domingo, 7 de enero de 2018

Con quién no casarse

¿Con quién no debería casarse un cristiano, una cristiana?

Prédica hecha por Andrés Corson basada en los artículos publicados por Lee Grady en la revista Charisma llamados: 10 hombres con los que las mujeres cristianas nunca deberían casarse y 8 mujeres con las que los hombres cristianos no deberían casarse.

Andrés Corson
1. Un cristiano, una cristiana no debería casarse con alguien que no ama a Dios. La Biblia dice en 2 Corintios 6:14: "No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?".

2. Un cristiano, una cristiana no debería casarse con una persona mentirosa. El matrimonio se fundamenta sobre la confianza mutua. En Proverbios 20: 6 dice: “Muchos dicen ser amigos fieles, pero ¿quién encontrará uno realmente digno de confianza?”. Un hombre de palabra, que diga la verdad, no es fácil de encontrar, pero es un fundamento muy importante para un hogar.

3. Una mujer materialista: esta mujer empobrece a su esposo. Casarse con una mujer así es meterse en deudas.

4. Una cristiana no debe casarse con un play boy. Si planea casarse con un hombre que cree que tener relaciones sexuales sin casarse está bien, es muy probable que luego de casarse siga con esa vida sexual fuera del matrimonio.

5. Un cristiano no debe casarse con una diva. Se creen el centro del universo. Demandan de modo absurdo. No temen lastimar a nadie con tal de ser consideradas el centro del universo. Una verdadera líder cristiana es una persona humilde. Si no ves la humildad de Jesús en esa mujer, no te cases.

6. Una cristiana no debe casarse con alguien que evade sus responsabilidades. Por ejemplo, si él conoció a Jesús después de un divorcio y no cumple con su deber de sostener a los hijos de su otro matrimonio, ese hombre no conviene.

7. Un cristiano no debe casarse con Dalila. Una mujer seductora puede enceguecer a un hombre con sus encantos, puede romper su corazón y quitarle su unción. Si un joven cristiano sale con una joven cristiana que se viste de modo provocativo, que coquetea con otros hombres, que dice cosas indebidas, o que piensa que el sexo fuera del matrimonio está bien, ese joven debe romper con esa relación antes de quedar atrapado y perderlo todo, como le sucedió como a Sansón, que hasta sus ojos perdió.

8. Un cristiano, una cristiana, no debe casarse con un adicto. Muchos atados a los vicios lo niegan. No caiga bajo las terribles garras de la codependencia.

9. No debemos casarnos con la mujer rencillosa. En Proverbios 21:9 y 25:24: “Es mejor vivir sólo en un rincón de la azotea que en una casa preciosa con una esposa que busca pleitos” (en otras traducciones dice “rencillosa”, “pendenciera”). Otro versículo, Proverbios 21:19: “Es mejor vivir sólo en el desierto que con una esposa que se queja y busca pleitos” (o de mal genio). Y en Proverbios 27:15: “Una esposa que busca pleitos es tan molesta como una gotera continua en un día de lluvia”. No se casen con la mujer rencillosa.
A veces son rencillosas porque no han sanado los conflictos del pasado (las amarguras tienen que ser sanadas, los faltantes tienen que ser suplidos, los complejos, los argumentos o etiquetas que tienen en contra de los hombres, los celos, malgenio y otras herencias que tienen que ser sanadas).
Una mujer puede ser rencillosa o cantaletosa porque esperan que el esposo supla lo que solo Jesús puede suplir. Jesús le dijo a la samaritana: “Si bebes de esa agua volverás a tener sed, pero si bebes del agua que yo te daré no tendrás sed jamás” (Juan 4:13-14).
Otra razón por la cual una mujer puede ser cantaletosa es porque hay lucha de poder en la relación. La Biblia dice que Dios entregó al hombre el rol de cabeza del matrimonio (1 Cor 11:3 y Efesios 5:23), pero la Biblia también dice que tanto el esposo como la esposa son herederos por igual de la Gracia de Dios (1 Pedro 3:7), y también dice que para que nuestras oraciones sean respondidas los dos tenemos que estar de acuerdo (Mateo 18:19).
Algunos esposos son acusados de no oír a sus esposas, otros son acusados de ser ellas las que mandan en sus casas (“la de los pantalones es la mujer”). Ninguno debe ser anulado. El hombre no debe anular a la mujer, no debe intimidarla, pero la mujer tampoco debe anular al hombre. Tiene que haber un punto de equilibrio.
En defensa del hombre acusado de no escuchar a sus esposas, recuerden que las perspectivas serán siempre diferentes, pero ningún punto de vista es mejor que el otro. Son diferentes y los dos son necesarios. Un hombre sabio oye el punto de vista de su esposo, pero a esa perspectiva añade la suya.

