domingo, 16 de agosto de 2015

Reflexión de las 5AM / Sumisión

Unos a otros, en el temor de Dios

“Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5.21).

sumisión es un asunto de suma importancia para el discípulo de Cristo. No obstante, existe en la iglesia mucha ignorancia al respecto. Podemos también afirmar que en el nombre de la sumisión se han visto las más terribles manifestaciones de abuso de autoridad. Es bueno, por lo tanto, que meditemos un instante sobre este concepto.

El versículo de hoy nos anima a practicar la sumisión mutua. Es decir, se aleja de la idea que predomina en la mente de muchos líderes de que la sumisión es un camino en una sola dirección; es decir, es algo que practican los miembros de la iglesia hacia los que están en autoridad, mientras que ellos están libres de este compromiso. La exhortación de Pablo es bien clara: «someteos unos a otros». Para demostrar cómo se practica esta sumisión, Pablo escoge tres tipos de relaciones humanas donde existe la reciprocidad, y ejemplifica la clase de actitudes que debemos tener. Estas tres relaciones son el matrimonio, la familia y el trabajo. En cada una de ellas la sumisión toma diferentes matices pero es igualmente obligatoria para todas. De modo que, trasladando la figura a la iglesia, se puede afirmar que un pastor no puede insistir en que la sumisión solamente es responsabilidad de los miembros, sino que él mismo también debe practicar la sumisión hacia las personas que pastorea.

Es interesante notar, sin embargo, que los mayores abusos en cuanto a la sumisión existen en aquellos líderes que creen que no tienen que dar cuentas a nadie de su comportamiento. En ellos vemos una constante insistencia en «exigir» la sumisión de las personas de su congregación. Uno de los principios fundamentales de la sumisión, sin embargo, es que no es algo que se exige sino que se otorga. Es decir, no conseguimos que otros se sometan a nosotros mediante airadas denuncias acerca de su rebeldía, ni usando constantes recordatorios de que deben hacerlo porque la Biblia lo demanda. La sumisión se gana mediante un estilo de vida que invita a otros a someterse a nosotros. Si recorremos las páginas del evangelio no encontraremos una sola instancia donde Cristo les recordara a sus discípulos que debían someterse a él. Sin embargo, todos ellos entendieron que la sujeción era un elemento indispensable para una relación sana con él.

El apóstol nos deja un segundo principio en el versículo de hoy, y es que la sumisión debe ser en el temor de Dios. Frecuentemente no practicamos la sumisión porque no vemos en la otra persona las características que «merezcan» nuestra sumisión. Pablo aclara que, a la hora de practicar la sumisión, no debe inspirarnos la figura de la otra persona, sino que debemos hacerlo por temor a Dios. Lo que nos motiva es que entendemos que la sumisión es algo que agrada a nuestro Padre. De hecho, el Señor ha trabajado intensamente en la vida de todos sus grandes siervos para enseñarles la sumisión, pues sin la sumisión es imposible agradarle. Aun el Hijo de Dios practicó la sumisión absoluta a la voluntad del Padre.

Para pensar:
«La enseñanza bíblica sobre la sumisión no pretende establecer una jerarquía de relaciones, sino cultivar una actitud interna de honra hacia los demás». R. Foster.

Tomado de:
Alza tus ojos / Encuentros diarios del líder con Dios / Christopher Shaw, Desarrollo Cristiano Internacional, 2005.


jueves, 6 de agosto de 2015

Reflexión de las 5AM / Más que talento

El talento no es suficiente
"Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, 
todos sus servidores serán impíos" (Proverbios 29:12).

Denis Waitley declaró: "La ventaja del ganador no es una cuna noble, un gran coeficiente intelectual o un talento. Está la actitud, no en la aptitud". Desgraciadamente, muchas personas rechazan esa idea. Quieren creer que el talento solo (o talento con experiencia) es suficiente. Sin embargo, hay muchos equipos talentosos que nunca llegan a nada debido a las actitudes de sus jugadores.
Observe cómo varias actitudes influyen en un equipo constituido por jugadores sumamente talentosos.

  • Habilidades + Actitudes = Resultado
  • Gran talento + Pésimas actitudes = Equipo malo.
  • Gran talento + Malas actitudes = Equipo promedio.
  • Gran talento + Actitudes promedio = Equipo bueno.
  • Gran talento + Buenas actitudes = Equipo excelente.

