lunes, 24 de febrero de 2014

Desde la fe / La verdadera libertad

Predica de la hermana Ana Ysabel Acosta, con motivo del Día de la Independencia. "Y conocerán la verdad y la verdad les hará libres...".

La verdadera Libertad

Juan 8:31-32: “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

 Juan 8:34-36:
 “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. El esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” 

Ana Ysabel Acosta, junto a nuestra hija Laura María.
Es hermoso pensar en la libertad, pero es aun más hermoso disfrutar de ella.
Uno de los anhelos perenne del ser humano es ser completamente libre, libre de esclavitud, de presiones, de  dominios.  Muchas naciones han luchado en determinados momentos por ser libres  del  dominio de otro reino o nación. De hecho muchas de ellas tienen un día especial para celebrar con gran regocijo la libertad y tienen uno varios libertadores a los cuales admiran, recuerdan y respetan dándoles el título de héroes nacionales.

Nuestro país, al igual que muchos otros también tiene sus héroes y libertadores, recordamos en estas fechas precisamente a Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez, entre otros, quienes al diseñar el escudo de nuestra nación colocaron en su centro una biblia abierta en un versículo del pasaje del evangelio que leímos al principio, Juan 8: 32 “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  Estas palabras toman para nosotros el mayor de los significados cuando recordamos que quien las pronunció es nada menos que Jesucristo: el Hijo del Dios vivo.

Al igual que las naciones,  el ser humano también requiere de un libertador, alguien que tome la iniciativa ya que ninguno de nosotros está en capacidad para hacerlo. Esto fue lo que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz del Calvario, donde se convirtió en nuestro verdadero libertador, en nuestro héroe y nos ofrece una libertad completa. ¡Jesús murió para hacernos Libres!

Cuando aceptas la libertad que Jesús te ofrece puedes experimentar una vida nueva libre de oscuridad, del pecado y del dominio del enemigo de nuestras almas que es Satanás.

En Este pasaje de Juan 8: 31 y 32  hay tres aspectos especiales que Jesús menciona y que me gustaría escudriñar esta mañana: Leer el pasaje de nuevo: “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Esos aspectos son:
1. Ser discípulos de Cristo
2. La verdad
3. La libertad
Vamos a ver de manera rápida esto:

1. Ser discípulo de Cristo, ¿qué significa esto?

En Mateo 16:24 Jesús dijo a sus discípulos: Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.”

La palabra discípulo literalmente significa aprendiz, pero el contexto en que Jesús habló,  ser discípulo significa algo más, Jesús nos está llamando a ser imitadores de El como nuestro maestro, a ser como El. En Juan 8.31 Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos.”

Muchos pueden ser creyentes, creen en Jesús…pero no son necesariamente discípulos del Señor en el sentido estricto de la palabra. Los discípulos le obedecen, le siguen, le agradan. Permanecen en Su Palabra.

Hay algunas características de definen a un discípulo:

a) Un verdadero discípulo de Jesús es el que aprende activamente a través de observaciones e interacciones de primera fuente con su maestro, que está siendo moldeado por él para hacer el tipo de trabajo que él mismo realiza, es alguien impulsado por el amor de Dios para seguirlo y ser como él.

b) Un verdadero discípulo es aquel que “oye al maestro y le sigue” dejando todo atrás para asumir un compromiso total con Jesús.   Mateo 4: 20-22; “20….Más adelante vio a otros dos hermanos: Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca remendando las redes. Jesús los llamó, 22 y dejaron en seguida la barca y a su padre, y lo siguieron”

c) Un discípulo verdadero es aquel que se compromete con el Señor y carga con la cruz que significa aceptar sus propias limitaciones, sus defectos, y todas aquellas cosas que nos cuestan en la vida o que podrían hacernos volver atrás y, a pesar de  todo ello, sigue adelante junto a Jesús.

d) Un verdadero discípulo es aquel que hace la voluntad de Jesús, es decir que no se queda solo con las palabras de Jesús como enseñanzas bonitas, sino  que permite que ellas lo transformen, cambiando su manera de vivir, de pensar, de actuar y dando frutos para mostrar a otros de quien es discípulo.

