sábado, 30 de junio de 2007

Construyendo iglesias / Con nuevos creyentes


Instructivo para la visita a un nuevo creyente

Un hombre o una mujer, alguien a quien conoces apenas o a quien llevar muchos años conociendo, ha aceptado que Jesús sea el Señor de su vida, ha abierto las puertas de su corazón. Tu Iglesia tiene como método realizarle algunas visitas. ¿Cómo lo haces? ¿Qué cosas puedes tomar en cuenta? He aquí algunas pautas.

  1. La visita debe ser breve. Alrededor de 30 minutos a 1 hora como mucho.
  2. Debemos iniciar con una conversación informal. Siempre estando dispuestos a escuchar más que a hablar. Hagamos preguntas al nuevo creyente sobre su vida, la familia, trabajo, estudios, etc. Interesémonos sinceramente en la persona.
  3. Podemos decirle que si tiene alguna inquietud o pregunta que quisiera hacernos. Si no tenemos la respuesta, seamos honestos y admitámoslo. Podemos prometer que vamos a investigar para conversar luego… ¡Y hagámoslo!
  4. También podemos preguntarle si tiene alguna necesidad de oración. E inmediatamente después orar por esa petición.
  5. Luego podemos pasar al estudio correspondiente: “Cómo Crecer en la Vida Cristiana”. Esto lo hacemos en cinco semanas, visitando al nuevo creyente una vez a la semana. El estudio aborda ligeramente las siguientes temáticas: introducción y la Biblia; la oración; la necesidad de Congregarse; Evangelismo y discipulado; Obediencia y servicio.
  6. Al final nos despedimos orando por él o ella, su familia y actividades (trabajo, estudio, empresa, etc.) y coordinando la próxima visita.

Ciencia / La genética y Dios


¿Está Dios en los genes?

(Ángela Boto - El País - 11/05/2007 )

Este artículo fue publicado en El País. Lo colocamos ante los ojos de la Iglesia Cristiana como una forma de exponer cuáles son algunas de las interrogantes de los hombres de ciencia hoy en día. La ciencia tiene muchas preguntas, pero no tiene todas las respuestas. Las negritas son nuestras. (Milton Tejada C. / Red-formando).


¿En los pucheros, en los que sufren, en los laberintos virtuales de la Red? Omnipresente, se busca a Dios por todas partes. El florecimiento del pensamiento científico parecía esbozar el final de la fe, el desvanecimiento de la espiritualidad trascendente. Dios dejaría de ser la justificación de los hechos inexplicables de la naturaleza porque la ciencia encontraría las respuestas, las razones. Han pasado dos siglos y el 98% de la población mundial afirma creer en una fuerza superior; el 50% la denomina Dios. Ante la evidencia, parece que la ciencia no ha tenido más remedio que plegarse a la búsqueda. Se busca a Dios entre las moléculas. Algunos investigadores escudriñan en el entramado celular del complejo cerebro Sapiens sapiens y otros rastrean la elegante doble hélice del ADN. ¿En qué lugar de la bioquímica se encuentra el templo del Altísimo? ¿Por qué tenemos fe?

Andrew Newberg, investigador de la Universidad de Pensilvania cuyo último libro se titula “Por qué creemos lo que creemos”, asegura que nuestro cerebro "es esencialmente una máquina creyente porque no tiene otra opción". Por su parte, Dean Hammer, genetista de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, afirma en “El gen de Dios” que "la espiritualidad es una de nuestras herencias básicas. Es, de hecho, un instinto. (?) Tenemos una predisposición genética para la creencia espiritual". El fundamento de tal afirmación no sólo lo sitúa en sus investigaciones, sino en una encuesta realizada por la institución a la que pertenece. Más de un tercio de los participantes aseguraba haber tenido algún tipo de contacto con una poderosa fuerza espiritual. Conviene apuntar que al mismo tiempo que se ha constatado un aumento de la fe, han disminuido las prácticas religiosas, subrayando de nuevo que, aunque a menudo se identifican, no es lo mismo religión que espiritualidad.

