domingo, 25 de noviembre de 2012

Desde la fe / Oración por la familia


 Escribí con poca originalidad. Habiendo escuchado y leído a otros, pero son versos del alma con los que pretendo darte Gracias, mi Dios, por la familia que me diste.

Gracias, Padre...

Padre…
SÍ, sí, te oigo
Me dices que me amas…
¿Me amas?
Claro, Señor, que sé que me amas
Y por eso quiero agradecerte

Gracias porque me has dado estos hijos,
CARLOS, LUIS, JUAN Y LAURA,
que son tuyos,
Una bendición de tu amor que disfrutamos cada día,
Que junto a nosotros crecieron
Gracias por la originalidad de cada uno de ellos,
Por su riqueza, su personalidad, sus diferencias
Que cuidamos con cariño
Para que ellos sean la persona única que creaste.
Hacen su propio camino
Y son lo que quieres que ellos sean
Gracias, Padre.

Gracias, Padre
Porque me diste una segunda oportunidad
De construir un hogar en la vida
Junto a YSABEL
Apasionada y tierna
Y loca….
Loca por ti.
Te hemos puesto como roca firme
Y no nos has fallado nunca,
Gracias, Padre…

Gracias Padre
Porque nos has cumplido la promesa
De ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones,
Nuestro refugio, nuestro sustento
Cada día
Cada hora
Cada minuto,
Gracias, Padre…

Y gracias, Señor, por ti mismo,
Padre grande y bueno de nuestra familia,
Gracias por tu Hijo Jesús
Que nos mostró tu amor hasta el extremo
Gracias, en fin, por tu Espíritu,
aliento permanente en nuestra vida de fe,
Gracias,
Papito bueno.

Ayúdanos, Señor,
a crecer en el amor y repartirlo,
a crecer en experiencia y compartirla.
Conserva nuestra familia unida en el amor.

¿Qué si te oigo?
SÍ, sí, te oigo
Me dices que me amas…
Claro, Señor, que sé que nos amas

sábado, 24 de noviembre de 2012

Desde la fe / Mayordomos de Dios (2)


 En la entrega anterior detallamos el concepto de mayordomía. Ahora nos enfrentamos a una pregunta. Si Dios es creador, dueño y sustentador de TODO lo que existe. Ser mayordomo del Señor es un privilegio, pero…  ¿Qué se espera de mí? ¿Cuál es mi rol? El Pastor Rafael Montalvo intenta darnos respuesta a esta pregunta.

La mayordomía del cristiano
(Segunda parte).

Nos enfrentamos a una pregunta. Tengo el privilegio de ser mayordomo de Jehová en esta tierra. ¿Qué se espera de mi?

1.         Entender y aceptar que Dios es el Creador y Dueño de todas las cosas. Y que Él es el Sustentador de todo. Entender y aceptar que Él es el Dueño de mi vida, familia, posesiones, casa, carro, negocio, posiciones, ministerio, dinero, etc. TODO lo que tengo y soy le pertenece a El: Dones, talentos, recursos, tiempo, inteligencia…TODO viene de El. TODO le pertenece a El.

2.         Si (entiendo y acepto que) Él es Creador, Dueño y Sustentador, entonces no tengo por qué afanarme. Este es Su negocio, esta es Su Familia, esta es Su Iglesia, este es Su dinero. Puedo descansar, reposar en El.

3.         Si Él es Creador, Dueño y Sustentador, entonces tiene derecho de hacer lo que desee con Sus pertenencias. Tiene la potestad, tiene la autoridad de cambiar de mano Sus pertenencias. No me apego a las cosas, a la familia, al ministerio, al carro, a la casa, dinero. Ej:  pollino “El Señor lo necesita”. Es mucho más fácil cambiar de mano cuando entendemos que TODO es de Dios. Entregar nuestros hijos al ministerio o a las misiones.

4.         Damos, ofrendamos, diezmamos, servimos, desde una perspectiva diferente. Cuando damos bajo este concepto nuestra actitud cambia. No le damos a Dios de lo nuestro sino de lo que es de Él. No damos una limosna. No nos sentimos superiores cuando damos, sino que sentimos que es un privilegio. 2 Cron. 29. Y de lo que es de Dios, Él nos dice que le demos el diezmo de TODO.