Ser un discípulo de Jesús, en síntesis, es más que un pensamiento o un deseo, es un carácter, es una forma de vida.  Podemos Comprender esto? Pablo lo explicó muy bien en Gálatas 2:20 “…ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi…”

El verdadero discípulo tendrá la actitud de Juan el bautista, cuando dijo Juan 3:30 “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”.

Debemos buscar que Jesucristo sea el glorificado, el levantado, el honrado y que nosotros como sus discípulos seamos los siervos humildes, amables, temerosos de Dios y dispuestos a entregar nuestras vidas como sacrificio vivo de olor fragante para la Gloria de Dios.

¿Tienes tu corazón dispuesto para ser verdadero discípulo de Jesús, aquel que escucha, reconoce su voz, le sigue y obedece?

2. Un segundo aspecto del texto:       La verdad.

El diccionario define a Verdad como la propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Es el juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.

Cuando hablamos de verdad hablamos de que esta es única, todo lo que sea diferente o diga algo parecido, pero cambiando algún aspecto, ya no es verdad, se convierte en mentira o en una verdad adulterada y por lo tanto no es verdad.

La palabra de Dios es única,  y  proviene de una fuente fidedigna Dios mismo.  Ella no es copia de otra ni se parece a otros libros, no existen varias especies de palabras de Dios. Esta palabra fue dada mediante el mismo Espíritu de Dios.  La verdad  está escrita en la Palabra,  no podemos agregarle  ni quitarle nada pues perdería su consistencia y dejaría de ser verdad y de venir de Dios.  La Biblia dice que todo aquello que sea cambiado en ella es anatema; o sea verdad de hombres, filosofía de hombres.

En Efesios.4:14-15 leemos “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”.

En estos tiempo somos bombardeados de mucha información bíblica a través de la radio, la TV, Internet, etc., y algunos abren la puerta de su entendimiento y de su corazón recibiendo todo eso sin discernir, pudiendo ser contaminados, confundidos y engañados creyendo que es la verdad lo que allí se dice, ya que muchas veces se nombra a Cristo y lo que se escucha es agradable a nuestros oídos.  Debemos tener cuidado con esto pues puede afectar nuestra fe.

Hay otros que engañados siguen a hombres,  falsos profetas con doctrinas falsas y de estos nos advierte la palabra de Dios también que nos cuidemos ya que en el último tiempo aparecerán muchos aparentando mostrar a Jesucristo, pero en verdad llenos de engaño.  Efesios 4:14  "para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error".

Para conocer plenamente la verdad tenemos que leer, estudiar y escudriñar la palabra de Dios, pidiendo al Espíritu Santo que nos de revelación y entendimiento, pues si seguimos a hombres seremos como ciegos guiados por otro ciego, pero si escuchamos La voz del espíritu santo, seremos guiados por aquellos caminos que de antemano Dios ha preparado para nosotros.

Examínenos nuestro corazón para que no seamos uno de estos, sino mas bien uno de aquellos que han oído la voz del Espíritu Santo y han respondido efectivamente a su llamado: Hebreos 3:7-8 “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones,”. 

Seamos celosos en recibir y guardar la verdad de Dios no adulterada, la sana doctrina, como nos dice Hechos  17: 11 “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

Jesucristo es la verdad: Juan 14:6 “…Yo soy el camino la verdad y la vida”, si tienes alguna pregunta, si hay algo que está dentro de ti y que no te permite seguir adelante, vuélvete a El hoy y busca la verdad en El, El es el metro con el que se mide la verdad, El tiene la respuesta correcta, es más,  El es la respuesta de todo en tu vida.