El área de la ciencia que más pistas ha recabado sobre la posible morada de Dios es la neurología; de hecho, hace años que se habla de una subdisciplina cuyo nombre lo dice todo: neuroteología. Claro que la realidad depende de los ojos que la miren porque los resultados de los experimentos sirven a unos para demostrar la existencia de Dios, y a otros, para afirmar que son la constatación de que el Supremo es sólo un producto mental más. Los más prudentes dicen: "Estamos biológicamente determinados para encontrar sentido a nuestras vidas. Sin embargo, si Dios es una mera creación de nuestro cerebro o no, todavía no está probado científicamente". Así contestaba Newberg por correo electrónico.

Uno de los pioneros de la búsqueda de Dios en el laberinto neuronal es Michael Persinger, neurocientífico de la Laurentian University (Canadá), que hace 20 años escribió un libro titulado “La base neurofisiológica de la creencia en Dios”. Persinger estaba interesado en descubrir por qué personas de distintas confesiones, culturas y estatus sociocultural podían experimentar estados de iluminación tan similares. Para ello comenzó a aplicar campos electromagnéticos débiles, pero muy precisos, al cerebro de quienes se prestasen. El objetivo era encontrar el área cerebral y la configuración electromagnética que permite a algunas personas experimentar la presencia de seres sobrenaturales. El 80% de las personas que se pusieron el famoso casco de Dios describieron cómo se habían encontrado con la divinidad. Aquellos que ya tenían experiencias previas aseguraron que las sensaciones generadas por el casco eran las mismas que las espontáneas. El propio Persinger, no siendo creyente, experimentó un contacto con Dios mientras aplicaba los campos magnéticos a otro. Para este neurocientífico, la morada de Dios se encuentra en los lóbulos temporales, las regiones del cerebro situadas sobre las orejas. Las conclusiones de Persinger estuvieron en entredicho cuando un grupo de investigación sueco no pudo reproducir sus resultados. La polémica se cerró sin un acuerdo claro.

Los más evolucionistas se preguntarán qué interés evolutivo puede tener para el ser humano la capacidad para tener experiencias místicas. "El cerebro nos da dos funciones básicas: automantenimiento y autotrascendencia. Nos ayuda a adaptarnos y cambiar a lo largo de la vida. La religión y la espiritualidad también nos proporcionan estas funciones básicas, así que ofrecen beneficios sustanciales al individuo", dice Newberg. Dean Hammer comparte su opinión: "Sostengo que uno de los papeles más importantes de los genes de Dios en la selección natural es proporcionar a los humanos un innato sentido del optimismo". Y el optimismo, opina, "mejora la salud humana y prolonga la vida". De hecho, la mayoría de las personas que han vivido una experiencia mística dicen que su vida mejoró y su percepción del mundo cambió. Según Hammer, ese efecto se debe a que esas personas están obligadas a plantearse "la cuestión más importante de la vida: la consciencia. (?) Sin ella no sabríamos quiénes somos ni adónde vamos. Sin embargo, nunca pensamos en ella". Cabe añadir aquí los estudios que indican que la meditación y las creencias religiosas tienen un impacto positivo en la salud y en la longevidad.

Un científico del prestigio de Francis Collins, responsable del consorcio público que secuenció el genoma humano, afirma que estudiando el código genético ha encontrado a Dios porque una complejidad semejante sólo puede ser obra de un Creador. Eso sí, aclara que no cuestiona la evidencia de la evolución, pero en su opinión la teoría de Darwin no está reñida con la existencia de una inteligencia superior.