10. No debemos casarnos con personas controladoras: algunos hombres piensas que pueden convertir su matrimonio en una dictadura en donde se hace lo que él quiere. Algunas mujeres creen que pueden manipular para que se haga todo lo que ellas quieren. El matrimonio es una sociedad y solo funciona cuando se practica la sumisión mutua, como dice Efesio 5:21,22,25: “Sométanse unos a otros por reverencia a Cristo. Sométase cada una a su marido como al Señor… ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la Iglesia”. Es la sumisión mutua.

11. Las mujeres no deben casarse con el holgazán: un hombre que se queda todo el día en casa viendo televisión y jugando mientras la mujer trabaja para pagar las cuentas. 2 Tes 3:10 dice que “los que no están dispuestos a trabajar que tampoco coman”. El hombre que no trabaja no tiene derecho de casarse.

12. Las mujeres no deben casarse con un narcisista: un hombre obsesionado con su apariencia no va a estar dispuesto a sacrificarse por su esposa, nunca va a fijarse en ella porque él siempre se considerará el centro.

13. No debemos casarnos con los abusadores: hombres o mujeres que no controlan su mal genio, su ira. Personas violentas con su boca y su cuerpo. No justifique la violencia, el mal genio. Esa persona tiene un problema. Es un campo minado que en cualquier momento puede explotar. Lo mejor es buscarse a un hombre manso.

14. No debemos casarnos con el “niño de mamá”, un hombre al que la mamá le hace todo. Por otro lado un hombre no debe casarse con la mujer que no ha cortado el cordón umbilical de su mamá. En Génesis 2:24: “El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”.
Mucho cuidado con ese hombre con más de 35 años que todavía vive con su mamita y la mamita le cocina, le plancha la ropa, le limpia el cuarto… Hombres, mucho cuidado con la mujer que da seña de que va a traer a la mamá a vivir a su casa y no necesariamente de modo literal, sino que pone a la mamá en todo.

El mejor consejo para elegir esposa está el Proverbios 31:30 (NTV): Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza. Y el mejor consejo para las mujeres elegir esposo está en 2 Samuel 16:7: “No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente si fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”.


Predicación del 26 Febrero de 2014 en el Auditorio de la Iglesia El Lugar de Su Presencia - Bogotá – Colombia - por Andrés Corson. Transcripción libre hecha por Milton Tejada C.


Contribuido de:
¿Con quién no debería casarse un cristiano? Ver: https://www.youtube.com/watch?v=Ux2iaYz-C2E


sábado, 11 de noviembre de 2017

Consecuencias y sobreposición al maltrato a la mujer

Maltrato a las mujeres: características y sobreposición

Juan Antonio Monroy, con sus ochenta y ocho años, es un escritor fácil de leer. Parte desde su fe cristiana y da un valor extraordinario a la razón humana. Hemos querido reproducir juntos estos cinco artículos (escritos en forma de carta al editor de Protestante Digital, de modo que puedan servir a las mujeres que han sido víctimas del maltrato, como a aquellos que deciden ser parte de acompañarlas en este casi siempre doloroso proceso. La serie se divide en dos. Los primeros tres artículos se dedican a las consecuencias del maltrato, y los últimos dos artículos a pautas para sobreponerse al maltrato. Al final pueden encontrar el enlace para los artículos originales. Además, subrayamos aquellas ideas o conceptos que nos parecen clave en el tema  (MT).

Consecuencias del maltrato a las mujeres (1)
Muchas agresiones contra la mujer tienen su origen en los celos. Casi siempre infundados, o por el miedo de que la mujer decida abandonar su pareja y el hogar.

04 DE OCTUBRE DE 201

Señor Director:
La semana pasada me referí a esa lacra social que está suponiendo el maltrato a las mujeres. Aquél artículo lo compuse a base de estadísticas. Hoy, si usted me da licencia, abundo en el tema. En esta ocasión voy a tratar de cuatro consecuencias que quedan en las mujeres maltratadas. En próximos artículos señalaré otras.

