miércoles, 31 de agosto de 2022

Ira justa, ira pecaminosa

 De la ira pecaminosa a la ira justa

¿Qué tiene que ver este tema con las relaciones de pareja, con el matrimonio? ¿Saben ustedes cuántos matrimonios se han deshecho simplemente porque uno de los dos o los dos no saben manejar su ira, carecen de dominio propio? ¿O cuántas esposas y cuántos hijos están amargados ante las explosiones de ira de uno de sus padres? El manejo de la ira puede significar la salud o no de un matrimonio o de un hogar.

 Una buena noticia: es posible manejar la ira. Además, no toda ira es pecaminosa.

 ü  La ira pecaminosa impide la intimidad y la armonía en el matrimonio. Prov 22:24 nos dice: “No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento”.

ü  La ira pecaminosa es un impedimento fundamental contra una paternidad de acuerdo al corazón de Dios. Efesios 6:4 nos dice: “Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor”.

ü  La ira pecaminosa roba a Dios la gloria debida a Su nombre y puede producir juicio significativo (Números 20:9-12).

ü  La ira pecaminosa debe ser erradicada de la vida de la persona, de la pareja, del hogar. Efesios 4:31: “Sea quitada de ustedes TODA amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia”.

 Frecuentemente solemos excusar la ira incontrolable:

ü  Es que me llené de ira…

ü  Es que soy explosivo…

ü  Es que tengo un temperamento fuerte…

ü  Tengo que sacarlo o me ahogo…

ü  Es que yo soy así…

 ¿Qué otra expresión utilizamos o hemos escuchado?

 

Definición de ira:

Una respuesta moral apasionada, activa, de toda la persona, al percibir un error o injusticia, real o imaginario.

 Nuestra ira es una respuesta activa, una acción, una actividad. No es algo que tenemos o que forma parte de nuestro ser, aunque involucra todo nuestro ser cuando así reaccionamos.

 En la Biblia la ira comunica emociones, abarca desde la furia histérica hasta el frío rechazo, involucra creencias y motivos, percepciones y deseos, conductas. Para la Biblia, la ira es compleja, involucrando a toda la persona.

 Como toda emoción, está ligada a nuestro corazón, a nuestra naturaleza interior la cual vive a favor o en contra de Dios.

 Es bueno aclarar que es posible ser bueno y estar airado. Hablando de Dios, la Biblia dice en el Salm 7:11: “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío”. Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él”.

 Jesús estuvo airado en numerosas ocasiones. Leamos Marcos 3:5; Marcos 10:13-14.

 Por lo tanto, es posible airarse sin estar pecando. Efesios 4:26: “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Hechos 17:16: “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardeció dentro de él al contemplar la ciudad llena de ídolos”.

 Sin embargo, la mayoría de la ira humana es pecaminosa. En el Antiguo Testamento el tema ira humana aparece 47 veces y por lo menos 42 veces es pecaminosa (89%).

 Distingamos entre la ira justa y la ira pecaminosa.

 Son características de la ira justa:

ü  Cuando reacciona contra el pecado actual;

ü  Cuando está acompañada por otras cualidades como la compasión, y se autocontrola (Efesios 5:22-23).

 Son características de la ira pecaminosa:

ü  Cuando fluye de un corazón con motivación egoísta (Gen 4:6-7; Jonás 4:1-4). Por lo tanto, no se trata de aprender técnicas sobre el manejo de la ira –puede ser bueno- sino de ir a la fuente misma de la ira: el corazón.

ü  Cuando se caracteriza más por hablar que por escuchar (Stgo 1:19-20).

ü  Cuando ataca a la persona en lugar de solucionar el problema (Efesios 4:29).

ü  Cuando se convierte en ocasión para hablar imprudente y ásperamente (Prov 14:29; Prov 15:1).

ü  Cuando el enojo permanece por las fallas y heridas de otros.

ü  Cuando está acompañada de otras tendencias pecaminosas (Efesios 5:19-21).

 La ira se convierte en pecaminosa cuando explotamos (Prov 12:16; Prov 25:28), cuando nos encerramos (Efesios 4:26; Lucas 6:43-45). 

Analiza tu ira / para conversar:

1.            ¿Te aíras acerca de las cosas correctas?

