domingo, 15 de diciembre de 2013

Navidad / Mujer común, fin extraordinario



MARÍA, UNA MUJER COMÚN
Navidad es la fiesta de la gente común y corriente, gente como tú y como yo.
Te digo esto porque a veces pensamos que seguir a Jesús es para gente extraordinaria. Personas fuera de serie. Hoy quiero presentarte a una mujer común, que aceptó ser utilizada por Dios para hacer posible que El pudiera hacerse uno de nosotros, verdadero Dios, también verdadero hombre. Es decir, para hacer posible la navidad. Esta mujer es MARÍA…. Quién era?

María, mujer de silencio y obediencia
En la comunidad cristiana está claro algo: que María es la madre de Jesús de Nazaret, y que Jesús es el Hijo de Dios que se hizo hombre a través de María. El evangelio de Lucas 1:26-38 (NVI): nos relata el nacimiento de Jesús. Y en el verso 38 hay una declaración fundamental de María:

38 Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho.
María es una testigo privilegiada no sólo de la vida de Jesús, sino del sentido de esa vida para el pueblo de Israel. Una mujer de la que nos habla el evangelista Lucas diciendo: "María por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" (2, 19), y vuelve a repetir: "Su Madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón" (2, 51).

Una mujer pobre, mujer de pueblo
Dios fue enteramente libre para escoger a la madre de su Hijo. ¿A qué mujer escoge Dios, de entre tantas mujeres, para Madre de su Hijo hecho hombre?  Elige a una mujer judía.  Elige a una mujer de una región, Galilea, despreciada por los de la capital (Jn. 7,52), de un pueblito pequeño, más bien un caserío, del que se dice "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" (Jn. 3,46). Es una mujer campesina, no  una princesa ni una persona importante.

Una Señal de su pobreza: da a luz a su hijo en un establo (Lc. 2,7-19). Al presentar la ofrenda en el templo, presenta la ofrenda de los pobres. Jesús, incluso, es despreciado por ser hijo de una mujer de pueblo. Dicen de él de una manera despectiva: es “el hijo de María" (Mc. 6,1-6).

Una mujer oprimida.
No olvidemos que María era judía. Los judíos eran sometidos económica y militarmente por los romanos. Esta era una sociedad extremadamente machista, que veía a la mujer como inferior en todo al varón. Las hijas no tenían los mismos derechos que sus hermanos varones, pero sí los mismos deberes. En lo religioso, la mujer estaba equiparada a los esclavos (paganos) y niños (menores). En la sinagoga, era impensable que una mujer leyese las Escrituras.

Una mujer creyente, una mujer de fe,
Lo que Dios le propone depende de su libre consentimiento. Dios no la obliga. Y es para inmediato, sin excusas, sin dilaciones. O lo tomas, o lo dejas.
Dios le está diciendo que va a tener un hijo. Ella no sabe cómo, pues es solo la prometida de José y no ha tenido relación sexual. Sin embargo, María ha escuchado a Dios en su corazón. Se ha fiado de El. Libremente ha dicho "SI" a Dios con toda su vida: "Cúmplase en mí lo que has dicho" (Lc. 1,38).
 Fe que es al mismo tiempo confianza: creer, fiarse del otro; que es amor: entrega total de la vida, desinteresada, generosa; que es también cumplimiento fiel de la voluntad de Dios.

María, mujer obediente y solidaria
Cuando María se entera de la noticia del embarazo de su pariente, se pone en camino inmediatamente para ir a ayudarla. No permanece pasiva, encerrada en su mundo de jovencita embarazada que necesita atención, cuidados, mimos.
María sale de su mundo, de sí misma y viaja " a toda prisa a la montaña, a la provincia de Judea" (Lc. 1,39), lejos, a más de 120 km de Nazaret para ayudar a Isabel. Su pariente es ya entrada en años, estéril hasta ahora, primeriza y en el sexto mes de embarazo (Lc. 1,36-40.56)

SIN EMBARGO, COMO CRISTIANOS HEMOS DE ACLARAR QUE MARÍA NO ES LA MEDIADORA ENTRE DIOS Y NOSOTROS. Es una de nosotros, mujer común, que puede servirnos de modelo en estas cosas que hemos tratado. EL UNICO MEDIADOR ES JESUCRISTO.