Primera consecuencia. Secuelas físicas y muerte
Muchas agresiones contra la mujer tienen su origen en los celos. Casi siempre infundados, o por el miedo de que la mujer decida abandonar su pareja y el hogar.
En estos casos el hombre enloquece y ella lo cree. Las consecuencias de este tipo de maltrato pueden ser desde simples hematomas en el cuerpo hasta traumatismos craneoencefálicos. En algunos casos todo esto acaba en muerte.

Segunda consecuencia: trastorno de la personalidad
Una segunda consecuencia de los maltratos es el trastorno de la personalidad que sufre la mujer.

  • Períodos de depresión.
  • Sensación de rabia.
  • Baja autoestima.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • Dificultades en las relaciones personales.
  • Disfunciones sexuales.
  • Dificultades para dormir.
  • Pesadillas en las que revive el pasado.
  • Carácter irritable.
  • Apatía, cansancio, carencia de interés por todo cuanto le rodea.
  • Alto nivel de ansiedad.

Todos estos traumas se producen cuando el maltratador lleva a la mujer a situaciones límites, como hacía Charles Boyer con Ingrid Bergman en la antigua película LUZ QUE AGONIZA.

Tercera consecuencia: resultado de un noviazgo conflictivo
Cuando los maltratos trascienden al conocimiento de la familia o de las amistades, la mujer puede llevar años sufriéndolos en silencio y ocultándolos.
En algunas parejas el maltrato se produce ya en la temprana edad del noviazgo.
Bien a consecuencia de los celos o para demostrar el macho su poder y dejar claro quién manda en la pareja y quién debe obedecer.
En época de noviazgo la mujer, enamorada, suele aceptarlo todo, hasta golpes. Y si al hombre atrae la bebida, el maltrato puede ser frecuente.
Es en esta primera etapa de las relaciones sentimentales cuando la mujer debe decidir si tendrá por marido al hombre adecuado.

Cuarta consecuencia: resultado del primer golpe
Lucía y Alfredo llevaban un año de casados.
Él estaba sentado en el sofá leyendo el periódico. Ella se le acerca cariñosa.
-¿Sabes qué día es hoy?
-Miércoles, respondió el marido en tono seco.
-No, qué día del año.
-Qué sé yo. Déjame. ¿No ves que estoy leyendo el periódico?
Era el primer aniversario de boda, pero Alfredo lo había olvidado.
Desilusionada, Lucía se levanta y dice:
-Sigue leyendo. Voy a llamar a mi madre.
Alfredo se encendió. Dijo a gritos:
-Tu madre, siempre tu madre, estoy harto de esa vieja que se entromete en nuestras vidas. El próximo día que venga la echo de aquí a patadas.
Lucía, con el rostro desencajado, ojos muy abiertos, mirada de incredulidad, se enfrentó a la fiera.
-No hables mal de mi madre. Te lo prohíbo.
-Tú no me prohíbes a mi nada. Contigo haré lo mismo. Me estás provocando. Cualquier día te doy una bofetada.
Se la dio en aquél instante. Con el puño cerrado.
Lucía visitó a su madre aquella misma tarde. Ella vio un hematoma en el rostro de la hija.
-Me he dado contra la puerta del salón, se excusó.
-No hija, no; no ha sido contra la puerta. Ha sido un golpe de tu marido. Divórciate mañana mismo o después de ese primer golpe te dará otros.
Lucía no se divorció. Tal como la madre le había prevenido, los golpes fueron constantes, por cualquier motivo o sin motivo alguno.
Una consecuencia del maltrato que sufren las mujeres puede ser por no haber parado el primer golpe; por no cortar la relación cuando debieron hacerlo.
Páselo bien, señor Director. Yo seguiré con el tema la próxima semana.


Consecuencias del maltrato (2)

La Organización Mundial de la Salud publicó en 2010 un informe sobre el maltrato a las mujeres y concluía que de cada 100 maltratadas, 58 lo eran en el seno del hogar, por sus propios maridos.

