotium e imperium).
No quiero hacer la historia muy detallada. Basta con decir que el marco donde se define esta concepción es la decadencia del imperio carolingio.  El ojo de este cambio es Roma, el papado. La Iglesia de Roma tratará de sacar partido de la debilidad del poder político para obtener supremacía. Luego de la muerte de Carlos Magno su imperio se debilita y hasta se fracciona (Francia, Alemania, Italia). En el año 822 la Iglesia de Francia impone como rey a Luis El Piadoso, el cual confiesa públicamente sus pecados ante la nobleza, acrecentando el poder eclesial. El agustinismo, sin embargo, nunca fue una realidad consolidada (a diferencia del constantinismo). Los reyes siempre opusieron resistencia.
El nombre de “agustinismo” viene de una distorsión de uno de los libros de Agustín de Hipona, “La Ciudad de Dios”, en la que planteaba que en la dinámica del mundo se dan dos ciudades, la del bien y la del mal, pero Agustín planteaba esto como realidades existenciales (o espirituales). En cambio, la Iglesia tomó este planteamiento e identificó “ciudad de Dios” consigo misma, y “ciudad del diablo” con el Estado. La primera, lógicamente, debería tener predominio sobre la segunda.
En el fondo, el anhelo de poder político e incluso de poder sobre el poder político visible de un lado, y del otro la utilización de la Iglesia como instrumento de dominio y cohesión social estarían en tensión casi permanente desde ese momento. O, como decimos en el título, debajo de la sotana un hombre, pero un hombre político.
La lógica de los palacios, hoteles, embajadores, puede “encantarme”. Es la tendencia de mi corazón. Como iglesia que crece aprendemos a entrar en lugares más sofisticados y nos apegamos y terminamos por identificar la situación de comodidad con un mandato de Jesús,  pero la lógica de Jesús es otra: ir al encuentro del que necesita, del pobre, del distinto… pero de esto trataré en otra ocasión.
De esta tensión que he descrito no ha estado libre la iglesia y la sociedad en República Dominicana. Es parte de lo que seguiremos tratando. Gracias.


Desde mi fe/Aprendamos del lápiz



Para amar, aprendamos del lápiz
 Es una historia de esas que encontramos en la red electrónica o Internet. Un poco modificada para leerla en clave de amor. De autor desconocido, pero tierna y con algunas enseñanzas a recordar. La he titulado: “Para amar, aprendamos del lápiz…”

El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le pregunto:
¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto: Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando.

Me gustaría que tú CUANDO AMES, SEAS COMO EL LAPIZ.

El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo y capaz siempre de amar.

Primera cualidad:
Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

Segunda cualidad:
De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas.
Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera cualidad:
El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal.
Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta cualidad:
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior. Cuida tu corazón.

Quinta cualidad:
Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.


sábado, 25 de mayo de 2013

Mi fe / Con el corazón en las manos



Escrito en el 2005... hoy lo leo con nuevos ojos y lo ratifico. Lo comparto de nuevo contigo.


Con el corazón en las manos
 La crisis más importante de América Latina no es económica, no es política. Es ética y social. Los cristianos nos proclamamos como luchadores por nuevas formas de convivencia, practicantes de los valores enseñados en la Palabra de Dios. Las iglesias evangélicas han mostrado una vitalidad sin precedentes en el Continente. Se encuentran creciendo. Parece que somos una respuesta al ansia de nuestros pueblos por encontrar salidas. Sin embargo, hemos de preguntarnos si estamos preparados para el crecimiento, qué tenemos que hacer, a qué tipo de crecimiento apuntar…
El jueves 29 participé en una conferencia ofrecida por la cual me llevó a una conclusión: la Iglesia ha de crecer con el corazón en las manos.
Mucho es el énfasis que algunas iglesias ponen en las estructuras, en estrategia de desarrollo. Eso está bien. Sin embargo, la preparación fundamental está en el corazón. Los fundamentos de nuestro crecimiento no deben ser olvidados.
Al leer Apocalipsis 2,1-3,22 nos damos cuenta de que Jesucristo expresa muchas afirmaciones de siete iglesias del primer siglo cristiano. Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué cosas queremos que Dios diga de nosotros?
Si la iglesia, si los cristianos, queremos ser respuesta a las angustias de los hombres y mujeres de América Latina estamos obligados a servir nuestra generación, entender los tiempos que vivimos y vivir de acuerdo al corazón de Dios.

Servir a nuestra generación
“… David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción” (Hechos 13,36).
Pablo nos presenta a David como un hombre que sirvió a su generación.
Nuestro ministerio lo realizamos en medio de los conflictos del mundo, del cual somos parte. En medio de la corrupción, de la cual somos parte. Sin embargo, hemos de tomar conciencia de que lo hacemos provisionalmente, de que vamos a “dormir”.
Dios nos da oportunidades, pero estas oportunidades se pueden transformar en una tentación mañana. La obra es de Dios, no es tuya, no es mía. Mañana hay otro liderazgo. Somos provisionales. Estamos por unos años y vamos a morir. Es decir, se requiere mantener el nivel de la realidad. En ese sentido, una tentación es “encantarse” con el propio ministerio, con los números, con el tamaño de una iglesia, con el poder…
La oportunidad tiene que permanecer como oportunidad y no transformarse en una tentación que nos cautive. Es fundamental que recuperemos un sentimiento de reverencia a la causa de Dios, la obra es de Dios.
Una de las características del poder es que nunca es suficiente. Nos gusta el poder, el mando, la sensación de “estar para siempre”, tener el control… y Dios nos dice: estas y eres por un tiempo, nada más. La causa es mía. Tú, al igual que David, “dormirás”.
Asumir esto es liberador. Nos llama a servirlo en nuestra generación, pero sólo en nuestra generación: celebramos la oportunidad y reprendemos la tentación, porque si la obra es de Dios, significa que puedo servir HOY con libertad.