2.           ¿Expresas ira del modo correcto?

3.           ¿Cuánto dura tu ira?

4.           ¿Cuán controlada es tu ira?

5.           ¿Qué motiva tu ira?

6.           ¿Cuál es el efecto de tu ira?

 

Algunas pautas para manejar la ira con la mirada puesta en el evangelio:

Honestamente, reconoce el componente emocional de tu ira.

Reconoce la soberanía de Dios en tu situación. Pregúntate: ¿Qué sucede ahora mismo y cómo puede Dios utilizar este o estos eventos para conformarme más a la imagen de Su Hijo? (Rom 8:28-29). ¿Cómo puede Dios utilizar lo malo de otros para nuestro bien espiritual? ¿Tu respuesta actual indica que vive en presencia de Dios o no?

Arrepiéntete y confiesa tu ira pecaminosa, si la hay, a Dios y a las personas apropiadas.

Clama a Dios por gracia, fortaleza, fuerza, sabiduría, al querer usar tu ira de modo justo.

Cuidadosamente evalúa tus pensamientos y reemplaza ideas falsas, engañosas, con aquellas que cumplan los criterios bíblicos (Filipenses 4:8).

Cuidadosamente evalúa tus deseos y reemplaza falsos ídolos, deseos pecaminosos, por adoración y obediencia al Dios vivo.

Busca solucionar las causas de tu ira de un modo bíblico.

Guarda tus palabras y acciones y detén cualquier respuesta hasta que estés seguro que agrada a Dios y edifica a otros.

Mantente recordándote a ti mismo que tu paciencia para otros es menor en comparación a la paciencia de Dios para contigo.

Ora por la persona que te ha maltratado y busca hacerle el bien y no el mal.

Un manejo bíblico de la ira es clave para preservar un ambiente matrimonial y familiar lleno de gozo y de búsqueda de crecimiento.

 

viernes, 26 de agosto de 2022

Cuatro etapas de la consejería cristiana

ETAPAS DE LA CONSEJERÍA CRISTIANA

Mi esposa, Ana Ysabel y quien escribe, hemos asumido el llamado a ayudar a otros a través de la Consejería. Es un privilegio poder servir con humildad al crecimiento de personas y relaciones. Aquí les comparto lo que son, para nosotros, las etapas de la Consejería.

Una pregunta: ¿La gente realmente necesita ayuda? La respuesta desde la perspectiva de la creación, la caída y la redención (es decir, desde la perspectiva bíblica) es un contundente “sí”. Cada uno de nosotros necesita ayuda y cada uno de nosotros está llamado a recibirla.

(Aunque esta nota llega a mis amigos y relacionados, aclaro que la escribo desde mi ser cristiano y consejero cristiano).

Muchas personas que vienen a la consejería no buscan ayuda para ellos, más bien quieren saber cómo arreglar a la otra persona. Sin embargo, un objetivo claro de la Consejería es que la verdad de Dios penetre en la vida de las personas y en sus relaciones. El Consejero ha de ser capaz de hacer una aplicación concreta de las Escrituras para cada caso, de modo específico, no general.

El proceso de Consejería puede ser descrito en cuatro pasos o fases importantes:

Primero. Bienvenida. Es lo que llamo “tender puentes”. Buscamos que se establezca una relación de confianza y entendimiento con el aconsejado(a), al mismo tiempo que se busca centrar nuestra esperanza en Dios y en su Palabra.

Segundo. Comprender o conocimiento. Es establecer qué es lo importante, comprender a la persona y a su situación específica, ya que la consejería tiene como propósito aplicar la Palabra de Dios de modo específico. Esto conlleva esfuerzo, tiempo, trabajo, tareas…

Tercero. Confrontar y consolar. Ayudar a los aconsejados a verse bíblicamente a sí mismos y a abrazar las promesas de Dios. Debido al engaño del pecado, todos necesitamos en algún momento de ser confrontados. Necesitamos que nos digan “_la verdad en amor_”, y del mismo modo, llevar consuelo y aliento y la seguridad de que el cambio es posible en Jesús.

Cuarto. Acción. Ayudar al aconsejado(a) a aplicar las verdades aprendidas acerca de Dios, de sí mismo o sí misma, de los demás, aplicándolas a su situación específica de vida. Implica nuevos hábitos. La comprensión y la confrontación son importantes (segundo y tercer pasos), pero insuficientes. Es el estar “_enteramente preparados para toda buena obra_”.