11 DE OCTUBRE DE 2017

Señor Director:
Si usted lee mis artículos antes de publicarlos sabrá que la semana pasada me referí a cuatro consecuencias que padecen las mujeres maltratadas: secuelas físicas, trastorno de la personalidad, el resultado de un noviazgo conflictivo y el resultado del primer golpe.
Con licencia de su parte, hoy amplío la lista:

Quinta consecuencia: el síndrome de Estocolmo
Hay mujeres que después del maltrato contraen lo que se ha dado en llamar EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO.
¿En qué consiste?
Estocolmo es la capital de Suecia, uno de los países nórdicos más ricos de Europa.
En 1973 varios hombres encapuchados entraron a un Banco para atracarlo.
Las personas que estaban en el Banco fueron utilizadas como rehenes.
El secuestro se prolongó durante una semana.
Después de ser liberados por la policía, las víctimas manifestaron una relación de afecto con sus secuestradores.
Una de las mujeres rehenes se enamoró de un secuestrador.
En el maltrato de mujeres la víctima suele experimentar a veces ese Síndrome, regresando con el maltratador después de una paliza e incluso saliendo en su defensa.
A la larga esta actitud no resulta. El maltratador vuelve a maltratar.
Os voy a poner un ejemplo: Yo vivo solo en Madrid. Siempre he tenido alguna sirvienta que me arregle la casa.
Durante un año tuve a una mujer rumana, Eugenia, que trabajaba dos horas diarias, de 12 a 2 de la tarde.
Llegó a España porque el marido la maltrataba mucho y decidió dejarlo.
Pero en los últimos meses fue atacada por el Síndrome de Estocolmo. Justificaba al marido.
  • “No es tan malo”.
  • “Después de pegarme me pedía perdón”.
  • “Me maltrataba cuando estaba borracho”.
  • “Estoy pensando volver con él”. 
  • “Lo extraño mucho”.
  • Y volvió.
La semana pasada me llamó por teléfono. Dijo que se había caído de un árbol al que se subió para coger peras y se había roto una pierna.
Necesitaba dinero para la operación. Pedía que le ayudara.
Hablé con una hermana que vive en Madrid, Gabriela, y me dijo que no se había caído de un árbol, que después de una paliza el marido la tiró por la escalera de la casa.
Si una mujer maltratada decide volver con el esposo, porque lo extraña, ha de ser muy prudente, estar muy segura de no ser maltratada de nuevo.

Sexta consecuencia: hogares arruinados.
La Organización Mundial de la Salud publicó en 2010 un informe sobre el maltrato a las mujeres y concluía que de cada 100 maltratadas, 58 lo eran en el seno del hogar, por sus propios maridos.
El mismo informe presentaba una semblanza de estos maltratadores.
  • Hombre entre 30 y 50 años.
  • Trabajador no cualificado en paro.
  • Consumidor de bebidas alcohólicas.
  • Con muy baja autoestima.
  • Emocionalmente inestable.
  • Muy celoso.
  • Criado en ambientes violentos.
  • Con problemas para controlar sus impulsos.
Convencido de que es el dueño del hogar y puede ejercer ese poder sobre la esposa y los hijos como le venga en gana.
Es decir, un auténtico desastre como persona y una nulidad como esposo.
Llevan a cabo maltratos de forma que no resulten denunciados y si lo son, para que sus argumentos terminen evitando la condena.
El psiquiatra Rojas Marcos dice que en el hogar se generan tensiones entre los diferentes miembros de la familia.
Toda vez que el hogar es un círculo cerrado, oculto a la vista del público, el maltratador tiene aquí un espacio para desarrollar su agresividad. Siempre puede decir que la mujer exagera.

Séptima consecuencia: efecto en los hijos.
El hombre que maltrata a la mujer en el hogar se siente protegido por el silencio de las paredes. Nadie le ve.
Sin embargo, en ese hogar están los hijos.
El psiquiatra norteamericano David Smith, en un libro titulado EL IMPACTO MENTAL EN LOS HIJOS DE UN MALTRATADOR, dice que las consecuencias últimas del maltrato a las mujeres en el hogar las sufren los hijos, niños y niñas.
Aunque ellos no sean directamente maltratados, la violencia paterna ejerce efectos negativos en su desarrollo como personas.
Estudios realizados últimamente por la Organización Mundial de la Salud afirman que el 60 por ciento de niños y niñas que presencian maltrato contra la madre en el hogar muestran fuertes inclinaciones al mundo del alcohol, la droga y la delincuencia en general.
Los niños, al crecer y contraer matrimonio, siguen el camino de los padres y se convierten ellos también en maltratadores de su pareja.
No he terminado, señor Director. Continuaré con el mismo tema unas semanas más.
Páselo bien.