5.         Si Él es Creador, Dueño y Sustentador, entonces yo no soy dueño de nada. ¿Qué soy yo? Yo soy un administrador. Soy un mayordomo. ¿Qué es un mayordomo? Es quien administra los bienes de otro. Esto implica:
a.      Manejarnos con cuidado, pues estamos administrando bienes o personas, recursos que NO son nuestros. Aunque los cuidamos y protegemos como si fueran propios.
b.     El mayordomo debe ser fiel.  "Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.  Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.  Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.  Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.  Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios". (1 CORINTIOS 4:1-5 RVR60). Una persona leal al dueño. Andar en integridad y verdad. Responsable, cumplidora, confiable...digno de confianza. Digno de fiar.
c.      El mayordomo aumenta lo que se le entregó. Es productivo. Mat.25. Las cosas no se le “caen” en sus manos, sino que mejoran. Tres tipos de líderes o servidores: mantienen el nivel, bajan el nivel (las cosas se deterioran en sus manos), suben el nivel.
d.     El mayordomo sabe que tiene que rendir cuentas. Es evaluado. Sabe que un día tendrá que presentarse ante el dueño para dar explicaciones de su mayordomía. "Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo". (ROMANOS 14:10 RVR60).
"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo". (2 CORINTIOS 5:10 RVR60)
e.      Por eso anda en temor, con cuidado. Con humildad porque sabe que lo que tiene NO le pertenece y que un día tendrá que dar cuentas de lo que se le ha puesto en sus manos a administrar. No es soberbio ni orgulloso porque sabe que NO es dueño. El está solo administrando los bienes de otro y sabe que un día deberá rendir cuentas. Quien no tiene este conocimiento puede creerse el dueño de todo. Puede ser soberbio u orgulloso. Ej: iglesia, empresa, ministerio, casa-familia, país, etc. TODO es de Dios!
f.       El mayordomo trata bien a los que están por debajo de él porque sabe que ellos pueden quejarse con el dueño y puede ser castigado o quitado de su puesto. El sabe que los que están por debajo de él no son suyos sino del dueño. Por eso los trata con cuidado. Con respeto.
Lucas 12:45-48 "Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá".
g.      Dios nos pone a administrar de acuerdo a nuestra capacidad. Mat. 25. De acuerdo a los dones, talentos, oportunidades, inteligencia, etc. que El nos ha dado. Y por eso que nos ha dado nos va a pedir cuentas. NO por lo que NO nos ha dado.

6.         La mayordomía tiene que ver también con el planeta. Los recursos naturales. El cuidado de la naturaleza. Dios nos ha colocado en este planeta para que lo administremos, lo cuidemos, lo protejamos. Gen. 1
Nos preguntamos: ¿Estamos siendo buenos administraciones de nuestra ecología? ¿De los recursos naturales? ¿O nos hemos convertido en destructores de la creación de Dios?

Finalmente,
Cuando nos encontremos con el Señor ¿Qué nos dirá acerca de nuestra mayordomía? ¿Saldremos aprobados, elogiados o nos sentiremos avergonzados?
¿Hay áreas que no he entregado a Dios donde me manejo como si fueran mías?
¿Soy verdaderamente un administrador o todavía me siento dueño de las cosas y personas, cargos, inteligencia, capacidades, etc.?
¿Estoy apegado, aferrado a las cosas o siento que las puedo soltar en cualquier momento?


viernes, 23 de noviembre de 2012

Desde la fe / Mayordomos de Dios (1)


Mayordomía. Concepto básico de la ética cristiana, que se fundamenta en el reconocimiento de que todos los bienes provienen de Dios y deben ser usados para su gloria, y que se aplica por igual a todo tipo de bienes, ya sea dinero, tiempo, talentos u oportunidades. Es un privilegio ser mayordomos del Señor. 

La mayordomía del cristiano
(Primera parte)

1.     DIOS ES EL CREADOR DE TODO.

Gen.1-3:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Juan 1:1-3:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este era en el principio con Dios. 3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

En la traducción NVI:  
Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir”.

Dios fue quien colocó al hombre y a la mujer en este planeta y le dijo que lo administraran.

Gen.1:27, 28:
“Y creó Dios la hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

2.     DIOS ES EL DUEÑO DE TODO
Dios no sólo es el creador de todo, sino que también es el dueño de todo.

2.1. Es el dueño de la creación

Sal. 50:10-12
“Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. 11 Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud”.

En la versión NVI señala:  “pues mío es el mundo, y todo lo que contiene”.

2.2. Es el dueño de todas las riquezas

Hag. 2:8
Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos”
                                             
2.3.  Es el dueño de los seres humanos

martes, 24 de noviembre de 2009

Iglesia / Un evento con sentido

Una noche en Belén

La Iglesia Cristiana organiza un musical: Una noche en Belén.... se trata de encontrarle sentido a esa noche en que, en un pesebre, el lugar más marginal posible, nació Jesús. Día: 25 de Diciembre. Hora: 4.30 p.m. y 7:00 p.m., en el Auditorio de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Contribución: 500.00 por persona (adulto y mayores de 10 años), RD$300.00, menores de diez años.