Amigos de GRATA VIDA, les animamos a seguirnos en nuestro canal de YouTube en donde cada semana (generalmente los domingo) trataremos de colocar entregas que les sirvan para que “_tengan vida y vida en abundancia_”.

Gracias
Milton T / Ysabel A.

lunes, 15 de agosto de 2022

El amor conyugal: imagen del amor de Dios

Quince características de la unión matrimonial

 

Dios tomó la decisión de restaurar la alianza entre Él y nosotros y lo hizo por medio de su hijo Jesús. Restauró el puente que nos une. Jesús es el único mediador entre Él, nuestro Padre, y nosotros. Es un nuevo pacto. El matrimonio, como voluntad divina, es también una alianza, un pacto.

“Dios creó el hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer… Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne”. (Gen 1,27; 2,24).

El matrimonio, como nos lo explica Efesios 5, es una imagen, un retrato, de la relación entre Cristo y nosotros.

 

El matrimonio, que es una alianza, un pacto, es la imagen del pacto de Dios con nosotros.

 

Fuimos creados para amar, como reflejo de Dios y de su amor. Dios es amor y nosotros somos imagen de Dios, por lo tanto es una verdad que estamos llamados a ser imagen del amor. Lo que más nos identifica como cristianos y como parejas cristianas es el amor.

 

La Biblia usa un término fuerte. Dice: “una sola carne”. Es una unidad íntima, donde no cabe un tercero que no sea Dios. Al decir sí al matrimonio hay una transformación tan fuerte que dejan de ser dos para ser uno.

 

Esta relación es también comparada por Pablo, en la Carta a los Efesios, con la relación establecida por Cristo con la Iglesia, una relación nupcial (Ef 5,21-33). La Iglesia es la esposa de Cristo. Los esposos estamos llamados –como matrimonio- a reflejar el amor con el cual Cristo ama a su iglesia, dando la vida el uno por el otro, en fidelidad, en servicio.

 

Sin embargo, es importante reconocer que esta unión se lleva a cabo entre dos personas que somos pecadores, imperfectos. Son muchas las pruebas, las dificultades que conocemos en la vida de pareja, en la vida matrimonial. Que el trabajo cansa, que el sueldo no alcanza, que los hijos crecen y tienen problemas y dificultades, que hay peleas, que hay infidelidades, que ella llora, que él abre la boca y maltrata, que los celos, que esta mujer no hay quien la entienda, que este hombre le falta sensibilidad, que la comunicación, que para qué me casé… ¡No es fácil!

 

Es posible sostenernos firmemente si, como dice la Red de Pareja citando a Eclesiastés 4:12 “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”, refiriéndose a la importancia de la unidad para poder afrontar con vigor cualquier circunstancia de la vida: esposo+Dios+esposa, estando Dios en el centro es muy difícil de romper.

 

Y aquí entonces me hago una pregunta… ¿qué clase de amor es el que hace posible que, como matrimonios, seamos reflejos del Dios amoroso que nos salvó entregando a su hijo a la cruz? Creo que casi todos estaríamos de acuerdo que la mejor descripción del amor nos la da 1 Cor 13:4-8.

 

SUFRIDO: Significa que aguanta mucho, lento para ofenderse, no alimenta la amargura, ama con paciencia. Ejercitar la paciencia es clave para perseverar en el matrimonio cristiano. ¿Tenemos la mecha corta? ¿Nos enojamos fácilmente con nuestra pareja?

 

BENIGNO: Significa que es generoso, beneficioso, amable, procura el bienestar del ser amado, de la esposa o del esposo. Es lo que yo llamo saber ponerse en los zapatos de tu esposo o esposa.

 

SIN ENVIDIA: No se ofende por los logros que realiza la otra persona. ¡Qué bueno es saber alegrarse cuando nuestra pareja alcanza algún logro, cuando se esfuerza en el terreno que sea y se supera y mejor aún si le ayudo a superarse, a crecer como persona y como creyente!