Consecuencias del maltrato a las mujeres (3)

Gobiernos, jueces, policías, iglesias y otras altas instituciones no son conscientes de los perjuicios que el maltrato a mujeres supone para sus respectivos países. 
18 DE OCTUBRE DE 2017

Señor Director:
Usted debe estar al tanto de lo que se publica en su medio periodístico “Protestante Digital”. Por lo mismo quiero creer que lee mis artículos. Con esta de hoy llevo tres semanas escribiendo sobre las consecuencias que arrastran durante tiempo o por vida las mujeres maltratadas: secuelas físicas, trastorno de la personalidad, las consecuencias de un noviazgo conflictivo, las secuelas del primer golpe, síndrome de Estocolmo, hogares arruinados, efecto en los hijos. Hoy alargo la lista con nuevas reflexiones.

Octava consecuencia: peligrosidad social.
El maltrato a las mujeres supone un peligro para la sociedad.
Un escritor canadiense llamado Ralph White, que ha recorrido países de África y América Latina, dice que el maltrato a mujeres no sería tan elevado en países de estos continentes si los gobiernos invirtieran más dinero, esfuerzos y medios para controlar el problema. “Estos gobiernos –dice- no toman conciencia de lo funesto que es para una sociedad el maltrato a las mujeres”.
Muchas mujeres no denuncian porque las autoridades no son suficientemente severas. El maltratador denunciado entra por una puerta de la cárcel y sale por la otra el mismo día.
Sigue diciendo White que gobiernos, jueces, policías, iglesias y otras altas instituciones no son conscientes de los perjuicios que el maltrato a mujeres supone para sus respectivos países. “Esta falta de interés posiblemente se deba a que tanto miembros del gobierno como jueces, policías y líderes religiosos son hombres y como hombres no han sufrido maltratos. Hasta es posible que entre ellos existan también maltratadores”.
El maltrato a mujeres es un daño que se causa a la sociedad. Un país que se considere civilizado y quiera unirse al progreso no puede vivir con esa lacra en su seno.

Novena consecuencia: miedo a la soledad.
Hay mujeres que aguantan el maltrato por dos razones principales: 
Una, porque se ven impotentes para criar solas a los hijos.
Dos, porque les invade el miedo a la soledad.
En España se canta una pequeña copla procedente de las islas canarias que dice así:
Si tu marido te pega
no llores, Lola,
vale más llevar palos
que dormir sola.
La aceptación de este falso modelo supone un tremendo error.
Aunque la mujer maltratada y separada no encuentre nueva pareja, es preferible vivir sola a vivir con un hombre violento y agresivo.
La soledad siempre ha sido motivo de angustia para el ser humano.
La soledad la sienten más las mujeres que los hombres.
Cuando los hombres se deprimen por algún motivo, se van al bar con amigos y se emborrachan.
La mujer no puede hacer esto. Está mal visto. Tiene que vivir la soledad en casa.
El drama de la soledad es insoportable para muchas mujeres. Han pedido hablar conmigo algunas que me han dicho: “Es que no soporto vivir sola”.
Y llevan razón. Fuimos creados para vivir en compañía.
Un simpático pasaje del Eclesiastés dice:
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del sólo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 
También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?
Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4: 9-12).
Una consecuencia del maltrato contra las mujeres es la separación o el divorcio y la soledad en la que queda.
Sin embargo, es preferible vivir sola que vivir con un hombre que maltrata.
El poeta español del siglo XIX, Ramón de Campoamor, se expresó en estos términos:        
Sin el amor que encanta,
la soledad del ermitaño espanta.
¡Pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía!
Cuando la cuerda del amor se rompe, hombres y mujeres viven vidas solitarias, aunque vivan en una misma casa y duerman en una misma cama.
La mujer sola vive en un continuo escalofrío. Pero en el caso que estoy tratando, debe ser más soportable esta soledad que una existencia de sufrimientos diarios.
A partir de la próxima semana daré un nuevo giro al tema, señor Director.
Páselo bien.