En Juan 16:7  Jesús habló directamente sobre esto diciendo: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Esta promesa fue cumplida en el día de Pentecostés, y te pregunto: eres tu una nueva criatura?, has tu nacido de nuevo?, si la respuesta es sí, entonces El está dentro de ti y nunca te dejará, El es quien te guiará a toda la verdad (a Cristo) , El no está lejos de ti pues ha tomado habitación dentro de ti, tu eres su templo y puedes en verdad hablar con El cuándo lo desees, en ti esta la verdad y puedes caminar y vivir en ella.

3.  Tercer Aspecto:    La libertad.

¿QUÉ ES LA LIBERTAD? Ha sido definida como la facultad natural que tiene el hombre de actuar de una manera o de otra, y de no actuar, por lo que es responsable de sus actos.

¿Pero qué significa ser libre? En Juan 8: 36 Jesucristo describe la libertad: Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. ¿Cuál es la completa libertad? La respuesta es sencilla: Conocer a Jesús, la libertad se hizo visible en la vida de Jesús y en el está completa.  En El no hay pecado, satanás no tiene potestad sobre El pues El lo derrotó y lo exhibió derrotado,  El está libre de toda oscuridad pues el es la luz.

El está también libre del temor, pudo denunciar a los líderes religiosos de aquel entonces ya que no tenía ningún temor por las sectas de los fariseos que le perseguían e intentaban matarle.  Jesucristo  sabía claramente qué pasaría cuando llegará a Jerusalén pero no temía llegar allí. En El no hubo enfermedad alguna ya que su cuerpo estaba libre de ésta. El estaba libre de todo esto y mucho más.

Pero Jesucristo no solamente estaba libre de estas cosas, sino que también era libre para hacer la voluntad de su Padre y con libertad escogió dar su vida por la nuestra como pago por nuestro pecado y ni la muerte lo venció pues El resucitó al tercer día.

Esa libertad que disfrutaba Jesús es la misma que te ofrece a ti hoy y a todos los que en El creemos, la palabra nos afirma esta verdad en Gálatas 2:20   “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. 

Si en verdad deseamos con todo nuestro corazón vivir en libertad entonces debemos permitirle a nuestro espíritu, renovado en Jesús, que tome el control de nuestra carne y nuestros pensamientos y de esta forma vivir una vida plena en la libertad que ya Cristo conquistó para nosotros y que nos ofrece si entregamos nuestra vida a El.

Pablo nos afirma esta verdad en Romanos 8:19-22 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;  porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;”. 

Amados hermanos y amigos la creación misma está deseando que sea manifestada esta libertad de Cristo.

Deseo concluir  con esta pregunta: ¿Cómo podemos conocer la verdad, ser discípulos verdaderos de Jesús y alcanzar la verdadera libertad en Cristo?  

El mismo Señor nos responde en Juan 8:32 “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”. 

¡Tenemos que conocerle y permanecer! La vida cristiana es un crecer continuo. Es una vida de revelación. De aprender cada día y experimentar nuevas verdades de Dios. En la medida que tenemos revelación, conocimiento aplicado, crecemos y experimentaremos mayores niveles de esa verdadera libertad.

Disfruta de esta libertad que tu creador quiere darte hoy!

sábado, 22 de febrero de 2014

Pastoral / Fe y carnaval



CONEDO indica carnaval tiene elementos malignos

Montalvo afirma que no todo en nuestra cultura debe ser valorado positivamente

Pastor Rafael Montalvo, presidente CONEDO
Las iglesias evangélicas valoran las expresiones culturales de los pueblos en los que se encuentran insertos, asumen muchas de ellas en su labor de predicar y encarnar el evangelio e incluso manifiestan el orgullo de expresarlas y difundirlas al interior del pueblo cristiano.

“Sin embargo, el que apreciemos los elementos de una cultura, el que aprendamos a conocerlos y entendamos en que zapatos está colocada la gente a la que predicamos la Palabra de Dios, nuestra gente, no quiere decir que creamos que todo en una cultura es positivo”, expresó el pastor Rafael Montalvo al referirse a la celebración del carnaval dominicano.