Buena parte de la comunidad científica no quiere ni oír hablar de Dios; unos, porque consideran que son campos radicalmente diferentes, y otros, porque los consideran incompatibles. Entre los últimos se encuentra el ferviente ateo y apasionado discípulo de Darwin Richard Dawkins. Habla sobre todo de religión, no de espiritualidad, y la considera una amenaza para la ciencia y para los espíritus racionales. Hammer, que lo menciona en varios capítulos de su libro, escribe que "irónicamente, al final ha resultado que Dawkins cree en una religión “la ciencia” que sigue más por fe que por lógica". Por su lado, Newberg afirma que, "puesto que siempre estaremos atrapados en nuestro cerebro, todos nosotros, desde el más devoto hasta el ateo más recalcitrante, tenemos creencias. Simplemente son diferentes".

Algunos metafísicos proponen que Dios ha caído del cielo y que se está despertando en cada individuo para crearse a sí mismo a través de su propia criatura. De modo que tal vez haya que buscar a Dios en las acciones.

(Tomado de El País / España).

Vida de pareja / La amabilidad


La vida cristiana se prueba en casa...

Esta guía es tomada de un devocional distribuido por la Iglesia Cristiana para sus grupos de pareja.

Durante el almuerzo, Rubén llamó a su casa y dijo:

-Mamá, tengo que tener lavado el uniforme de mi equipo a tiempo para la práctica de esta tarde. El entrenador nos dijo que nos iban a tomar fotografías.
-Rubén ¿Cuándo te lo dijo el entrenador?
-No sé… creo que la semana pasada.
-¿Y recién me lo dices ahora? Faltan menos de tres horas.
-Perdón, mamá, pero lo necesito.

La señora Barrientos dejó el uniforme limpio y pasó por la secundaria justo a tiempo para recoger a su hija Mercedes. A mitad de camino y de regreso a la casa, Mercedes gritó:

-Ah, mamá, casi lo olvido… tengo que ir a la biblioteca para fotocopiar un artículo para mi clase del gobierno.
-Pero Mercedes, debo regresar a casa. El empapelador debe llamar entre tres y cuarenta y cinco y cuatro.
-¡Mami! Si no tengo ese artículo, tendré un cero en mis calificaciones de mis tareas ¿Quieres que me suspendan?

Durante la cena el señor Barrientos no dice mucho, salvo para hacer notar que “la carne está algo dura esta noche cariño ¿Qué pasó?”.

Todos se quedan asombrados cuando la señora Barrientos hunde su cara en una servilleta y abandona la cena sollozando.

Para conversar:

  • ¿Por qué cree usted que se incomodó tanto la señora Barrientos?
  • ¿Cuál fue el error, si lo hubo, en la forma que abordaron Rubén y Mercedes a su mamá y el señor Barrientos a su esposa?
  • ¿Cuáles son algunas de las formas en las que últimamente ha fallado en mostrar amabilidad a su familia?
  • ¿Qué podría hacer esta semana para ser más amable en su casa?

Compruébelo

Relacione Colosenses 3,12-17 con la historia anterior y con la situación de su familia.

Aplíquelo

Si es verdadera nuestra fe en Cristo, se pondrá a si misma a prueba en nuestra casa y en nuestras relaciones con los que mejor nos conocen. Los padres e hijos cristianos se relacionarán perfectamente con cuidado y amor. Esto suicederá si ambos anteponen los intereses del otro a los suyos propios, esto es, si se someten los unos a los otros. Pablo nos ofrece en Colosenses 3,12-17 una estrategia para ayudarnos a vivir para Dios día a día:

  1. Imite la actitud compasiva y perdonadora de Cristo (3,12.13);
  2. Permita que el amor guíe su vida (3,14);
  3. Deje que la paz de Cristo gobierno su corazón (3,15);
  4. Sea siempre agradecido (3,15);
  5. Guarde en todo tiempo la Palabra de Dios (3,16);
  6. Viva como un representante de Cristo (3,17).

Consejos / Primeros Auxilios en quemaduras


Un remedio casero para las quemaduras

Este consejo nos llegó vía correo electrónico y lo reproducimos para los lectores y lectoras de Red-formando.