Sobreponiéndose al maltrato

Escribo dirigiéndome directamente a la mujer maltratada. Una mujer que puede superar su situación.

25 DE OCTUBRE DE 2017
Señor Director:
He escrito para usted tres artículos especificando las secuelas que padecen las mujeres maltratadas. ¿Los ha leído?
Hoy continúo con el tema, pero desde otra perspectiva. Cómo una mujer que ha sido maltratada por el hombre debe y puede superar su situación. Sígame, aunque no sea usted mujer ni haya padecido maltrato por parte de la suya, pobre ángel. Aclaro que escribo dirigiéndome directamente a la mujer maltratada.

1. Buscar el auxilio de Dios.
¿Cómo sobreponerse a los malos tratos recibidos? ¿Por dónde empezar la curación? ¿A quién acudir?
Voy a exponer algunas orientaciones que no curan el problema, pero pueden ser de ayuda.
Para vencer los traumas que el maltrato te ha dejado has de buscar la ayuda de Dios en oración.
Decir, como el salmista: “Señor, sé tú mi ayudador”. (Salmo 30:10)
Señor, “ten misericordia de mí. Mira mi aflicción que padezco”. (Salmo 9:13)
Deposita toda tu carga sentimental en Dios.
Dile: Señor, no comprendo lo que me ha pasado.
Ya no tengo lágrimas. El corazón se me ha hecho de piedra.
Tú eres mi refugio. Ampárame en este día de angustia. (Salmo 32:7 y 59:16).

2. Recuperación.
Tú debes ser la autora de tu propia recuperación. Los demás podrán darte consejos, ayudas, amor, pero no te pueden curar el trauma que padeces.
Has de sacar fuerzas de tu interior para vencer los recuerdos desagradables.
Debes tomar el control de tu propia vida y depender de ti.

3. No dar lugar a la ira.
No te dejes invadir por el terror ni por la ira.
Valtraud, una mujer alemana de 48 años que había sido maltratada por su propio padre, le dice al psicólogo que la estaba tratando:
“Tengo frecuentes pesadillas. Creía que la única forma de curarme totalmente era desenterrar el cadáver de mi padre y clavarle una estaca en el corazón”.
Pide al Señor que aparte de ti la ira y te libre de los deseos de venganza.

4. Vivir una vida normal.
La recuperación de los traumas que se padecen a causa de los maltratos recibidos pueden tener tres fases:
Primera fase, hacer todo lo posible por matar los recuerdos desagradables.
Segunda fase, estar segura de ti misma en lo que quieres y en lo que haces.
Tercera fase, establecer conexiones con la vida normal.
Esto no te garantiza una recuperación mágica, pero puede ser eficaz en el tratamiento de los complejos y los traumas.

5. Comunícate con otras mujeres.
Comparte tu problema con otras mujeres que hayan tenido experiencias semejantes a las tuyas.
Es importante que sepas que no estás sola en ese dolor.
Otras mujeres han sido también maltratadas y compartir información con ellas te puede ayudar.
Sobretodo, no te encierres en ti misma.
Dice el apóstol Juan que Jesús sacó de María Magdalena siete demonios.
Habla con otras mujeres de los demonios que te torturan y échalos fuera.

6. Toma el control de tu vida.
La mujer maltratada no se siente a gusto con su cuerpo.
Sus pensamientos y sus emociones están fuera de control.
Las víctimas de maltratos experimentan una intensa sensación de pérdida de control.
Recuperar el control del cuerpo supone centrarse en los ritmos biológicos: La alimentación, el sueño, las actividades diarias, los amigos, los familiares, la vida social.

Esto no es todo, señor Director. Sobre el tema de hoy estoy escribiendo un segundo artículo para la semana próxima.
Páselo bien.

Sobreponiéndose al maltrato (2)
Tienes en tu interior unas potencias espirituales que te fueron dadas por Cristo y que debes utilizar para vencer.

08 DE NOVIEMBRE DE 2017

Señor Director.
Sabrá usted que le escribí para su “Protestante Digital” tres artículos sobre las secuelas que quedan en las mujeres maltratadas y uno tratando la manera de superar las consecuencias del maltrato. En este escrito dije que pueden ser de ayuda, no que curen las heridas del alma, las observaciones que siguen: buscar el auxilio de Dios, intentar la recuperación, no dar lugar a la ira, vivir una vida normal, comunicarse con otras mujeres y tomar el control de la propia vida.
Aquí amplío la lista de observaciones. Como en el artículo anterior, me dirijo directamente a la mujer maltratada.