Y nosotras, qué
A veces decirle que SI a Dios no es nada fácil.
Puede que tu situación sea desesperada.
Puede también que, como cristiana  reciente o de muchos años, te hayas acomodado y te cueste trabajo “salir del cascarón”, extender tus fronteras, predicar el evangelio, ser un instrumento como José y María para que el Señor pueda nacer en muchos corazones, muchas puedan aceptar a Jesús como su Salvador y Señor.
Puede que, como mujer, tú te encuentres con tantas disyuntivas todos los días, con tantas dificultades: una madre soltera, una novia cuyo novio quiere ir más allá de lo permitido, un padre que no es responsable de sus hijos, situaciones de violencia, de abandono, de dificultad… Tú, como María, no la tienen fácil.
SIN EMBARGO, Dios quiere que nos comprometamos. No nos obliga. Quiere una respuesta libre de nuestra parte.

¿Estás dispuesta tú a obedecer en el año 2014, que se aproxima, y ahora, la voz de Dios y a hacerlo sin tardanza?
¿Estás dispuesto a arriesgarte a lo que dirán “las malas lenguas” porque vives predicando el evangelio y  abandonas viejas costumbres y comodidades?

Si eres como José o como María, un hombre o una mujer común y corriente, te doy una buena noticia: es a esos a los que Dios elige para que su nombre sea glorificado. Una única condición: la obediencia.

Estas dispuesta a obedecer a Dios en este 2014?  Si es asi entrega puedes decir como Josué:  Mi casa y yo serviremos a Jehová.

Orar al finalizar para que Dios nos permita un hermoso tiempo de navidad.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Células / Cómo ser una mujer de excelencia



Proclamada por la sabiduría

Santiago 3:17 “En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.”
           
En Santiago 3:17 el apóstol nos da una hermosa definición de sabiduría. Su definición podría ser un buen resumen de nuestro estudio de excelencia. Sabiduría, como lo estudiaremos, depende de una buena conducta en obediencia a la voluntad de Dios más que de conceptos teóricos.

Sabio, en griego, viene de sophos, que describe a “alguien con inteligencia moral y habilidad en los asuntos prácticos de la vida”.  Larry Crabb, hombre de Dios, define la sabiduría como “creer que el aceptar el modo de Dios, no importa cuán doloroso sea, nos conduce finalmente al gozo.” Además define la imprudencia como rehusar creer que “hacer las cosas a nuestro modo, aun y cuando esto genuinamente alivia la angustia y nos hace sentir bien, nos llevará al final a la desesperación”.

El diccionario nos dice que la sabiduría es “el poder de Juzgar correctamente y seguir el sensato curso de la acción basado en el conocimiento, experiencia y entendimiento”. En verdad la sabiduría en nuestras vidas será el anuncio de la excelencia.

I. Esencia de la sabiduría

De acuerdo a los siguientes pasajes, ¿cuál es el requisito fundamental para adquirir sabiduría?

Leer:  
Proverbios 9.10;  
Proverbios 15.33
Job 28.28

Temer al Señor significa tener una profunda reverencia y respeto por Dios y su Palabra, respeto y reverencia que resultan de la obediencia.
 ¿Quién es la sabiduría? (Consulta los versículos siguientes.)
1 Corintios 1.30
Colosenses 2.3


II. Adquirir sabiduría

¿Qué puedes hacer para comenzar a crecer en sabiduría?

Leer y enumerar lo que dicen estos pasajes para adquirir sabiduría:
Proverbios 2:1-10
Santiago 1:5-6
Mateo 7:24
Colosenses 3:16
Proverbios 13:20
Con la bondad de Dios deseando nuestro más alto bienestar, y la sabiduría de Dios para planearla, ¿qué nos puede hacer falta? Sin duda somos las más favorecidas de todas las Criaturas.

III. Características de la sabiduría

Santiago 3:13 establece: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.”

En Proverbios 2 se nos dice que si buscamos la sabiduría descubriremos el conocimiento de Dios, porque el Señor da sabiduría a los rectos. Buscar, inquirir y pedir sabiduría son claves para llegar a ser sabias.

Cuando miramos hacia atrás y vemos la vida de mujeres y hombres de Dios la tendencia es decir: ¡Qué maravillosa y gran sabiduría tenían! La mente que se encuentra detrás es la Mente de Dios, no se trata de sabiduría humana. Le damos el crédito a la sabiduría humana, cuando debiéramos dárselo a la guía divina de Dios a través de la gente creyente que fue lo bastante ingenua para confiar en la sabiduría de Dios y en el equipo sobrenatural de Dios.
 
IV. Beneficios de la sabiduría

La sabiduría nos trae muchos beneficios.