 

NO SE JACTA: Significa que no se exhibe con los logros propios. Sabe manejar sus triunfos, sin dejar de aplaudir el de los demás, no genera competencia mal-sana. Creo que en nuestros hogares no debe existir un altar al “YO”. Hombres y mujeres que se creen el centro del mundo les cuesta o no pueden amar, porque el amor se trata del otro.

 

NO SE ENVANECE: Significa que no se infla (1 Corintios 4:6… aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros).

 

NO HACE LO INDEBIDO: Significa lo indecoroso, lo indecente. El que ama verdaderamente no hace trampa, no engaña. La pareja que quiere ser reflejo del Dios amor es una pareja que practica la fidelidad, es la de un hombre que solo tiene ojos especiales para su mujer, y la de una mujer que respeta al hombre como líder del hogar.

 

NO BUSCA LO SUYO: Si ama realmente se preocupará por lo de los demás, más que de lo suyo. Nos dice Filipenses 2:3-4: Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

 

NO SE IRRITA: Muchas veces nuestro mal genio es reflejo de nuestro egoísmo. Hombres y mujeres de mecha corta, que explotan por detalles, a los que la pareja y hasta los hijos llegan a temer. Airarse puede ser una respuesta natural, pero la Biblia nos advierte, en Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

 

NO GUARDA RENCOR: La palabra usada aquí es del griego y es un término contable que significa “llevar cuenta”. Yo diría: “Guardar un expediente”. Llevar cuenta es símbolo de venganza y eso ya no es correcto en un matrimonio cristiano. Resuelvan sus expedientes lo más pronto posible.

 

NO ES INJUSTO: Significa que el matrimonio que quiere ser reflejo o imagen del Dios amor siempre ofrece equidad, armonía y satisfacción en todas las cosas.

 

SE GOZA EN LA VERDAD: Es raro que Pablo no dijera que se goza en la Justicia, sino que dijo en la Verdad, pues la Verdad descubre la injusticia- este principio nos muestra que se goza en lo moral, la integridad – la paciencia y la fidelidad. Gozarse en la verdad no significa, sin embargo, ese placer que tienen algunas personas de herirte, de dañarte, cuando creen que te dicen una verdad. El equilibrio entre verdad y ternura, comprensión, es fundamental en una pareja que quiere ser reflejo del Dios amor.

 

TODO LO SUFRE: Sufre las tormentas de la desilusión, las lluvias del fracaso. En griego esta palabra viene del verbo “techo” por eso es capaz de proteger y soportar.

 

TODO LO CREE: El amor verdadero se alimenta de nuestra fe en Dios, pues estamos confiados en lo que Dios ya ha dicho. Creerlo todo en el matrimonio es sumamente difícil. Condicionantes culturales y de la carne nos lo dificultan. Sin embargo, el creer y la confianza es el capital más grande con el que empieza una relación de pareja. Es necesario mantenerlo si queremos ser imagen del Dios amor.

 

TODO LO ESPERA: Sabemos bien que los errores humanos no son finales, que es posible el cambio, que estamos llamados a crecer hasta alcanzar la estatura del varón perfecto que es Jesús. El amor conyugal se alimenta y sostiene no por un estado emocional o físico, si no por esperanza y la fortaleza dadas por Dios a los que confían en él.

 

TODO LO SOPORTA: Significa que no desiste, no abandona la misión, no se aleja, sabiendo de tal manera que vale la pena llegar hasta el final.

 

En verdad podremos decir en conclusión como lo expresa 1 Cor 13:8 El amor nunca deja de ser. El amor es obediencia, es entrega incondicional (Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos).

 

Advierto, sin embargo, que ese amor perfecto al que estamos llamados es una meta, es un propósito por el que tenemos que trabajar cada día, orar cada día, escucharnos cada día, renovarnos cada día.

 

Nuestros enemigos: el mundo, la carne, el diablo, asechan continuamente un amor así, le tienden trampas, crean ilusiones… pero si recordamos nuestro llamado a ser espejo, a ser imagen del amor de Dios, y si nos sostenemos en su fortaleza, la pareja cristiana es y será la señal de un Dios que nos ama como nadie jamás no amó.

 

Es difícil perseverar en la pareja en este tipo de amor y buscar ser imagen del Dios amor en el matrimonio, pero Jesús lo hace posible, como nos dice Pablo en Tesalonicenses 2:5: Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.