7. Vencer los fantasmas.
Tienes que vencer los fantasmas que quedan después del maltrato y superar todos los miedos.
Una mujer francesa, Chantal, de 30 años, a quien su marido le daba palizas y en una de ellas le rompió el brazo derecho, cuenta:
Yo sabía que mi maltratador estaba en la cárcel. Aún así, la imagen de su rostro aparecía cada vez que cerraba los ojos. Me sobresaltaba constantemente. Me estremecía cuando los amigos me abrazaban. Las noches eran lo peor. Tenía miedo de levantarme en la oscuridad para ir al baño. Mi vida estaba poblada de fantasmas. Llegué a tomar una dosis excesiva de barbitúricos para suicidarme. Afortunadamente mi madre, que entonces vivía conmigo, acudió a tiempo. En el hospital me pusieron en tratamiento con un terapeuta y después de seis meses pude echar de mi todos los fantasmas que me atemorizaban”.
Hazlo tú también.

8. Reconcíliate contigo.
Esto nos lleva a otra fase de la recuperación en el caso de la mujer maltratada: La reconciliación consigo misma.
El apóstol Pablo dice que Dios nos dio el ministerio de la reconciliación. (2ª Corintios 5:18).
Esto significa la capacidad de reconciliar a las personas con Dios y a reconciliarse entre ellas.
En el caso de la mujer maltratada debe ejercitar este ministerio reconciliándose consigo misma.
Ha sido víctima de abusos, no ha sido culpable de nada, sin embargo queda o puede quedar un sentimiento traumático de culpabilidad.
¿Por qué lo permitió desde el primer momento? ¿Por qué no dejó al maltratador cuando recibió los primeros golpes? ¿Por qué no lo denunció desde el primer día del maltrato?
Todo esto te crea un sentimiento de culpabilidad que debes eliminar cuanto antes, reconciliándote contigo misma.
Si empiezas por quererte a ti misma, llegarás a querer a otros.

9. Despojarte del peso que te pueda agobiar.
En los primeros cuatro versículos en el capítulo 12 de la epístola a los Hebreos hay dos frases que los psiquiatras utilizan hoy día en el tratamiento de mujeres maltratadas, aún cuando fueron escritos hace dos mil años. 
“Despojémonos de todo peso”.
“Que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”.
Ese “peso” no se refiere al pecado. La carga del pecado se menciona aparte.
El peso que lleva en su interior la mujer maltratada es el recuerdo de todo lo sufrido.
Una tristeza interior que va subiendo como una marea hasta convertirse en un océano de angustia.
Las mujeres que han vivido la terrible experiencia del maltrato deben realizar esfuerzos por enterrar el pasado y quitarse de encima ese peso.
La segunda frase en los versículos citados hablan del desmayo: “Que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. 
El ánimo se refiere a las propiedades del alma. El alma es la vida y no debe claudicar, sino confiar y esperar. Esta era la experiencia del salmista:
“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío” (Salmo 42:5)

10. Utilizar las fuerzas interiores.
En Colosenses 1:29 el apóstol Pablo dice que trabaja y lucha “según la potencia de Él, la cual actúa poderosamente en mí”.
Tú no tienes en tu interior la fuerza bruta del gorila.
Tienes poderes celestiales, porque fuiste creada a imagen y semejanza de Dios.
Pablo no dice que lleves tus cargas a Cristo. Está diciendo que ejercites el poder de Cristo que habita en ti.
Tienes en tu interior unas potencias espirituales que te fueron dadas por Cristo y que debes utilizar para vencer definitivamente los dolores padecidos durante los malos tratos.

Espero, mujer, que mis cinco artículos aquí publicados sobre mujeres maltratadas puedan serte de ayuda si te encuentras en parecida situación, Dios no lo quiera.
Y a usted, señor Director, mi deseo de que lo pase bien.