Una forma sana de compartir en ese día.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Filosofando / Del Presidente y las riquezas

Del Presidente Fernández y la idolatría de las riquezas…

Milton Tejada C.

Estaba escuchando al Presidente Leonel Fernández. Las fallas técnicas no impidieron el que mantuviéramos la atención. Hablaba de la situación mundial y esbozaba consignas, pensamientos, que bien pudieron ser propios de un teólogo… pero fueron los de un político.

Por momento, recordé las leyendas en la parte trasera de las guaguas de FENATRANO: Esto tiene que cambiar.

“El mundo no puede seguir así. No puede seguir apoyándose en la codicia, el egoísmo, la avidez y el engaño para amasar grandes fortunas en beneficio de unos pocos.

El mundo tiene que cambiar. Tiene que eliminar toda forma de injusticia, discriminación y desigualdad que exista. Tiene que avanzar su marcha hacia el mañana fundamentándose en la solidaridad, la cooperación y la integración.

A pesar de sus complejidades, el mundo, sin embargo, es bastante simple. De lo que se trata es de cambiar la codicia por la generosidad y la avaricia, por la fraternidad”, nos dijo el Presidente.

Y entonces recordé algunas clases con el Profesor Manolo Maza. Teología Fundamental, allá en mis años mozos. El tema de la idolatría en la Biblia y el tema de las idolatrías en el mundo cotidiano de hoy.

¡Qué fácil es rechazar la idolatría que tiene ropaje de religiosa, aquella que consiste en adorar o venerar estatuas, santos, de madera, barro o mármol!

Pero hay otra idolatría…

La idolatría consiste en el hecho de que el hombre es capaz de convertir en dioses, cosas de la realidad temporal y terrenal. Un dios que adora, al que venera, al que entrega sus criterios y su corazón.

De eso habló el Presidente…

De la codicia,

El egoísmo,

La avidez,

El engaño,

La injusticia,

La discriminación,

La avaricia

La desigualdad…

Todos estos ejes con un norte común: amasar grandes fortunas en beneficio de unos pocos…es la idolatría de la riqueza, el gran Dios moderno.

Juan Simarro, en un artículo publicado en Protestante Digital, señala que “la idolatría que diviniza el dinero y las posesiones, atenta contra la vida del prójimo, le despoja, le roba su dignidad y le deja reducido a la infravida de la pobreza y de la exclusión social. Es el rendirse de manera incondicional ante el dios Mammón. Y los actos de idolatría que cometen los idólatras de Mammón, conforman una liturgia de muerte: el despojo de los débiles, la acumulación desmedida de bienes contra la que clama la Biblia, la opresión de los desheredados y las prácticas de nuevas esclavitudes…”

Un cristiano no puede caer en la trampa de un sistema que nos empuja al consumo sin solidaridad, lejos del próximo (o prójimo). Un cristiano no puede servir a dos señores. Cierto que “poderoso caballero es don dinero”, pero el Jesús en que el que creemos y vive, es el Señor y El es quien ha de reinar en nuestros corazones…

La crítica del Presidente es cierta, pero carece de coherencia con muchas de las prácticas de su gobierno, porque hay también la idolatría del poder político. Esa que parece empujar al Presidente a aspirar a un nuevo período apenas iniciando un tercer mandato…

Es probable que para muchos fuese mejor proclamar una monarquía… fundamentados en la creencia del predestinado (una especie de Matrix a lo dominicano)… total, que Mammón cambia y tiene aliento y cobra vidas. El tributo de la política dominicana lo paga nuestra sociedad… pero Mammón –el político y el económico- es adorado porque tiene adoradores que han abierto su pecho. ¡Salve, César, los que van a morir te saludan!

lunes, 11 de agosto de 2008

Filosofando / Justicia por sus propias manos

Un camino sin salida

Milton Tejada C.

Sintió alegría y aún más: placer. La multitud lo estaba “acribillando”, “lapidando”, colocándolo en el paredón… Por fin, se dijo, la gente comienza a tomar su destino en sus manos. Rabia, dolor, miseria, frustración… están abriendo un canal en donde grupos de dominicanos hacen justicia, “linchan” al delincuente… o, en las palabras más socorridas: hacen justicia con sus propias manos.