En un curso de "Agente de Salud Comunitaria” enseñaron que cuando se produce la quemadura, sea ésta de la extensión que fuera, la primera providencia es colocar la parte afectada debajo de agua fría corriente hasta que el calor disminuya y pare de quemar las capas de piel y, después, pasar clara de huevo, levemente batida, sólo para que sea más fácil de aplicar.

Les cuento. La semana pasada, al calentar agua, una amiga dejó pasar de punto; ya estaba en ebullición y, cuando agarró el jarro para tirar el agua, "consiguió" quemar una gran parte de su mano porque el agua hirviente saltó para afuera cuando ella trataba de mover el recipiente.

Colocó entonces la mano debajo de la canilla, bastante tiempo, para sacar el calor inicial, aunque el dolor era muy grande. Luego, rompió 2 huevos y separó las claras batiéndolas un poco, y puso en la mano esa cosa floja, que era la clara.

Estaba tan quemada la mano que, así como ella colocaba la clara encima de la piel, ésta se secaba y quedaba una película que después se enteró que era colágeno natural. Estuvo por lo menos una hora colocando camadas de claras en la mano.

Por la tarde, no sintió más dolor y al día siguiente apenas había una marca rojiza morada donde se había quemado. Pensó que quedaría con una cicatriz horrible, pero para su sorpresa, después de 10 días estaba sin ninguna marca de lo acontecido, nada... Ni el color de la piel cambió; esa parte quemada fue totalmente recuperada por el colágeno existente en la clara de los huevos que en verdad, es una placenta y está llena de vitaminas.

viernes, 22 de junio de 2007

Mi opinión / Los cristianos y la unidad


“Que sean uno, como tú y yo somos uno…”

La unidad es un profundo anhelo del pueblo cristiano. Sin embargo, las divisiones son una realidad irrebatible. Jesús, el Señor, asumió en si “el pecado de todos” y llamó a sus seguidores no sólo a la unión, sino sobre todo a la “comunión”.
Quiero reproducir para nuestros lectores de Red-formando algunas líneas de un editorial del boletín electrónico Protestante.com, de España, que nos dice qué no es y qué es la unidad para el pueblo cristiano.

“La unidad no es:

La unidad no es hacer algo todos juntos. Eso es juntarse.
La unidad no es decir todos lo mismo. Eso es uniformidad.
La unidad no es tener muchas actividades en común. Eso es una empresa.
La unidad no es ser una única institución democrática. Eso es un partido político.
La unidad no es convencer a otros de que piensen como nosotros. Eso es dialogar.
La unidad no es castigar o silenciar a alguien porque es crítico. Eso son represalias.
La unidad no es la mayoría. Eso es una corriente de opinión.
La unidad no es mezclar lo diferente. Eso es Babel y Babilonia.

Por esto, los cristianos debemos tener un concepto mucho más alto de unidad. Porque entendemos que la unidad es:

La unidad es hacer juntos lo que Dios realmente quiere que hagamos.
La unidad es conseguir dialogar ¡y discutir! hasta entender unidos la voluntad de Dios
La unidad es hacer las actividades que Dios quiere, ni más ni menos.
La unidad es lograr que las instituciones obedezcan a Dios, y no a la inversa.
La unidad es llegar al punto de que Dios nos convenza en conciencia de la misma idea.
La unidad es convertir los foros de encuentro en lugares de búsqueda de Dios.
La unidad es fomentar al crítico que piensa dentro de los parámetros y coordenadas de Dios.
La unidad es convertir la verdad en el camino y la meta, sean muchos o pocos los que transiten por sus lindes.

¿Qué esta unidad es un sueño casi inalcanzable? Pues sí, como la amistad, la solidaridad, el amor… y como Dios mismo.
A veces, darse cuenta de las desuniones y las falsas uniones (lo que es y lo que no es) es el primer paso a la unidad. Pero hay que ser muy valiente. Jesús lo fue… y en nombre de la unidad lo crucificaron.
Curioso, ¿verdad?”