Lee los siguientes versículos y menciona los frutos de la sabiduría.
Proverbios 3: 13; 18
Proverbios 8: 12; 17; 21
Proverbios 8:32; 35

REFLEXION FINAL

Nuestro deseo de ser sabias debe nacer de un coraz6n, cuyo solo propósito es conocer a nuestro maravilloso Dios y para complacerlo a ÉL, no a nosotras. Pues si de verdad buscamos esta sabiduría que es de lo alto, todas sus características comenzarán a manifestarse en nuestras vidas. El énfasis debe estar en nuestra búsqueda diligente, nuestro compromiso con todo lo que esa sabiduría es y en saber que el crecimiento en sabiduría es un proceso de toda la vida.

Romper con todas las costumbres mundanas; vivir interiormente separadas del espíritu del mundo, de tal modo que no digamos: "¿Qué tiene de malo esto o lo otro?", sino simplemente haber perdido todo entusiasmo por aquello que no es del Padre; vivir como quienes de verdad dejan todo en el altar: tiempo, fuerzas, posesiones, literalmente todo lo que somos y tenemos; vivir, no nominalmente sino de verdad, en unidad; nos habrá de costar algo. ¿Estamos dispuestas a pagar el precio?


TEXTO SUGERIDO PARA MEMORIZAR:

Santiago 3.17 “En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.”

jueves, 28 de noviembre de 2013

Pastoral / Embajador homosexual

El embajador homosexual de los Estados Unidos


Pastor Rafael Montalvo


La designación del embajador de los Estados Unidos en República Dominicana ha desatado una gran controversia, por su condición de homosexual y activista homosexual.
• Creemos que todas las personas tienen derecho a tomar sus decisiones, incluso la de ser homosexual. También creemos que toda decisión traerá sus propias consecuencias. “Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare eso también cosechará”. Gal.6:7
• Creemos que los gobiernos tienen derecho a enviar al embajador que ellos consideren que mejor les represente.
• Creemos que los gobiernos tienen derecho de recibir o rechazar a los representantes enviados.
• Creemos que es muy difícil que naciones pequeñas y dependientes se enfrenten a naciones grandes.
• Creemos que hay un deterioro moral y espiritual en el mundo entero.
• Creemos que hay un movimiento antivalores, anticristiano y antimoral, espiritualmente demoníaco, que está siendo dirigido por fuerzas infernales, tratando de influir en los diferentes estratos de la sociedad.
• Creemos que no es lo mismo ser homosexual, adultero, corrupto, drogadicto, etc. que ser un promotor de esas conductas.
• Creemos que como cristianos podemos (y debemos) orar y reprender contra el avance de las obras de las tinieblas. Dios puede cambiar todas las cosas
• Creemos que debemos levantar la voz contra todos los males, injusticias y pecados de nuestra sociedad.

¡Somos llamados a ser luz en este mundo! ¡Alumbremos, prediquemos el Evangelio y vivamos vidas santas!

¡Qué Dios bendiga nuestra nación! ¡Qué Dios bendiga a la República Dominicana!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Valor / Tiempo oportuno



Prudencia desmedida

El que al viento observa, no sembrará, y el que a las nubes mira, no segará. Eclesiástes 11.4

Algunos de nosotros hemos heredado un espíritu de perfeccionismo que con frecuencia nos juega una mala pasada. El perfeccionista no puede aceptar que sus proyectos no estén a la altura de sus expectativas. Cuando las expectativas tienen que ver con agradar a los demás, siempre contienen un grado de exigencia que es prácticamente imposible de alcanzar. Por buscar ese estado, en el cual no se puede mejorar más, la persona pierde valioso tiempo y esfuerzo. Y no solamente esto, sino que a veces acabamos por arruinar el trabajo que estamos realizando, porque nuestras exigencias demoran innecesariamente su ejecución, y cuando terminamos ¡la necesidad que dio origen al proyecto ha desaparecido!

Posiblemente el autor de Eclesiastés no estaba pensando en el perfeccionista cuando escribió el versículo sobre el cual hoy meditamos. No obstante, su sabiduría tiene un elemento práctico que encaja bien a la hora de emprender un nuevo proyecto. Existe una temporada establecida para echar la semilla en la tierra y todo labrador la conoce bien. No es lo mismo sembrar en primavera que en invierno. Cada cultivo tiene su época de siembra y dentro de este momento establecido existe un limitado tiempo de variación. El labrador puede demorar una semana o dos el trabajo de colocar la semilla en tierra, pero si se demora más de lo debido perderá la oportunidad. Dios ha creado la naturaleza con sus propios ciclos y ella no espera a nadie.