 

(Orar por las parejas).

 

 

 

 

viernes, 29 de julio de 2022

Consejos de un buen vecino

 Hola… soy Milton Tejada y hoy te doy la bienvenida a un nuevo episodio de GRATA VIDA en que presento algunas respuestas a la interrogante de qué debemos tomar en cuenta para ser buenos vecinos.

Para la gran mayoría de nosotros, esta es una relación que puede ayudarnos a hacer nuestra vida más plena o que, por el contrario, puede ser fuente de conflictos y malos entendidos…

Tú y yo, todos, estamos llamados a vida y vida en abundancia, a una GRATA VIDA. Hoy compartiré con ustedes…

 

     LOS CONSEJOS DE UN BUEN VECINO

Escribí estos “mandamientos”, más bien consejos, tomando en cuenta la experiencia propia (la actual y la que me ha tocado vivir en mis años de vida), lo que opinan otros, alguna que otra lectura. Simplemente espero que sea de provecho para todos aquellos que tenemos el privilegio y el compromiso de contar con vecinos y que residimos en este Condominio, el María Fernanda. El orden no significa más o menos importancia, simplemente así fueron saliendo.

 

1º. RESPETA LA PRIVACIDAD DE TU VECINO. Carl Sandburg aconsejó: “ama a tu vecino como a ti mismo, pero nunca derribes la cerca”. Es como decir: respeta los límites, respeta la privacidad de tu vecino, pero también estar dispuestos a ayudar, a demostrar nuestro amor hacia ellos, a estar en los momentos en que es oportuno estar. Uno espera que en su vecindario o edificio, por ejemplo, no se haga realidad aquello de que “hay vecinos tan generosos que ponen música para toda la cuadra”.

 

2º. APLIQUEMOS LAS NORMAS BÁSICAS DE CORTESÍA. No siempre es fácil, cada uno tiene sus costumbres, hábitos, pautas culturales y sus días. Sin embargo, contribuye a tener un buen vecindario el que saludemos amablemente a cada uno de nuestros vecinos, no importa lo pesados que nos parezcan algunos.

 

3º. MANTÉN MUY CUIDADO EL ESPACIO COMÚN. No tiremos basura, cuidemos los pequeños o grandes espacios de jardín del que dispongamos. Seamos capaces de reportar las averías que veamos, las posibilidades de mejora en esos espacios e incluso, demos una milla extra y sembremos una que otra matita decorativa, si así es posible.

 

4º. RESPETARÁS LAS REGLAS DEL CONDOMINIO, LAS NORMAS QUE DECIDAMOS EN COMÚN. Es muy importante que las decisiones colectivas sean respetadas (y que se tomen decisiones realmente factibles de ser respetadas).

 

5º. RESPETARÁS EL DESCANSO DE TUS VECINOS. Respetarás el sueño de tus vecinos como el tuyo propio. No martillarás ni harás reparaciones en días festivos, ni a altas horas de la noche o muy temprano en la mañana.

 

6º. SE RESPONSABLE FINANCIERAMENTE. Pagarás tus cuotas de mantenimiento y tus deudas puntalmente, sabiendo de que de eso depende que nuestra directiva pueda cumplir con sus responsabilidades financieras.

 

7º. RESPETA EL PARQUEO DE TUS VECINOS. No te estacionarás en el lugar del vecino al menos que no cuentes con su autorización, tampoco donde esté prohibido.

 

8º. TIRARÁS LA BASURA EN EL LUGAR APROPIADO, y cualquier residuo que genere alguna actividad tuya buscarás que sea eliminado adecuadamente.

 

9º. ESFUERZATE POR PROMOVER EL SENTIDO DE COMUNIDAD, mantener la cordialidad. Asiste a las reuniones, a las fiestas, pon de tu parte. No somos tu sangre, pero somos tus vecinos. SI LLEGA ALGUIEN NUEVO AL CONDOMINIO, DEMOSLE LA BIENVENIDA. Aunque creas que no sirve de mucho, conocer a los nuevos vecinos será muy beneficioso porque sabrán qué existe alguien al otro lado con el que compartir inquietudes y problemas.