Juventud / Más que vencedores


¿Qué es ser un vencedor y más que vencedor?

¿Qué es ser un triunfador? ¿Qué es ser un vencedor y más que vencedor? Los jóvenes se plantean el triunfo. Buscan caminos. En esta reflexión Yolanda Tamayo, colaboradora de la revista Ventana Abierta, reflexiona un poquito sobre el tema. Es un fragmento de un artículo escrito a partir de un juego de fútbol (Protestante Digital.com).

“Ser un triunfador en nuestra maltrecha sociedad puede estar al alcance de cualquier cantamañanas que decide contar sin escrúpulos las intimidades de otros o, las suyas propias, vertiendo sobre un permisivo foro sus más oscuros secretos. También la etiqueta de triunfador va muy de la mano del término riqueza, capital, posesiones, cuanto más se tiene, más radiante se aparece ante los demás.

Cada cual puede aplicar ese concepto a aquella persona o logro que crea merecedor de poseerlo. Bajo mi punto de vista el triunfo no va siempre unido al éxito, se puede ser un triunfador sin haber tenido auge en nada en particular.

La vida nos enseña a luchar, ha hacer de tripas corazón, a tirar del carro.

Somos vencedores cada vez que superamos un obstáculo, cada día que venciendo los vaivenes de las tribulaciones somos capaces de volver a sonreír, no importa si tras las embestidas de las olas han sido muchas las pérdidas, la mayor gratificación y por consiguiente la mayor victoria, es haber mantenido la calma saliendo airoso tras amainar la tempestad.

No siempre se es ganador por llegar en primera posición, a veces ni tan siquiera el segundo o el tercer puesto nos serán asignados, lo significativo, lo valioso es mantener el ritmo adecuado sin perder de vista la meta a alcanzar.

Nuestros sueños pueden parecer mínimos e insignificantes para los demás, luchar por ellos, soñarlos ha de ser una máxima en nuestras vidas. Defenderlos, cuidarlos, hacer que se conviertan en realidad es lo que nos hace ser más que vencedores en la batalla.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Rm 8:37)”.

Ciencia / Newton y la predicción del fin del mundo


Isaac Newton predijo el fin del mundo para 2060 basándose en la Biblia

En una carta con fecha de 1704, Newton hizo un cálculo basado en un fragmento de la Biblia, sacado del Libro de Daniel

Isaac Newton, uno de los científicos más influyentes de todos los tiempos, preveía el fin del mundo en 2060, según manuscritos del famoso físico presentados por la Universidad Hebraica de Jerusalén.

En una carta con fecha de 1704, Newton hizo un cálculo basado en un fragmento de la Biblia, sacado del Libro de Daniel. Según él, debían pasar 1,260 años entre la refundación del Santo Imperio Romano por Carlomagno, en el año 800, y el fin de los tiempos.

La Biblioteca Nacional de la Universidad Hebraica heredó de un coleccionista numerosos manuscritos del sabio (1642-1727), más conocido por sus descubrimientos racionales sobre la gravedad terrestre. En 1983, los manuscritos comenzaron a ser estudiados, para lo cual se fundó en Inglaterra el Proyecto Newton, una comisión encargada de analizar y descifrar el legado textual newtoniano.

Los manuscritos ponen en evidencia un aspecto de la vida del gran físico inglés que muchos desconocen: Newton era sumamente religioso, al punto tal que pasó 55 años intentando decodificar la Biblia, en la que suponía que se encontraban las leyes divinas del Universo.

Esto dio sus frutos: calcular la fecha exacta en que ocurriría el Armagedón, es decir, la última batalla global que acarrearía plagas, guerras, el retorno de Cristo y el fin del tiempo, seguido por un período de 1.000 años en los que los santos reinarían sobre la Tierra.

(Agencias - NoticiaCristiana.com)