CONTRIBUIDO DE:
http://protestantedigital.com/blogs/42049/Consecuencias_del_maltrato_a_las_mujeres_1
http://protestantedigital.com/blogs/42107/consecuencias_del_maltrato_2
http://protestantedigital.com/blogs/42157/Consecuencias_del_maltrato_a_las_mujeres_3
http://protestantedigital.com/blogs/42160/Sobreponiendose_al_maltrato
http://protestantedigital.com/blogs/43373/Sobreponiendose_al_maltrato_2



viernes, 3 de noviembre de 2017

Palabras de Pastor / Necesitamos acompañarle

Necesitamos acompañarle
Modesto Cedano Duran
El Pastor Modesto y su esposa Josefina
“Ayer me enteré de alguien que murió luego de una larga lucha con adicciones. Habia logrado acercarse a Dios hace unos 8 meses pero sucumbió bajo las garras de este terrible mal en esta semana.
Todos estamos familiarizados con esa escena clásica de alguna película de la Guerra de Vietnam... Hay unos soldados prisioneros de guerra en territorio enemigo metidos en un hoyo profundo tapado por palos de bamboo y fuertemente custodiados.
El ejército envia un equipo élite para rescatar a dichos prisioneros y logran contra todo tipo de obstáculo y contratiempo llegar hasta donde se encuentran los cautivos abriendo su celda, desatando sus manos y pies y subiéndolos del pozo donde se hallaban recluidos.
¿Ya son libres?
Si y no.
Todavia resta encaminar o cargarlos hasta el helicoptero que se encuentra a una buena distancia en un campo abierto esperando para llevarnos a una base segura.
Nuestro enemigo al percatarse del rescate nos dará caza hasta re-apresarnos o matarnos. El grupo rescatista y los prisioneros liberados sufrirán disparo enemigo y sus vidas correran peligro hasta que no logren alejarse de la zona.
En cierta medida, y entiendan el ángulo que pretendo enfocar, la vida cristiana es una carrera que premia al que llegue a la base. La salvación es un evento y a la vez es un proceso.
Le llevamos el evangelio al cautivo que le hace libre pero necesitamos acompañarle y discipularlo hasta que el Señor nos lleve en los aires y nos saque de este campo lleno de peligrosidad que atenta contra nuestra vida. El que persevere hasta el fin será salvo.” 

martes, 29 de agosto de 2017

Palabras de Pastor / Aumentando las probabilidades

Aumentando las probabilidades
Pastor Modesto Cedano Durán

No han sido pocas las veces que he escuchado a hermanos, aun a pastores, decir y afirmar "Cree en el Señor y serás salvo tú y tu casa". Expresión que la dijo el Apóstol Pablo al carcelero en Filipos según es narrado en Hechos 16.
Los pastores Modesto y Josefina Cedano 
En ocasiones se promueve inclusive como una promesa, y personas se aferran al cumplimiento de la promesa pero la pregunta honesta que uno debe hacerse es... ¿realmente es una promesa?
Ciertamente Pablo le dio al carcelero la expectativa de que si "él" creía su familia por igual iba a responder al evangelio. Una promesa particular dada en un momento determinado a una persona determinada, sin acápite de repartir la expectativa a quien uno quiera.
La Biblia no enseña por parte que mi conversión en particular selle y asegure la conversión de los demás miembros de mi familia.
La salvación es personal. No por herencia o asociación. No es un asunto que mi mamá es creyente o que tenga un tío que es Pastor.
La clave es entender que cada quien tiene que escuchar el evangelio, entenderlo, el Espíritu Santo redargüir de pecado, produciendo arrepentimiento, llevando a la persona a confesar sus pecados y a volverse a Dios, haciéndolo Rey, Señor y Salvador de su vida y reflejando entonces la obra transformadora de Dios, viviendo a la luz de la Palabra de Dios...porque como bien dijo Jesús..."Si me amas, guarda mis mandamientos".
Porque si fuese así de sencilla la ecuación o "fórmula" de la salvación de sólo uno creer para sellar la salvación de toda la casa la estrategia estaría clara: convierte a una persona por casa y acuéstate a dormir...que esa salvación va para todo el hogar...
Obviamente sí podemos decir que cuando el evangelio llega a una vida eso aumenta las probabilidades de que los de "la casa" y todos sobre los que ejerza influencia serán expuestos de un modo más regular y presencial al amor de Dios, sus valores y sus principios, elevando la probabilidad de conversión en esa red familiar.
¿Me explico?
“Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16:29-34 RVR1960).

“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:8-9 RVR1960).