Si quieres resultados extraordinarios necesitas gente buena con gran talento y actitudes formidables.

(John C. Maxwell, Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo).

miércoles, 5 de agosto de 2015

Reflexión de las 5AM / Reconocer a otros

Ama a la gente, recompensa su desempeño

"Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobare poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor" (Mateo 25:23).

Una teoría popular dice que la mejor manera de mejorar la capacidad de los niños es inflar su autoestima. Sin embargo, los investigadores han descubierto que trabajar únicamente el ego de los niños puede generar efectos negativos: una indiferencia por la excelencia, incapacidad de superar las adversidades, y agresividad hacia la gente que los critica.

Yo doy un alto valor a reconocer los méritos de las personas, especialmente de los niños. Pero también creo que el elogio debe fundamentarse en la verdad. Este es el criterio que yo uso para animar y guiar a otros:

  • Aprecia a las personas.
  • Alaba el esfuerzo.
  • Premia el trabajo.

Este método lo uso con todos, incluso conmigo mismo. Y sin detenerme a pensar en los errores que cometo o cuántas veces me equivoco, no dejo que esto devalúe el aprecio que tengo por mí mismo. Como afirma el dicho popular: "Dios usa a la gente que falla, porque no existe otra clase de gente" 

(John Maxwell, El lado positivo del fracaso).

lunes, 27 de julio de 2015

Reflexión de las 5AM / Qué dirige al líder

Dirigiendo al líder

"Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia por siempre..." (Genésis).

Para un líder, la visión es todo. Es absolutamente indispensable. ¿Por qué? porque es la visión la que lo guía. Es ella la que marca la meta. Enciende y alimenta el fuego dentro de él, y lo lleva hacia adelante. También es el encendedor para otros que siguen a ese líder. Muéstrame un líder sin visión, y te mostraré a alguien que no va a ningún lugar. En el mejor de los casos, viaja en círculos.
Para conocer algo de visión y como esta forma parte de la vida de un buen líder, entiende estas cosas:

  1. La visión comienza adentro.
  2. La visión proviene de tu historia.
  3. La visión enfrenta las necesidades de otros.
  4. La visión ayuda a conseguir recursos.

Uno de los más valiosos beneficios de la visión es que actúa como un imán: atrae, reta y une a la gente. También reúne dinero y otros recñursos. Mientras más grande sea la visión, mayor el potencial de atraer a más ganadores. Mientras más desafiante sea la visión, más duro lucharán los participantes para lograrla.

(John Maxwell, Las 21 cualidades indispensables de un líder).

sábado, 25 de julio de 2015

Reflexión de las 5AM / Nuestra residencia

La familia y el domicilio espiritual

 Introducción

Como hombres, todos provenimos de un padre y una madre, y por eso tenemos un apellido: pertenecemos a una familia.  También nos criamos en un lugar específico, viviendo en una casa o domicilio particular.  Muchas veces, tenemos recuerdos muy gratos de nuestra familia de origen y de nuestro primer hogar.  A lo largo de nuestra vida, buscamos las mejores condiciones posibles para nuestra familia, incluyendo el vivir en el mejor lugar que podamos.
En la reunión de hoy, veremos que espiritualmente el hombre cristiano pertenece a la mejor familia posible y vive espiritualmente en el mejor lugar posible.

¿Criaturas de Dios o Hijos de Dios?

Leamos Juan 1:1-3, 10-14:
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.  2 Él estaba con Dios en el principio.  3 Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. [...]  10 El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. 11 Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. 12 Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. 13 Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.  14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
¿A quién se refiere Juan como “el Verbo” en este pasaje? (v14)
¿Qué fue creado a través de Cristo? (v3)
¿Quiénes reciben el derecho de ser hijos de Dios? (vv12-13)
En este pasaje vemos claramente que todo lo que existe fue creado por Dios a través de Cristo.  Todo es, todos somos, criaturas de Dios.  Él nos creó.  Sin embargo, vemos también que no todos somos hijos de Dios.  Ese derecho está reservado para quienes reciben a Jesús como Señor y Salvador.
Con frecuencia escuchamos a hombres decir: “yo soy un hijo de Dios”, queriendo decir con esto que se sienten protegidos por Dios, y que Dios suple sus necesidades.  Esto puede venir de hombres con distintos tipos de vida, que tienen distintas creencias o que practican distintas religiones.  Pero no basta con querer ser, o creerse, hijo de Dios.  La Biblia muestra la condición necesaria para alcanzar este derecho, y la vida que sigue el que lo tiene.
Leamos ahora Juan 8:34-36: 34 —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—. 35 Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. 36 Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.”
       ¿Quiénes son esclavos del pecado? (v34)
       ¿Qué diferencia hay entre los esclavos y los hijos de la familia? (v35)

Todos somos criaturas de Dios, pero no todos somos hijos de Dios.  Como resultado de haber recibido a Jesús en nuestro corazón, tenemos certeza de que somos hijos de Dios y de que permaneceremos en Su familia, y podemos dar razón de esta esperanza.