Montalvo, quien es presidente de la Confraternidad Evangélica Dominicana (CONEDO), señaló que las iglesias evangélicas consideran que el carnaval tiene elementos malignos. “Tiene fuertes componentes demoníacos. Solo por sentido común nos damos cuenta del elemento espiritual maligno: “diablos cojuelos”, caretas grotescas, borracheras, pleitos, contiendas, entre otras expresiones del mal”, explicó Montalvo.

 “Por el hecho de que sea “nuestro”, no quiere decir que automáticamente es bueno. En este sentido, como cristianos entendemos que el carnaval es uno de los males de nuestra cultura. Por estas razones, los cristianos NO participamos DE NINGUNA MANERA de estas prácticas diabólicas. No vestimos a nuestros hijos de animalitos, payasitos, no nos tiramos fotos con esos “personajes”, etc. A la vez que exhortamos a nuestra nación a NO participar, para que no abramos puertas de maldad, acarreando desgracias sobre nuestras vidas, familias y nuestro pueblo”, indicó el pastor protestante.

Concluyó pidiendo a Dios que bendiga a la República Dominicana y abra puertas de crecimiento espiritual en todos los segmentos sociales.


sábado, 15 de febrero de 2014

Oración / Desierto, símbolo de búsqueda



Sumérgete en tu desierto

 Juan Simarro Fernández

 Estamos metidos dentro de un mundo de prisas, marcado por el reloj implacable en el paso de los minutos. Vivimos en el agobio improductivo.

Te invito a buscar tu desierto personal. Hoy no te voy a hablar de problemáticas humanas, ni de pobrezas, ni de injusticias, ni de desiguales repartos. ¡Nada! Desnúdate y métete en la soledad de tu desierto. Quizás lo necesitas. Yo lo necesito.

Vivimos en una sociedad rodeados de cosas que nos entretienen. ¿O quizás nos estresan? Rodeados de ordenadores, televisión, videos, reproductores de películas y de música… al igual que de personas por doquier. Estamos metidos dentro de un mundo de prisas, marcado por el reloj implacable en el paso de los minutos. Vivimos en el agobio improductivo.

Los momentos de soledad que podemos captar, son normalmente una soledad rodeada de muchos o frente al televisor. Quizás necesitemos la experiencia del desierto. Jesús les tuvo que decir a sus discípulos: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”. También Jesús mismo, el Maestro, se preparó en el desierto… Quizás es que todos necesitamos pasar por esa experiencia de soledad y desnudez existencial total. Sumérgete un tiempo en tu desierto personal. Olvídate de los aparatos técnicos de los que estás rodeado, deja las prisas. Olvida conceptos, problemas. Deja de escuchar los gritos de los pobres, de los parados, de los enfermos… Esto último un tiempo, sólo un tiempo, un tiempo breve, pues necesitan de tu acción y compromiso en el mundo. Busca renovación.

El desierto puede llegar a ser todo un símbolo para aquellos que, en realidad, no vamos a retirarnos a un auténtico desierto en donde sólo tengamos arenas por delante y por detrás, sin que podamos divisar nada diferente en nuestro horizonte. El desierto puede ser el símbolo de la búsqueda de espacios en donde nadie nos pueda distraer, en donde la televisión no reine, en donde falte todo el tinglado de cosas que necesitamos para vivir en la vida posmoderna.

Sería como el convertirnos en seres humanos, no solamente ligeros, sino desnudos de todo equipaje, sin estar pendientes del dinero, ni de la comida. Desnudos ante nosotros mismos con los únicos recursos que nos da el tener unas manos, unos pies, unos ojos y unos oídos. Solos ante la verdad de la existencia, de cara a no sé si al vacío o a la llenura existencial, allí donde, quizás, ni siquiera la llamada angustia existencial existe. ¿Habrá alguna verdad existencial? ¿Acudirá a alguien verdadero a nosotros en el momento de la soledad absoluta y la carencia de todos los artilugios que nos hemos creado como equipaje para esta vida? ¿Encontraré yo algún día mi desierto, Señor? ¿Lo encontrarás tú?