 

10º. ANTE LAS DIFICULTADES O PROBLEMAS QUE PUEDA SURGIR CON UN VECINO, DIALOGA. En la convivencia, es lógico que se generan conflictos y divergencias. Nuestro consejo es que dialogues y soluciones con calma los problemas. Antes de utilizar el recurso fácil de las denuncias o las querellas, discute los asuntos polémicos antes de la reunión de todos o de acudir a la directiva.

 

 

jueves, 28 de julio de 2022

Microrelato / EL PERDON

Aquello fue extraño. El anciano vio aquel hombre que se le acercó. No lo sabía, pero era el niño que abandonó teniendo tres años. Manuel solo pudo decirle: “Te perdono, papá”. El padre era sordo. Las que sanaron fueron las entrañas de Manuel.

sábado, 9 de julio de 2022

Para un matrimonio feliz

 Del sábado

Tips para un matrimonio feliz

Mis padres, Carmen y Apolinar, de quienes aprendí
algunas pautas para un matrimonio feliz.
Muchos cristianos luchan afanosamente por construir su relación familiar sobre la roca firme que es Jesús. Muchos vienen de familias llamadas disfuncionales, heridas.

Hoy te ofrecemos aquí algunos tips que tomamos de la relación más importante de la familia: la de pareja. Estos tips nos fueron ofrecidos en el Fin de Semana Inolvidable que organizó la Red de Pareja en el año 2011. Tomemos nota, y si quieres compartir algún otro tips, te escucho.

 

Más que encontrar la persona apropiada, consiste en ser uno la persona apropiada.

 

Algunos destructores del matrimonio:

1.       La indiferencia, el desdén, el desprecio;

2.      La violencia conyugal (hiere, ofende, separa);

3.       El silencio como ausencia;

4.       El desacuerdo en el uso del dinero;

5.       La frialdad en la vida espiritual;

6.       La disfunción sexual (y el empeño en no buscar ayuda);

7.       La adicción al trabajo;

8.       Los celos;

9.       Palabras que ofenden;

10.     La culpabilidad.

 

Cuanto más cerca estas de una persona, más tienes que perder cuando abres la boca.

“El corazón de un matrimonio es el sistema de comunicación.  La principal de las dificultades matrimoniales surge cuando la pareja es incapaz de comunicarse” (Kevin House y David Marshall).

 

Al discutir lo más importante:

1.       No es determinar quién tiene la razón, sino procurar entendimiento;

2.       No es resolver el problema, sino saber lo que cada cónyuge piensa y siente;

3.       No es estar de acuerdo a como dé lugar, sino saber que cada uno puede expresar lo que piensa sin temor a ser rechazado.

 

Para mantener un matrimonio blindado (a prueba de dardos), se necesita intimidad: emocional, intelectual, sexual y espiritual… se necesitan paredes y ventanas que definan límites de hasta dónde llegan terceros en esas áreas. Mantén la intimidad que es la mejor defensa de tu matrimonio. Hay intimidad cuando nos sentimos amados sin condiciones.

Las parejas felizmente casadas son las que atacan los problemas y juntos los superan. Las que no tienen el valor para enfrentarlos son las que fracasan en el matrimonio. Las parejas felizmente casadas actúan como buenos amigos. Las parejas felizmente casadas manejan sus conflictos de manera cordial y positiva.

 

Algunas verdades fundamentales:

1.       En un conflicto, ninguno tiene toda la razón;

2.       La aceptación va primero, el cambio va después;

3.       Compartir el poder tiene sus beneficios;

4.       El poder de lo positivo (se necesitan cinco actos positivos para compensar uno negativo).

 

Cuatro jinetes del apocalipsis en la relación matrimonial:

1.       La crítica: atacar a la persona y no al problema;

2.       El desdén: despreciar y rebajar al conyuge mediante la burla o el sarcasmo;

3.       Actitud defensiva: Excusa con la intención de culpar al otro;

4.       Actitud evasiva: El silencio, es como hablarle a una pared.

 

Guardar facturas hace mucho daño.

Pelear en el matrimonio es danzar, no es boxear. No se busca el nocaout, sino poder escuchar la misma música. En una pelea matrimonial la victoria de uno es la derrota de los dos. O ganamos los dos, o perdemos los dos.

El amor es una decisión, un acto de la voluntad, un compromiso que debemos llevar a cabo independientemente de nuestras emociones.