Entender los tiempos que vivimos
Al leer 1 Cro 12,32 nos damos cuenta de la importancia de ser hombres y mujeres “entendidos en los tiempos”.
Esta capacidad de discernir los tiempos nos indica que hoy tenemos la tentación de materializar las oportunidades de tener más. Es la lógica de los negocios, de las oportunidades, que no necesariamente es la lógica del Reino.
Discernir es una práctica profunda que nos indica que los mecanismos de llegar al poder no son irrelevantes. Podemos generar niveles de sospecha en nuestra sociedad. Buscar oportunidades (yo diría: endiosar las oportunidades) a toda costa es un compromiso con su institución, no necesariamente con su nación y con Dios.
Discernir los tiempos implica entenderlos con sospecha (Salm 146,3), puesto que la respuesta para la vida viene de Dios, no de las estructuras o de hombres. Hay que relativizar las estructuras, las instituciones, los partidos, los príncipes, etc.
Es decir, que las estructuras y las instituciones son importantes, pero son relativas. No son la salvación, no son la respuesta final para la vida humana…. Nuestra confianza final está en Dios (Salm 146,5).
Discernir los tiempos implica que los cristianos vemos el tiempo de otra manera. Nuestra lógica es apegarnos a estar con la gente que necesita: los pobres, los enfermos, los que luchan, los niños…
La lógica de los palacios, hoteles, embajadores, puede “encantarme”. Es la tendencia de mi corazón. Como iglesia que crece aprendemos a entrar en lugar más sofisticados, pero la lógica de Jesús es ir al encuentro del que necesita, del pobre, de la necesidad de salvación.
La pregunta no es quién nos paga más, dónde hay mejor presupuesto, más poder… la pregunta es si somos más fieles hoy que ayer, si estamos sirviendo a un mundo perdido que gime de dolor.
Mientras más nos encantamos del poder, más sordos nos ponemos al gemido del mundo. El poder distancia, el amor aproxima y nos llama a seguir a Jesús junto a los que gimen de dolor en este mundo.

Vivir de acuerdo al corazón de Dios

“….varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero….” (Hech 13,22). Si Jesús, que es mi abogado ante el Padre, tuviese que dar testimonio de mi, qué diría…
¿Qué testimonio daría Jesús de mí? Si todo lo que tenemos es una agenda de acciones, no es suficiente. El ministerio debe ser cercano al corazón de Dios. La primera pregunta de Dios no es por la producción, no es por lo que haces, sino por cómo estas hoy.
Dios nos dice: Quiero no sólo tu cabeza, tus pies, tus manos, quiero tu corazón. Quiero que tengamos una relación de corazón. Jesús quiere decir de nosotros que somos hombres y mujeres según el corazón de Dios.
El futuro de los cristianos y de las iglesias en América Latina será marcado más por las relaciones de amor con Dios que por las instituciones que establecemos.
La salud de la iglesia depende más de establecer una relación de amor con Dios, que por lo producido. No es una relación cuantitativa. Hay días en que puedes presentar algo, días en que no. Hay cosas que haces que te salen bien y otras que no. Sabes que hay cosas que hiciste con el corazón y otras con segundas intenciones.
La relación de amor del corazón con Dios es tan importante porque entonces puedes llegar con las manos llenas de cosas que hiciste o sucias y vacías, necesitadas de que Dios las limpie… así podemos llegar a Dios siempre.

Elementos fundamentales de una vivencia saludable de nuestra vocación

1º. Búsqueda constante de una relación con la Palabra de Dios. Necesitamos ser iglesia de la Palabra de Dios.
. Confesionalidad saludable, que viene de la historia. Los cristianos somos hijos de hombres y mujeres que han sido fieles a Dios. En América Latina tenemos poca memoria histórica. Sin embargo, el Pueblo de Dios es un pueblo histórico, una nube de testigos.
3º. Vivir nuestra vocación con sentimiento profético. Hay una inconformidad con el mundo en que vivimos. Somos hijos de este mundo, pero somos hijos de Dios. Constante arrepentimiento en el corazón de la gente, de las comunidades, de las estructuras. La iglesia y los cristianos no podemos perder la autoridad de decir: “Así dice el Señor…”.
4º. La fe cristiana se vive en comunidad. No hay una fe cristiana que no se viva en comunidad. Es fundamental que seamos una iglesia de comunidad, no de caciques, de gerentes, de “capos”, de pastores. La iglesia no puede ser negocio, es comunidad. Una comunidad en la cual Dios habla, una comunidad de ayuda mutua, de sentarnos a escuchar.
No es saludable que los líderes no tengan la oportunidad de ser iguales.
5º. Llamados a vivir la vocación marcados por el primer amor (Apc 2,3). Dispuestos a decir a Dios que nos purifique y nos envíe. Si lo fundamental es la relación, esta se puede renovar.

Somos hombres y mujeres con sed de Dios, con deseos de vivir según el corazón de Dios y esto es lo que dará salud y estabilidad a la iglesia en América Latina.

Son marcas de la iglesia hoy, para ti y para mí.