Jesús se buscó espacios solitarios, Juan el Bautista vivió austeramente en el desierto… Nosotros debemos buscar el nuestro. Nuestro espacio de soledad. ¿Lo encontraremos, Señor? ¿Seré yo capaz de encontrarlo alguna vez? Siento que necesito esa soledad, de vez en cuando, como un remanso de aguas frescas.

En esos momentos de soledad, ese símbolo que es nuestro desierto se muestre enormemente sugerente para los cansados, para los peregrinos de este mundo. Allí no va a estar todo lo superfluo que nos estorba, nadie nos va a distraer de los pensamientos de nuestro corazón. Quizás, lo primero que nos demos cuenta es que para vivir no necesitamos tantos artilugios, quizás las muchas cosas que poseemos se nos revelen como superfluas, carentes de sentido e incapaces de llenar el vacío existencial que muchas veces tenemos en medio de los trajines de la vida. Muchas veces no vamos ligeros de equipaje y caminamos encorvados, casi besando el suelo.

Debemos buscar momentos en el desierto, en nuestro personal desierto, en el que nos podamos imbuir existencialmente. Allí donde no tenemos nada, pero nos sobra todo. Quizás sea el momento de sumergirnos en lo profundo de nosotros mismos, de encontrar, de encontrarnos, de bucear en lo profundo de nuestro yo personal

¡Escucha! ¡Está atento! Quizás sea el momento de comunicarnos con nosotros mismos y puede ser que, al adentrarnos en nuestras propias entrañas y en lo profundo del corazón, nos demos cuentas de que, realmente no estamos solos. Quizás se produzca la mejor comunicación con lo trascendente o, si se quiere algo más concreto y personalizado, con ese Tú personal que nunca nos abandona. Con el otro que siempre nos acompaña.

¡Pon atención! Es el momento del inicio del diálogo transparente y sincero. En esa desnudez, no tenemos nada que esconder, en el desierto no hay escondite posible. Todo es transparencia en la comunicación de mi yo, con el Otro que siempre me acompaña, el Tú trascendente. Es el momento de la vuelta a los orígenes: Tú y Dios. Yo y Dios. El yo personal desnudo ante la trascendencia. Una experiencia espiritual y existencial que todos deberíamos vivir.

Quizás en este momento podríamos ver la posibilidad del diálogo profundo que nunca hemos podido tener, de la queja existencial por todos los vacíos y contradicciones vividos, el momento de rendirnos ante ese Tú para pedir perdón… No son necesarias las palabras. Estamos ante el Padre que nos abre los brazos. Es el momento del enamoramiento, de la experiencia existencial del amor en plenitud. El amor nos inunda, se derrama en nuestros corazones. Es la experiencia del amor eterno, sin mancha, del amor que inunda toda la existencia. No hay que hablar, sólo dejarnos, en medio de la soledad del desierto, abrazar por el Padre.

Y una vez vivida la experiencia, cuando abandonamos el desierto y nos metemos en el trajín diario, veremos las cosas diferentes. Mucho de lo que antes era esencial, ahora es superfluo. La experiencia del amor en nuestras vidas ha cambiado prioridades. Ahora, la prioridad más importante después del amor vivido, es la búsqueda de nuevas experiencias amorosas que sean semejantes a la vivida en el desierto… Y lo más semejante que encontramos es el amor al prójimo, con una preferencia total hacia el amor que se centra en el prójimo que sufre, en el necesitado. Quizás mi amor le pueda redimir y él mismo desee acercarse a la experiencia vital máxima, hacia la auténtica verdad existencial, al encuentro con el Tú trascendente de la experiencia del desierto. Habré liberado al otro a través del amor y, al hacerlo, me habré liberado a mí mismo. La experiencia del desierto habrá hecho encontrarme con la vida abundante que sólo se realiza en experiencias de amor.