Nuestro Domicilio Espiritual

Leamos ahora Colosenses 1:13-14: 13 Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención, el perdón de pecados.”
De manera natural, nuestra “residencia espiritual” está en el dominio de la oscuridad.  Nacemos bajo la opresión del pecado, y vivimos acostumbrados a nuestra propia maldad, justificándola a cada paso.  Cuando acogemos el sacrificio de Cristo, Dios nos libra de ese lugar y nos traslada, nos muda, al Reino de Cristo.
A través de la paternidad de Dios, recibimos una nueva identidad y una membresía eterna en una nueva familia espiritual.   A través de Cristo recibimos también un domicilio espiritual nuevo, de modo que sabemos que tendremos morada con Dios en la eternidad (Juan 14:1-3; 2 Corintios 5:1-5; Apocalipsis 21:3), pero también perdón de pecados, santificación y crecimiento espiritual e integral en esta vida.

Discusión Final

     Si tú eres hijo de Dios, describe cómo ha cambiado tu vida esa paternidad.  ¿Cómo ha afectado tu relación con tu padre terrenal?  ¿Cómo ha cambiado tu relación con tus hijos (si los tienes)?

     ¿De cuáles opresiones y pecados te libró Dios?  ¿De cuáles opresiones necesitas ser librado todavía?

viernes, 24 de julio de 2015

Reflexión de las 5AM / Jugando a la culpa

El juego de la culpa

"Y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí" (Génesis).

Cuando las cosas van mal, la tendencia natural es buscar un culpable. En este tema, puedes ir para atrás hasta llegar al mismo jardín del Edén. Cuando Dios le pregunta a Adán que había hecho, este culpa a Eva. Cuando Dios le pregunta a Eva, ella culpa a la serpiente. Lo mismo ocurre en la actualidad.
La próxima vez que fracases, piensa por qué fallaste en vez de preguntar de quién fue la falta. Trata de considerar todo objetivamente y así poder hacerlo mejor la próxima vez. Hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué lecciones he aprendido?
  • ¿Cómo convertir el fracaso en éxito?
  • ¿Dónde tuve éxito y dónde fracasé?

La persona que culpa a otros por sus fracasos nunca los vence. Van de problema en problema, y como resultado, nunca logran el éxito. Para alcanzar tu potencial, tú debes mejorar continuamente, y no puedes hacerlo si no asumes la responsabilidad por tus acciones y aprendes de tus errores.

(John Maxwell, El mapa para alcanzar el éxito).

martes, 21 de julio de 2015

Día del Padre / Oración por un hijo

Oración del Padre
Douglas MacArthur

Dame, oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil,
y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo;
un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada y humilde y magnánimo en la victoria.


Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir el pecho
un hijo que sepa conocerte a Ti... y conocerse a sí mismo,
que es la piedra fundamental de todo conocimiento.

Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil
sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad
y a sentir compasión por los que fallan.

Dame un hijo cuyo corazón sea claro;
cuyos ideales sean altos;
un hijo que se domine a sí mismo
antes que pretenda a dominar a los demás;
un hijo que aprenda a reír pero que también sepa llorar;
un hijo que avance hacia el futuro pero que nunca olvide el pasado.

Y después que le hayas dado todo eso, agrégale,
te lo suplico, suficiente sentido del humor,
de modo que no siempre se tome a sí mismo
demasiado en serio.

Dale humildad para que pueda recordar siempre

la sencillez de la verdadera grandeza,
la imparcialidad de la verdadera sabiduría,
la mansedumbre de la verdadera fuerza.

Entonces yo, su padre, me atreveré a murmurar:
"No he vivido en vano"

Douglas MacArthur, general de cinco estrellas del Ejercito de los Estados Unidos de América y héroe de la II Guerra Mundial, escribió este poema el 17 de junio de 1956.