Necesitamos una relación que tenga significado. Ni posesiones, ni posiciones satisfacen nuestra necesidad de amor.

sábado, 23 de abril de 2022

VIVE DESPACIO

ELOGIO DE LO LENTO

GRATA VIDA para todos, apreciados amigos y queridos hermanos.


Dios quiere que tengamos vida, que vivamos a plenitud, con satisfacción en todas nuestras relaciones: con Dios, con nosotros mismos, con los demás, con la creación.

Hoy quiero hablarte de un enemigo importante, muy importante, de vivir a plenitud: la prisa.

Somos de una época en que se aprecia mucho el microondas, la eficiencia, la rapidez en el pensar y en el actuar, la comida rápida. Una época en que velocidad es sinónimo de productividad.

Hoy te comparto una idea sencilla que va en contra de esa cultura: ve más despacio.

Esta idea fue alimentada por una charla que escuché de Carl Honoré, escritor que afirma que “en un mundo adicto a la velocidad, la lentitud es un superpoder”.

Se trata de hacer las cosas lo mejor posible en lugar de lo más rápido posible.

Se trata de saber cuándo es necesario ir más rápido, pero también cuándo ir más lento.

Aprender -se dice- a ralentizarnos.

Aprender a vivir a la velocidad justa.

Las consecuencias del estilo de vida “rápido” son innegables, y van desde la superficialidad hasta enfermedades consideradas psicosomáticas.

Hay algunas cosas que influyen en que vaya más rápido o que, por lo menos, constituyen indicadores o signos de que “estás acelerado” y necesitas “desacelerar”. Por ejemplo:

       Vives constantemente midiendo el tiempo, viendo el reloj;

       El cansancio continuo, al llegar al límite de lo que puede hacer el cuerpo, la mente, el alma.

       Sensación de superficialidad. Andar lento te permite bucear en la esencia, profundizar.

       Problemas de memoria, de recordar rápido, pues no te tomas el tiempo para procesar y no ocupas espacios profundos de la memoria.

Además, déjame decirte que ir más despacio tiene sus ventajas. Incluso, lo rápido se beneficia de lo lento, de momentos de lentitud, en que puedes ver las cosas en perspectivas, ser más creativo, reflexionar.

Las mejores ideas de muchos surgen en momentos lentos (cuando, por ejemplo, te retiras a un lugar apartado, cuando te desconectas y te enfocas).

La endiablada prisa de nuestra sociedad, nuestras calles, nuestros trabajos, mata la creatividad y mata la espontaneidad. Es decir, que la lentitud es paradójica: los que ralentizan, los que pisan el freno, tienen más posibilidades de gestionar y avanzar mucho mejor un mundo rápido.

Cuando pregunto: ¿Cómo estás? Suelo escuchar una respuesta: “Todo bajo control”. Y siempre digo: Por favor, deja espacio a la espontaneidad, a lo no planificado, a salir del riel de la velocidad extrema.

Se nos ha olvidado de cómo desenchufarnos. Se nos ha olvidado de cómo hacer una cosa a la vez, cómo reducir la velocidad, cómo vivir plenamente el momento.

Desde hoy te invito a renunciar a ser una persona “Next” o una persona “Now”, “Ahora”, renuncia a la distracción permanente de las pantallas (móviles, televisión, computadoras, videojuegos, etc.) que te impiden que abordes las grandes preguntas de la vida. Renuncia a ese concepto que hace lo lento algo “socialmente pecaminoso”. ¡Lo lento es gracia, es gozo, es alegría!

“El virus de la prisa es una epidemia mundial. Si lo has contraído, trata de curarte”, nos dice Carl Honoré.

Y si lo veo desde el punto de vista de nuestra fe, entonces con más fuerza defiendo la idea de tomar las cosas con calma. Dios mismo aparece cantidad de veces como “lento” (especialmente cuando se refiere a la ira que merecemos). Y aparece en la brisa suave. Y “en su tiempo”.

A José de Saramago le preguntaron por su edad y su respuesta fue sabia: “Tengo la edad suficiente para tomar las cosas con calma”. Que tu respuesta ante la endiablada prisa cotidiana sea tomar las cosas con alma.

Lo lento es, a mi entender, una forma de cultivar la esperanza. Desde hoy, ve más despacio.

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