Y luego, sintió horror. Horror de si mismo, horror de su sociedad ¿Qué está pasando en la sociedad dominicana que en dos semanas se registran seis casos de “justicia por sus propias manos”, de “autodefensa popular”? La Policía Nacional no aplaude estos hechos, pero al parecer los avala porque, a diferencias de otras circunstancias, no suelen presentarse detenidos a la prensa. “Fuenteovejuna” queda impune. Lo que hacen todos, no lo hace nadie, nadie es responsable.

En otro orden, meter a la cárcel a las multitudes… no, eso no, eso no es parte de lo “políticamente correcto” y este es un país en donde se vive de lo “políticamente correcto”: aquello que es popular, que es aparentemente aceptado por las mayorías. Claro, existe el hecho de que estas “mayorías” han sido moldeadas a través de años hacia el desencanto, la mediocridad, la vanalidad, el consumo, la impunidad, el descreimiento y desconfianza… los gobiernos han propiciado mayorías acordes con sus intereses momentáneos y luego algunos de los políticos aprovecha la ocasión para asumir una posición de beato, dándose golpes en el pecho y clamando por un cambio en la conducta social… un círculo mortal, diabólico.

Es probable que Huchi Lora tenga razón. Ya ha repetido varias veces que somos un país con un solo partido y varios colores. Es una sola forma de hacer política. La verdad que el rostro feo de la democracia pasa por estos partidos.

En la historia del pueblo hebreo hubo una generación que pereció en el desierto y surgió otra que entró a la tierra prometida. En nuestro caso, parece ser que la generación que se resiste a morir quiere dejar corrompida a la siguiente. La “semilla del mal” quedará sembrada, germinando, fructificando…

Mis excusas, cosas de filósofos de la historia o de la historia del filosofar, lo mismo da. Volviendo al tema de “justicia con las propias manos” o “por” (la discusión gramatical puede hacerse luego), la verdad es que no, el filósofo no está de acuerdo. Una sociedad se da normas y ellas son las que le permiten mantenerse cohesionada. El camino del anarquismo puede estar abierto. La desintegración social… hay explicaciones al fenómeno, sí… las hay, pero las explicaciones no hacen que el hecho sea justificado. Ayudan a ir a la raíz.

Mientras tanto, aunque el autor de un asesinato sea una persona, un pequeño grupo o una multitud, el hecho sigue siendo asesinato y hay culpables objetivos. La Justicia podrá evaluar condiciones atenuantes en cualquier caso.

Claro, hay multitudes que nunca aparecen como “bárbaras” o grupos, aunque lo sean. Un ejemplo: el gobierno. Detrás de ese sustantivo se esconden muchos desmanes y el mayor de todos es el permitir y hasta fomentar el despojo de la confianza a la gente… pueden devolverla?

Yo, el filósofo, tengo simple vergüenza por mi sociedad y mi gobierno. Una sociedad que está en contra de la delincuencia y que, simultáneamente, parece disfrutar de la misma.

“Hay que dejar que las instituciones funcionen…”. Y la sociedad dominicana se encuentra como los niños jugando en el cajón de bolas de McDonald: rebotando de una bola a otra. Para voceros policiales, la Justicia no juega su papel. Para el Presidente, se tendrá mano dura con la delincuencia. Explicaciones, repito, pero no justificaciones de este “tomar la justicia con sus propias manos”.

Los ciudadanos, pobres y ricos, tal vez deberían pensar que en lugar de disfrutar del delinquir colectivamente, colectivamente debemos cambiar a las instituciones y sus responsables.


¿De qué sirvió la Reforma Procesal Penal? Una justicia más transparente y más justa, pero ¿justa para quien?


viernes, 1 de agosto de 2008

Reflexión de las 5AM / hombre, mujer y sexo


Hombre, mujer y sexo

¡Mira qué paradoja!
El hombre necesita sexo para sentirse amado.
La mujer necesita sentirse amada para entrar en el sexo.
Un hombre sabio sabe que la forma en que se despide en la mañana y sus actividades y sus palabras en el día afectan lo que pase en la noche o en la madrugada.
Tú, como hombre, quieres sexo. Ella, como mujer, quiere un amante.
Para ella el sexo es el resultado de un proceso.
Muchos hombres quieren el resultado, sin el proceso.
El corazón de Dios es plenitud. Proceso y resultado han de encontrarse.
El sexo, en el contexto de Dios, trae bendición.
Los hombres debemos apelar a la creatividad. Terminó la época de las “excusas”.
Milton Tejada C.
(809) 519-5584.