A pesar de esto, algunos campesinos podrían estar buscando el momento «perfecto» para plantar sus semillas. Se dedican con cuidado a observar el viento y medir las nubes, esperando detectar el momento en que caerá la lluvia apropiada para que sus semillas germinen rápidamente. El autor de Eclesiastés le está advirtiendo a quien pasa demasiado tiempo buscando el momento preciso para realizar su tarea, que si se extiende mucho en este proceso perderá la oportunidad de sembrar y, por ende, de cosechar. Para un pueblo que vivía del cultivo de la tierra esto constituía una verdadera catástrofe.

El principio es tan válido para nosotros como lo es para aquellos que trabajan la tierra. Nuestra labor tiene que poseer una medida razonable de prudencia. He sido testigo de muchos proyectos en la iglesia que fueron armados a las «apuradas» y que produjeron muy poco fruto por lo improvisado de su estructura. Existe otro mal, sin embargo, que es aún peor que este: el de creer  que se tienen que dar todas las condiciones para emprender un nuevo proyecto. En el reino, son pocas las veces en que todo lo necesario está dado para que podamos avanzar en algo nuevo. De hecho, de esto se trata la aventura de andar por fe. Avanzamos en situaciones no perfectas, con la convicción de que hemos recibido órdenes de nuestro Señor para echarnos a andar. Como dicen en mi tierra, ¡no se demore mucho porque se le va a ir el tren!

“En el reino de Dios, se nos concede la victoria en el mismo instante que escogemos dejar de observar la vida, para comenzar a vivirla”. E. R. McManus.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Oración por la familia (2)

Bendito seas, Señor...

Bendito seas Señor,
porque en tu Amor nos reuniste
para formar nuestra familia.
Te damos gracias por vivir juntos.
Te pedimos que protejas
y conserves nuestro hogar.
Que sus puertas estén siempre abiertas
para los que quieran entrar en él
y compartir nuestra alegría
nuestro gozo, nuestra amistad,
Enséñanos a aceptarnos como somos,
con nuestras cualidades y defectos;
a presentarte nuestros planes y sueños;
a pedir tu ayuda;
a ofrecerte nuestras alegrías y nuestras penas;
a recomenzar después de cada caída.
Te pedimos que como miembros de esta Iglesia,
sepamos llevar tu mensaje de amor
a todos los que nos rodean.

Claro, papito bueno que sé que nos amas

Gracias, Padre, gracias…

sábado, 2 de noviembre de 2013

Oración por mi familia (1)

Claro que sé que me amas...

SÍ, sí, te oigo
Me dices que me amas…
Me amas?
Claro, Señor, que sé que nos amas
Y por eso quiero agradecerte

Gracias porque nos haz dado estos hijos,
CARLOS, LUIS, JUAN Y LAURA,
que son tuyos,
Una bendición de tu amor que disfrutamos cada día,
Que junto a nosotros crecieron
Gracias por la originalidad de cada uno de ellos,
Por su riqueza, su personalidad, sus diferencias
Que cuidamos con cariño
Para que ellos sean la persona única que creaste.
Hacen su propio camino.
Gracias, Padre.

Gracias, Padre
Porque me haz dado una segunda oportunidad
De construir un hogar en la vida
Junto a YSABEL
Apasionada y tierna
Y loca por ti
Te hemos puesto como roca firme
Y no nos haz fallado nunca,
Gracias, Padre…

Gracias Padre
Porque nos haz cumplido la promesa
De ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones,
Nuestro refugio, nuestro sustento
Cada día
Cada hora
Cada minuto,
Gracias, Padre…

Y gracias, Señor, por ti mismo,
Padre grande y bueno de nuestra familia,
constructor de esta iglesia
llena de hermanos a quienes amamos
Gracias por tu Hijo Jesucristo,
Que nos mostró tu amor hasta el extremo
Y ha roto nuestras cadenas,
Gracias, en fin, por tu Espíritu,
aliento permanente en nuestra vida de fe,
en el caminar
y que nos lleva a clamarte y llamarte
Papito bueno.

Ayúdanos, Señor,
a crecer en el amor y repartirlo,
a crecer en experiencia y compartirla.
Conserva nuestra familia unida en el amor.

SÍ, sí, te oigo
Me dices que me amas…

Claro, Señor, que sé que nos amas...